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El arte urbano reflexiona sobre la identidad o la incertidumbre generacional en Polinizados

La 15ª edición del festival renuncia a los artistas invitados por las dificultades que impone la pandemia y se centra más en el ámbito local

14/12/2020 - 

VALÈNCIA. Las paredes de los edificios de la Universitat Politècnica de València vuelven a llenarse de color con la nueva edición del festival de arte urbano Polinizados. Un grupo de artistas son seleccionados cada año por el centro para pintar murales por todo el campus. Desde hace quince años, el festival ha dado voz a multitud de artistas que de otro modo tendrían grandes dificultades a la hora de ver sus pinturas en ámbitos institucionales. Esta 15ª edición lo vuelve a hacer posible.  

Normalmente, el festival busca cierta internacionalización en los artistas escogidos. Sin embargo, las dificultades impuestas por la pandemia han ocasionado que la de este año sea una edición más local. Entre los artistas seleccionados hay dos valencianos (Abel Iglesias Yksuhc Juan), dos barceloneses (el dúo Medianeras –argentinas residentes en la Ciudad Condal- y Slim Safont) y un gijonés (Miko.0034). El resto son foráneos. Los muros del politécnico también serán firmados por el marsellés Eliote y por la berlinesa Emily Elridge.

Uno de los organizadores del Festival, Álvaro Porras –que trabaja junto a Joan Peiró-, explica a Culturplaza, que este año han tenido que prescindir de los habituales artistas invitados por la dificultad de traerlos hasta València. “Casi todos venían de México, así que este año no ha podido ser”. La dinámica del proyecto ha girado en torno a dos líneas en esta edición: en primer lugar, “se ha atendido a las culturas o antropologías populares a través de las prácticas en torno al espacio urbano”. Y en segundo lugar, “se ha apostado por los códigos comunes del graffiti canónico y tradicional, solo que subvirtiéndolos hacia nuevas formas expresivas”.  

Obra de Yksuhc Juan

Porras apunta que pese a ser una manera de hacer arte urbano desde la institución (algo que ya lleva tiempo viéndose en València), las ideas de los artistas seleccionados no parten de esto, sino que lo hacen de los movimientos contraculturales en los que cada uno está inmerso. En esa línea, “Polinizados está en una posición periférica al resto de circuitos de arte urbano y al resto de instituciones”. Una de sus claves es “la posibilidad de acercar un contexto de estas particularidades al público universitario. En pocas ocasiones se da este tipo de cercanía. Podemos unir los dos factores”.  

Y si Polinizados ha llegado a sumar hasta quince ediciones, eso es “por la implicación de la propia UPV. Hay un gran afán de investigación cultural desde departamentos relacionados con el arte urbano en la Facultat de Bellas Artes. Es un tipo de arte que tiene mucho peso aquí”. De tal manera es así, que según explica el organizador, no hay ningún tipo de limitación por parte de la Universidad hacia los artistas seleccionados. “Como mucho, el proceso de selección. Pero la libertad para los artistas forma parte de la orientación básica del proyecto. Polinizados no forma parte de la institución académica. La UPV abre espacios para estos discursos sin negar ninguna perspectiva. Su posición permite reproducir discursos sociales y políticos desde una mirada muy abierta”.  

El festival siempre se ha celebrado a lo largo de una semana en la que todos los artistas llevan a cabo sus trabajos. Este año la disposición ha sido diferente con el fin de evitar aglomeraciones. “Lo hemos dividido casi en un mes. Durante la primera semana pintaron su mural los artistas Eliote y Emily Eldridge. En la segunda semana (que finaliza ahora) ha sido el turno de Mico.0034, del dúo Medianeras y de Yksuhc Juan. Y la semana que viene quedan Slim Safont y Abel Iglesias”.  

Polinizados ha crecido considerablemente a lo largo de sus quince ediciones. Este año, sin ir más lejos, han recibido un total de trescientas solicitudes, de las cuales tan solo han podido escoger a siete participantes. El festival nació en el año 2006 con la intención de que confluyeran dos mundos tradicionalmente alejados como son la universidad y el arte urbano. A base de costumbre, este objetivo original ha evolucionado hasta normalizar esa confluencia y dar paso nuevas ideas actuales como el feminismo, la construcción social del género, la identidad o la incerteza del momento actual, marcado por la pandemia. “Ha habido un relevo generacional en los últimos años. Se ha atendido también a otros criterios estéticos y otras tendencias. Con el tiempo, en el arte urbano ha surgido una nueva forma de entender al sujeto creador, y Polinizados ha sabido responder a ese cambio”, apunta Álvaro Porras. 

Proceso de confección de uno de los murales

La mayoría de artistas seleccionados suelen ser externos a la Universidad, pero a lo largo del tiempo también han sido escogidos, en ocasiones, alumnos del Politécnico. “Creo que este proyecto ha servido de trampolín para que alumnos de la UPV y otros pequeños artistas entiendan cómo se establecen los circuitos del arte urbano. Es como una puerta de paso”.  

Sobre el camino que el arte urbano está siguiendo hacia la formalización institucional, Porras opina que “es un tipo de arte que genera su propia institución, que surge como mecanismo desencadenante de un cambio de paradigma. De alguna manera, es interesante que los artistas y la gente encuentren recursos para desprecarizar el arte urbano. Que surjan proyectos como este, galerías, etcétera”. 

Medianeras y Yksuhc Juan 

Culturplaza ha podido profundizar un poco más en dos de los trabajos de esta edición de Polinizados. En primer lugar, el artista Yksuhc Juan ha pintado una serie de diez máscaras basadas en el teatro grecorromano sobre un fondo negro. Están colocadas a modo de orla. “La pieza trata sobre la identidad del sujeto y la ambigüedad del momento actual que estamos viviendo”.  

Por su parte, el dúo de artistas Medianeras (compuesto por Vanesa Galdeano Anali Chanquia) ha pintado un mural en el que aparece el rostro de un personaje que mira hacia sí mismo y hacia el lado contrario. “Hemos querido tratar la cuestión del género fluido y el no binario. También hemos querido representar el amor a uno mismo. Hemos utilizado patrones de color en blanco y negro y colores rosa y azul, que evocan la diversidad”, explican.  

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