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Boris Johnson y la UE acuerdan una solución para dos Irlandas sin fronteras

El Consejo Europeo aprueba por unanimidad la salida del Reino Unido el 31 de octubre

Foto: EFE/EPA/STEPHANIE LECOCQ
17/10/2019 - 

BRUSELAS. A media tarde de este jueves, un emotivo Donald Tusk compareció como presidente del Consejo Europeo para anunciar su tristeza por la salida inminente del Reino Unido de la Unión Europea, tras haber aprobado por unanimidad los presidentes y jefes de gobierno de los 28 Estados miembros el acuerdo alcanzado horas antes entre la Comisión Europea y el gobierno del Reino Unido. El acuerdo alcanzado, después de tres días de intensas negociaciones, permitirá una salida ordenada del Reino Unido el próximo 31 de octubre.

La Comunitat Valenciana es el territorio de la Unión Europea con más ciudadanos británicos, con más de 100.000 residentes y más de siete millones de turistas al año, además de ser el británico uno de los principales mercados de sus exportaciones, lo que significa que el acuerdo alcanzado es una noticia especialmente buena para la economía valenciana.

La posibilidad de un Brexit duro se aleja durante unos días del horizonte, ante el ultimátum del presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, quien le decía a media mañana al Primer Ministro británico, Boris Johnson: "Es ahora o nunca", mostrándole la puerta de salida. "Tenemos un acuerdo. Y ello significa que ya no hay necesidad de ninguna prórroga", expresaba Juncker en su comparecencia junto al Premier británico, contento por el consenso pero "triste por el Brexit", dijo al final.

En palabras del aún presidente de la Comisión, este acuerdo protege los derechos de los ciudadanos principalmente, la paz en Irlanda y el mercado único. Al parecer, estos eran los escollos planteados por Johnson para retirar de la mesa la posibilidad de una salida sin acuerdo. 

Michel Barnier, Leo Varadkar, Donald Tusk y Jean-Claude Juncker. Foto: EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

Con las mismas palabras se expresaron el presidente Juncker y el presidente irlandés, Leo Varadkar, al afirmar que se ha buscado una solución para los ciudadanos de las dos Irlandas. El presidente irlandés agradeció también la solidaridad de todos los socios europeos "con un país tan pequeño", para llegar a una solución satisfactoria y anunció que esta solución fronteriza podría llegar a ser definitiva si así se decide en 2022. "Ya conocemos lo que es una frontera dura", manifestó sin querer recordar el conflicto del Ulster que tantas muertes causó a ambos lados.

La tristeza de todos los protagonistas del lado Europeo, incluido el jefe de la negociación, Michel Barnier, quien alabó el trabajo técnico realizado durante más de dos años y en los últimos tres días, contrastaba con el entusiasmo de Boris Johnson. En su línea, el primer ministro británico apareció exultante ante la prensa y con entrada triunfal cual showman en un programa de televisión, lanzando su frase de campaña electoral: "¡Estamos tomando el control!". Johnson dijo estar "contento por comenzar una nueva relación con Europa" y apeló a que este acuerdo "es una oportunidad par los demócratas, por haber logrado el Brexit". 

El Premier británico va a vender este acuerdo a sus ciudadanos como un éxito al haber conseguido, no sólo evitar la frontera irlandesa, sino también porque va a conseguir entrar en los programas europeos de fondos para educación, "que es lo que los ciudadanos quieren", dijo en rueda de prensa. E insistió en que van a "construir un networking entre todas las naciones europeas con acuerdos bilaterales y con tratados de libre comercio con todo el mundo, sin controles de fronteras".

El sábado, Johnson comparecerá en el Parlamento británico para presentar el nuevo acuerdo, que modifica apenas un 10% del acuerdo firmado por Theresa May -63 de 600 páginas- y que, según manifestaciones de Juncker, no es un simple acuerdo sino un documento jurídico. El Parlamento británico debatirá y votará ese día el acuerdo.

Se ratificará el martes o miércoles

En este sentido, el presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, compareció también para anunciar que los eurodiputados esperarían para votar este acuerdo el mismo martes por la tarde o bien el miércoles, a la espera de la decisión británica. No será hasta este momento que podrá hacerse efectivo el nuevo acuerdo, cuya entrada en vigor está prevista para el 1 de noviembre, según anunció Juncker.

El dantesco escenario que se podría haber descrito, para ambas partes, ha provocado que en tres días se llegara a negociar lo que no se había hecho en tres años, desde que se votó el referéndum para la salida del Reino Unido. Básicamente, el Acuerdo de Retirada negociado  durante dos años por la ex Primera Ministra Theresa May, de 600 páginas y de carácter muy técnico, se mantiene. La cuestión del backstop entre las dos Irlandas fue la bandera que esgrimió Johnson ante su electorado para amenazar con una salida sin acuerdo.

El nuevo Protocolo para Irlanda del Norte modifica la cuestión aduanera, punto principal de disputa. Los británicos se negaban a aceptar una frontera con un control aduanero entre Irlanda e Irlanda del Norte, que era la salvaguardaba del mercado único europeo. Pero al mismo tiempo se negaban a que Irlanda del Norte siguiera integrada en el mercado único europeo para evitar esa frontera, como había consensuado May.

Solución para Irlanda del Norte

La solución salomónica es que Irlanda del Norte no tendrá un control de aduanas con Irlanda y tampoco seguirá en el mercado único, pero técnicamente, la frontera se desplaza a sus puertos, encargados del control de mercancías que llegan de terceros países. Prácticamente, se deja el control aduanero a los británicos de Irlanda del Norte en la frontera marítima, con las condición de que la Unión Europea controlará que, efectivamente, lo que llega a Irlanda cumple los estándares europeos en cuanto a higiene fitosanitaria y seguridad alimentaria.

Respecto a España, la cuestión de Gibraltar y de los más de 300.000 residentes británicos está ya resuelta con el Reino Unido con acuerdos bilaterales y recíprocos que permitan asegurar los mismos derechos que tenían como ciudadanos europeos. Ello implicará las mismas condiciones ventajosas para los españoles que trabajan y viven en Gibraltar y el Reino Unido. 

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