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MEDIO AMBIENTE

"El orgullo de la ciudad"

La reivindicación del valor patrimonial de la Albufera, eje de un libro de Vicent Llorens y Bosco Dies que rememora la lucha vecinal para convertirla en parque natural, una decisión que impulsó el ahora condenado Rafael Blasco; Conselleria y Ayuntamiento trabajan en la redacción del Plan Especial

5/02/2017 - 

VALENCIA. “El orgullo de la ciudad”. Así calificó el concejal del Ayuntamiento de València, Sergi Campillo, a la Albufera. Y lo hizo durante la presentación del libro Parc Natural de l’Albufera: Trenta anys, trenta mirades, un volumen que tiene mucho de memorabilia, de hito en el camino. Escrito por Bosco Dies y Vicent Llorens, de la Fundación Assut, el libro es un recorrido por toda la historia reciente del parque, desde los momentos de zozobra cuando se intentó urbanizar y el lago sufría la contaminación de las industrias de la zona, allá por los años setenta, pasando por su nombramiento como parque natural (en el que tuvo un importante papel el ex conseller condenado Rafael Blasco) hasta la actualidad, en la que siguen abiertos muchos debates.

Recorrido memorístico y emocional, el libro se compone de dos partes: una primera, en la que se hace un repaso a todos los problemas que se vivieron hasta que se convirtió en el primer parque natural de la Comunitat Valenciana (“el proceso de declaración no estuvo libre de fracasos, enfrentamientos, pero hoy nadie lo cuestiona”, comentó Dies); y una segunda, compuesta por 30 entrevistas, una por año, en la que diferentes personajes de la vida pública y privada del humedal relatan sus experiencias.

La nómina misma de los personajes entrevistados da fe de cuán rica y pródiga ha sido la vida reciente Albufera, y de cuantas personas han tenido que colaborar en su preservación. Los ex directores del Parque Joan Miquel Benavent y José Segarra; la actual directora, Paloma Mateache; el presidente de la Junta Rectora, Víctor Navarro;  el presidente de la Comunidad de Pescadores del Palmar, José Caballer; los periodistas Emili Piera y Francisco Pérez Puche; el catedrático de la Universitat de Valencia, Vicent Roselló; el secretario de la Acequia Real del Júcar, Juan Valero de Palma… todos ellos y otros muchos más (pescadores, agricultores, ecologistas…) pasan por las páginas de un volumen sazonado con espectaculares fotografías realizadas por los dos autores del libro y por Carlos Oltra y Joan Miquel Benavent.

Una diversidad que se ha extendido también a quienes han hecho posible el libro. Desde la Fundación Aguas de Valencia, cuyo presidente Eugenio Calabuig participó en el acto, hasta la Conselleria de Agricultura, cuya titular, Elena Cebrián, también acudió; y, lógicamente, el Ayuntamiento de Valencia representado por Campillo, la Fundación Assut a la que pertenecen los dos autores y Edicions 96.

El día elegido para la presentación fue el pasado dos de febrero, Día Mundial de los Humedales, una jornada en la que la lluvia volvió a la ciudad. A ella se refirieron en diferentes momentos algunos de los asistentes. Y es que la Albufera, por un gozoso capricho del destino, justo ahora se encuentra en uno de los mejores momentos de los últimos años. El reciente temporal que asoló la costa valenciana ha dejado más de 300 hectómetros cúbicos en el humedal valenciano y ha hecho que, tal y como comentaba la directora del Parque, Mateache, se espera poder gozar de una Albufera con una agua más cristalina que nunca.

Situación crítica

Pero todo ello no es óbice para que siga existiendo una situación crítica, tal y como apuntaba el biólogo y delegado de SEO/BirdLife en la Comunitat Valenciana, Mario Giménez. “El buen momento actual es una situación coyuntural”, decía. Sin ir más lejos, esta misma semana la organización a la que pertenece hizo público un informe que señala como la contaminación, la sobreexplotación y la mala gestión de los recursos hídricos han llevado “al borde del colapso” a la Albufera y los otros dos principales humedales españoles: Doñana y el Delta del Ebro.

El acto de presentación del libro tuvo lugar en el Centro de Interpretación del Racó de l’Olla del Palmar, y contó con una nutrida representación de alcaldes y concejales de las 13 poblaciones integradas en el parque natural, además de los participantes en la publicación. Mientras la fina y persistente lluvia alimentaba un día más al humedal, en torno a un centenar de personas pululaban por el interior del austero edificio público con una algarabía digna de una bandada de aves acuáticas.

A ellos, a los vecinos, se dirigió expresamente Campillo cuando señaló que la ciudad de Valencia “se siente orgullosa de su parque natural y de la gente que vive en él”. También cuando destacó que una de sus prioridades es mejorar “la conexión de la ciudad con L’Albufera”, con la discutida reestructuración de la CV-500 en mente de todos. El concejal quiso dejar claro que la Albufera “forma parte de nuestro proyecto de ciudad”, en un claro intento por tender una mano y limar asperezas.

La calidad del agua

La consellera de Agricultura, por su parte, habló de cómo estaban trabajando para que “la presión” que recibe el humedal valenciano “se minimice” y poder garantizar la calidad del agua, tan importante como la cantidad, recordó. “La salud del espacio garantiza la biodeversidad”, dijo. Por su parte, Calabuig resaltó la labor de todas las personas que han intervenido en la conservación del parque durante estos años, además de destacar el compromiso de la Fundación Aguas de Valencia con el parque natural y con las distintas actividades que se llevan a cabo en sus 21.120 hectáreas protegidas.

Pero eso no significa, ni mucho menos, que esté todo el trabajo hecho. Más bien al contrario, acaba de comenzar. Por ejemplo, aún no se ha desarrollado el Plan Especial de L’Albufera, tal y como se establece en la normativa del Plan Hidrológico del Júcar. Por el momento, según relató Campillo, ya se han realizado dos reuniones entre Conselleria y Ayuntamiento que han permitido ponerse de acuerdo en los ítems con los que tienen que trabajar. “A partir de ahora tenemos un año de plazo para tener el plan especial redactado. El compromiso es que las conclusiones finales de este plan se incorporarán al Plan Especial del Júcar”, explicó. “Es un paso adelante que la Confederación quiera trabajar conjuntamente con el Ayuntamiento y la Generalitat en un documento normativo sobre la protección medioambiental de la Albufera; es un cambio de concepción muy importante”, insistía.

Asamblea de la Junta de Desagüe

En paralelo, las administraciones tienen que convivir con el día a día y sus dilemas. Y así, este sábado se celebró en el Ayuntamiento de València la asamblea anual de la Junta de Desagüe de la Albufera. Una cita que venía marcada por el conflicto entre el consistorio y los agricultores, ya que el Ayuntamiento quiere cambiar el modelo de gestión del agua del lago. Su argumento fundamental: que no se puede regir por las mismas normas que hace medio siglo. Su objetivo, que sobreviva más tiempo y poder legar a las generaciones venideras este auténtico tesoro con forma de biodiversidad.

Los agricultores, por su parte, se sienten atacados por el Consell, e incluso plantearon este sábado la posibilidad de pedir el cese de la directora del Parque. Quieren que todo siga como estaba. Y esa tensión, entre el mundo antiguo y el mundo nuevo, marca una vez más el momento del lago, un espacio tan vivo, tan querido como delicado, cuyo futuro suscita enfrentamientos. La única unanimidad, la incuestionable, es que todos la consideran un don.

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