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reestructuración de plantilla

El Ayuntamiento de Valencia auditará al personal del Palau de la Música

La concejala de Cultura, Glòria Tello, lamenta que su área haya sido "el nido de enchufismo de este Ayuntamiento"

17/01/2016 - 

VALENCIA. En apenas unos días, la plantilla del Palau de la Música se verá sometida a una auditoría comandada por el Ayuntamiento de Valencia que tiene por objeto revisar las labores del personal y detectar la mala praxis entre sus trabajadores. Así lo ha confirmado a Cultur Plaza la concejala delegada del área de Cultura, Glòria Tello, un proceso inminente para el que ya cuentan con la empresa que se encargará de ejecutar la revisión.

El Palau de la Música, organismo autónomo del consistorio pero dependiente de Tello, ha sido uno de los huesos duros de roer para la edil de Compromís y presidenta del auditorio, que, según explica, se topó en su desembarco con una situación difícil de navegar. “Cultura ha sido el nido de enchufismo de este Ayuntamiento”, asevera. “Hay muchas cosas que hacer. Es un espacio donde hay primos, sobrinos, amigos y vecinos. No míos. Es complicado”.

"Si yo quiero enchufar a mi sobrino o a mi amiga, en Hacienda tendrá que saber sumar o lo que sea, pero parece que todo el mundo sabe de cultura, cosa que me indigna", añade. La concejala lidera así un proceso que, dice, no se trata de una limpieza -al menos en un primer momento-, sino de una reestructuración. “Mi intención no es despedir a nadie, sino sacar más jugo de la plantilla y redistribuir”, aunque “se verá si en algún caso no se puede cumplir”.

Sin embargo, no será toda la plantilla la que pasará por la auditoría. Los miembros de la orquesta se librarán del proceso que se iniciará en los próximos días. “En el Palau hay una plantilla de músicos y una plantilla administrativa, que es donde vamos a hacer la auditoría. [En la parte administrativa] Tenemos sobrepoblación, el personal está sobrerrepresentado, pero se tiene que externalizar todo porque no se puede sacar jugo”.

“Es por el bien de ellos porque si no llegará un momento en el que no será sostenible y será muerte del Palau", añade Tello, que habla de la necesidad de estimular a una plantilla "desmotivada" y de cambiar los hábitos de trabajo de un espacio que no la ha recibido con los brazos abiertos. Efectivamente, la auditoría es la punta del iceberg de un espacio en transición.  

"Se han generado malos hábitos, no sólo los que están allí por ser quién son. Hablamos de gente muy preparada, pero esta dinámica de los últimos años ha llevado a un clima que hace necesario motivar, ilusionar", apunta la presidenta del Palau del Música.

El cambio de caras comenzó con la salida de la edil popular Mayrén Beneyto y la jubilación del subdirector musical Ramón Almazán, sustituido por Manuel Muñoz. Sin embargo, en este quién es quién de la administración queda por descubrir una identidad clave. El concurso por el que se designará al próximo director general sigue a la espera de ser convocado.

Las cuentas de Cultura

Con la auditoría en el futuro próximo, ha sido -y son- cubrir las plazas necesarias para completar la Orquesta de Valencia y dotar de presupuesto la programación establecida por el anterior equipo de gobierno los dos caballos de batalla de Tello. En el primero de los casos, la concejala sitúa en diecisiete el número de músicos extra que necesitaría la orquesta para completarse, sin embargo, el coste de su fichaje –más de un millón de euros- hace imposible que se haga de un golpe. Por lo pronto, su compromiso es convocar tres plazas en el presente curso.

En cuestiones de presupuesto, la cosa se vuelve más espinosa. Cuando Glòria Tello llegó al despacho tras las elecciones se encontró con una caja que no daba para pagar las facturas del año. “Había 40.000 para una programación medio definida, pero con un coste de 450.000 euros […] Aquí pasaban varias cosas, se pulían el dinero en seis meses y luego se pedía más. Es inmoral, porque el Palau está bien dotado económicamente”, explica la concejala.

La solución ha pasado por la redistribución de partidas y, también, por la ayuda de patrocinadores que han hecho frente a las producciones más caras, como Aguas de Valencia. “Mi ideal es ser autosuficiente, pero al final la realidad te da dos hostias y te demuestra que es una utopía”. El presupuesto destinado para el Palau este año es de 13.398.324 euros, lo que supone un aumento del 0,36 por ciento respecto a las cuentas del pasado año.

Tras los pasos de Inndea y Las Naves

La auditoría del Palau de la Música no es el primer proceso de este tipo que pone en marcha el actual equipo de gobierno, formado por Compromís, el PSPV y València en Comú. El proyecto de fusión de las fundaciones InnDEA, Valencia Crea –entidad gestora de Las Naves- y el Observatorio del Cambio Climático, un plan promovido por la concejalía de Innovación, se cobró hace apenas un mes once despidos.

“Hemos detectado, por ejemplo, solapamientos en las actividades de las fundaciones y es más que urgente la reorganización de los recursos de estas. No queremos que ocurra lo que ha estado pasando hasta ahora con el gobierno del PP, cuando en muchas ocasiones las fundaciones realizaban trabajos similares, se contraprogramaban, y los recursos, tanto personales como materiales, estaban o sobredimensionados o desaprovechados”, explicó en su día el concejal delegado del área, Jordi Peris.

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