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hasta el 5 de septiembre

El Centre del Carme recrea el río reconocido (legalmente) como persona

La muestra 'TÚ' revindica por medio de luces fluctuantes los límites que se autoimpone el ser humano en la cultura occidental

4/06/2021 - 

VALÈNCIA. El río neozelandés Whanganui pasó a considerarse legalmente como una persona jurídica el pasado 2017. Después de una lucha de 160 años del pueblo maorí por convencer a los colonos británicos de Occidente de la importancia que tenía este río para su cultura, consiguieron lo que se proponían: un río con derechos y deberes.

La concepción que impera en Occidente alrededor de la naturaleza es muy distinta a la maorí. La cosmología de allí da por hecho que la naturaleza y el hombre coexisten en el mismo plano jerárquico y fluyen como parte de un mismo continuo. Todos descendemos del mismo cielo y de la misma tierra y, por lo tanto, todos estamos emparentados.

Así es como lo explica Montserrat Pis. Se trata de la comisaria de la exposición , que se podrá ver en el Centre del Carme hasta el 5 de septiembre. Pis ha trabajado codo con codo junto a la artista Clara Montoya. Presentan una muestra compuesta por varios paneles blancos en los que reflecta la luz de seis máquinas yuxtapuestas cuyas fluctuaciones reflejan de manera poética y minimalista la luz del sol sobre el agua y el brillo de las olas.

Con esta muestra, ambas han querido transmitir de forma conceptual cómo es el recorrido del río Whanganui. Y a la exposición le acompañan un total de doce textos escritos por expertos acerca de cómo las sociedades occidentales se autoimponen límites que impiden comprender hechos como el de dotar a un río de personalidad jurídica. Además, también se incluye el texto de ley íntegro de Nueva Zelanda, traducido al castellano y al valenciano en colaboración con la Embajada de Nueva Zelanda en España.

No diferenciar entre humano y naturaleza

La muestra TÚ reflexiona sobre un asunto clave: la cultura maorí no establece diferenciaciones entre el ser humano y la naturaleza. Una leyenda maorí cuenta que la tierra surgió de una lágrima de la madre cielo y el padre tierra. En ese sentido, en el pueblo maorí no hay un plano jerárquico con respecto al entorno natural, puesto que se integra directamente en él.

Montserrat Pis explica de manera muy clara este hecho en su diferencia con la cultura occidental: “Nosotros, con el simple hecho de tener en nuestro vocabulario el concepto ‘naturaleza’, nos limitamos. Diferenciamos a la naturaleza de nosotros, cuando en realidad el ser humano es naturaleza. En el pueblo maorí no ocurre esto”.

'TÚ'

En ese sentido, fue todo un éxito para los maoríes hacer comprender todo esto a Nueva Zelanda, que finalmente otorgó al río en 2017 el reconocimiento legal de persona. Esto suscitó diversidad de cuestiones en torno a la definición de persona. La comisaria, al respecto, explica que el concepto tradicional de persona “lo hemos inventado nosotros, pero eso no lo hace universal”. La cuestión, indica, está en “dónde ponemos los límites de lo que es o no una persona”. Clara Montoya añade que “vivimos rodeados de construcciones sociales que se van imponiendo”, pero que, “al ser construcciones, podemos cambiarlas”.

El objetivo de todo esto no es algo meramente simbólico. Lo cierto es que la cultura maorí dispensa un enorme respeto sobre la naturaleza. “El espíritu maorí no se extingue con la muerte -aclara Montoya-, sino que se extiende en el entorno natural. Por ese motivo, para su espiritualidad, intervenir en el río es hacerlo en uno mismo, porque ese uno forma parte del río”.

En la muestra, sobre tres paneles blancos se puede observar la fluctuación de seis máquinas de luz que alteran la iluminación de la sala constantemente. “Simboliza la percepción cambiante de todo lo que nos rodea”, indica Montoya.

Textos sobre la condición humana

A la muestra se le añade un código QR en la entrada a través del cual se puede acceder a una serie de textos con distintas visiones sobre lo que supone ser persona e individuo en la sociedad. Se trata de lecturas muy filosóficas de mano de expertos en antropología, jurisprudencia, arte, etcétera. En ellos se invita al lector a plantearse cuestiones como los límites que nos impone la sociedad y a distanciarse de sí mismos para centrarse en conceptos como el ‘yo’. La muestra, en definitiva, busca hacer ver al espectador que todas esas normas sociales (y también jurídicas) que siempre damos por hecho sin cuestionamiento de ningún tipo, no son una realidad inmutable. “En realidad, nada es inmutable”, sentencia Montserrat Pis.

Además de estos textos, TÚ  incorpora el texto legal del Te Awua Tupua -nombre que recibe el río Whanganui en su dimensión de ancestro y fuerza espiritual-, que ha sido traducido por primera vez al castellano y al valenciano especialmente para esta exposición. Según la artista Clara Montoya, este texto podrá servir “para que la gente lo use de referencia para conseguir acuerdos de protección de ríos, bosques, etcétera”.

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