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INNOVACIÓN Y CREACIÓN

El arte para los artistas: así es el manifiesto 'neopurista'

El italiano Gianfranco Spada lanza una propuesta que pretende devolver la 'pureza' al arte 

14/10/2015 - 

VALENCIA. Es un artista. Las tres palabras juntas en la misma frase, en ese orden, se emplean hoy día con asiduidad hasta el punto de ser una frase hecha. Valen para describir el carácter errático de un extremo de un equipo de fútbol, la creatividad de un cocinero con estrellas Michelín, o la imaginación de una tenista de bádminton. “Todo el mundo ha querido sumarse a la palabra arte como si fuera mejor. Lo original tiene mucho mérito y no hace falta llamarle arte”.

Quien habla así es un arquitecto y pintor Gianfranco Spada (Bari, 1972), quien ha decidido acabar con esa corriente que ha hecho de cualquier artesanía arte, de cualquier artesano artista y de cualquier individuo creativo un creador. Una idea que refuerza evocando al “gran Ramón Gaya”, quien siempre distinguía entre artistas y creadores. “En la actualidad estamos rodeados de artistas, pero creo que no hay tantos creadores. Casi me atrevo a decir que estamos en una época en la que todos, seamos cocineros, barberos, diseñadores de ropa o de muebles, etc., somos artistas; cuando en realidad no pasamos de ser buenos artesanos”, insiste. Basta con recordar algunas de las exposiciones más rocambolescas que se han realizado en centros museísticos de renombre, jaleadas por críticos y teóricos en una orgía de estupidez y superficialidad, para convenir cuán ciertas son sus palabras.

Durante el Festival Internacional de Arte Intramurs 2015, que se celebrará entre el 22 de octubre y el 1 de noviembre en Valencia, Spada tiene previsto lanzar en plena inauguración de una de las exposiciones los folletos de su manifiesto neopurista. A la manera de los futuristas, de los dadaístas, de todos aquellos que han querido regresar a la raíz de la creación artística, a la esencia, Spada pretende así reivindicar el arte como tal. El manifiesto, que se encuentra ya disponible en Internet, se compone de 17 puntos. El primero, es una declaración de intenciones: “El arte puro nace de una necesidad de ordenación”. El último es en sí digno de un ensayo: “El arte puro es austeridad metafísica”. Y entre medias, quince puntos dispares que van desde la negación del virtuosismo, hasta una invitación para que se rehúya de “lo raro y lo original”.

Fue un crítico de arte el que le dio la idea cuando hablando de su obra pictórica la definió como neopurista por alusión a las teorías puristas de Ozenfant y Le Corbusier. Spada conocía la obra de estos dos artistas y el movimiento purista y había leído sobre éste, pero nunca lo había relacionado con lo que estaba haciendo. Releyendo el texto Après le cubism de 1918, que constituyó el acta fundacional del movimiento purista, se dio cuenta de las muchas cosas que ese movimiento tiene en común con lo que estaba haciendo él ahora, cien años después, pero también hasta qué punto su obra era un ulterior desarrollo. Todo encajaba, y necesitó darle forma escrita. Pero como no sólo del purismo vive el neopurista, por eso es neo, en su manifiesto Spada tampoco ignora otros movimientos como el hard edge californiano, el precisionismo de Sheeler o el concretismo del grupo parisino Abstraction-Création, movimientos que también han bebido en mayor o menor medida en el purismo. 

El resultado final es un texto que viene a recordar que ahora que “todo es arte… al final nada es arte”. “Haces una pintura y parece que ya no sea arte”, explica Spada a Valencia Plaza. “Se ha usado arte para elevar a un rango superior cualquier solución creativa. Hacer un edificio no es un arte. Tiene una función. Un plato de comida, aunque de alta gastronomía, también tiene una función, y no podemos definir la obra de un cocinero estrella como arte puro y juzgarlo además sólo por lo que vemos en las fotografías.”, añade. 

Que nadie espere tampoco tras este manifiesto verdades absolutas, porque, como recuerda Spada, el uso de la palabra puro tiene dobles intenciones. “Es un adjetivo que puede llevar a engaño. Está hecho adrede”.

Y es que los neopuristas, dice Spada, creen en un arte sin adjetivos, que no persiga una utilidad, sea social, política, publicitaria, comercial, funcional, de promoción personal... “El arte es un fin en sí mismo y no un vehículo de propaganda o de seducción personal. Por ejemplo, hemos visto que a un cocinero de renombre lo invitaron en 2007 a exponer sus elaboraciones gastronómicas en Documenta [en alusión a la polémica presencia de Ferran Adrià], una de las ferias de arte más importantes del mundo. Aquí, un objeto funcional, un plato de comida, ha sido elevado al rango de obra de arte. Hemos llegado a una situación tan absurda que cualquier cosa puede considerarse arte y más de uno se escandaliza si no se considera arte lo que fabrica o hace con pretensión de originalidad (un cocinero, un peluquero…). Esta confusión general hace que llegue a creerse que cualquier cosa rara u original es un algo artístico y que, por lo tanto, quien es capaz de producir algo raro u original es un artista. Además, el arte puro rechaza todo lo que puede expresarse mejor de otra manera; no hace falta cargar el arte con cosas que no le pertenecen. Si ustedes quieren comunicar algo, escriban un artículo; si quieren cambiar la sociedad, háganse políticos o revolucionarios”.

También es intencionado el uso para el manifiesto de la grafía los rótulos que señalaban los refugios antiaéreos que se construyeron en la Guerra Civil y que aún pueden verse en Valencia, tanto por sus características geométricas, que responden a los cánones del neopurismo, como por ser un homenaje a esos espacios. “La fuente del manifiesto la he recreado a partir de los letreros de Refugio completando las letras que faltan con una posible interpretación mía. El nombre y el autor originario de la fuente es por lo que sabemos desconocido. Es, por lo tanto, un homenaje a esos recintos que son una metáfora de la resistencia en un momento, el actual, en el que todo parece valer en el mundo caótico y salvaje del arte”. El arte no ha muerto. Viva el arte.

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