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tribuna libre / OPINIÓN

El vendedor silencioso

14/08/2017 - 

VALÈNCIA. El sector del envase y el embalaje en la Comunitat Valenciana tiene una facturación de en torno a los 3.000 millones de euros y unos 12.000 empleos. Está compuesto por unas 450 empresas, lo que lo convierte en el segundo a nivel nacional, bajo este parámetro. Se compone básicamente de pymes que conforman un negocio bastante atomizado. En el caso de la facturación ostenta un tercer puesto, con un 10%, por detrás de Cataluña con el 28% de la facturación nacional y Madrid con un 17%.

Alentado por el crecimiento de los sectores valencianos más potentes, alimentación y bebidas, el sector se ha transformado a lo largo de las últimas dos décadas a golpe de innovación y siendo un vertebrador y multiplicador de las industrias a las que provee de innovación de productos y tecnologías de otros ámbitos.

El envase y embalaje, en la autonomía, está bien representado por todos los subsectores como muestran sus ventas del 41% de envases y embalajes de papel-cartón, 10% en envases y embalajes de madera, 29% de plástico, 12% de envases flexibles, 1% de metal, 5% de envases de vidrio y un 1% de etiquetas.

Lejos de ver que el camino de la competitividad es el proteccionismo o las ayudas públicas, el sector ha optado por la innovación como única premisa para su desarrollo y crecimiento. Un ejemplo, lo tenemos en el subsector del cartón, donde, pese a ser una industria pesada, detrás de él hay mucha tecnología para poder incorporar, a sus procesos, la impresión digital que es una tecnología que irrumpe con fuerza en el sector.

De hecho, de las 1.000 empresas nacionales con facturación superior al millón de euros, el 50% de las ventas se realizan por las 60 primeras empresas, y de esas 60 primeras empresas, el 14% son de la Comunitat Valenciana.

Con todas estas cifras, el sector del envase y el embalaje a menudo pasa desapercibido en una economía global donde la logística es uno de los actores protagonista de la película. Pero, los envases y embalajes no solo son aquellos recipientes en los que viajan los productos y que deben garantizar la calidad de los mismos desde su punto de origen hasta su destino, también son “los vendedores silenciosos”.

Además de optimizar el transporte representan un elemento diferencial en los lineales de supermercados y grandes almacenes que hacen de la compra el elemento decisivo. Hasta tal punto que el sector ha apostado fuerte por la mejora continua, atraído por la distribución comercial y el potencial del neuromarketing. En este sentido, el packaging incrementa un 15% las posibilidades de venta, y, en la actualidad, más la mitad de la cesta de la compra se realiza por impulso.

Unos datos que, junto a los de los principales proveedores del sector, la alimentación, con un 30,6% y las bebidas, 11,2%, muestran la importancia de un sector que, sin hacer mucho ruido y como se le califica “vendedor silencioso”, está prosperando y desarrollando nuevos productos tecnológicos avanzados.

Y también resolviendo los retos de la sostenibilidad con tintas, aditivos y productos químicos, cada vez más exigentes y menos agresivos con el medio ambiente. Con nuevos envases sostenibles que proceden de fuentes renovables como el etanol, extraído de la caña de azúcar. O apostando por la biodegradabilidad de los envases. Y, ¿cómo no?, teniendo en cuenta la irrupción del comercio electrónico, un canal para el que ha desarrollado nuevas soluciones para garantizar la integridad de sus productos, no olvidemos que este canal, el e-commerce, crece a dos dígitos en los últimos años, con una tendencia continuada.

Y así, también, de forma silenciosa, es como en 2007 un grupo de empresas alentados por el Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (ITENE), creó el Clúster de Innovación en Envase y Embalaje para fomentar esa cultura innovadora, la transferencia tecnológica y el desarrollo de negocio entre sus empresas.

Y es que, en los últimos ocho años, el Clúster ha pasado prácticamente a duplicar sus empresas socias, siendo ya 60 los asociados con ganas de innovar y de crear proyectos de valor en torno al envase y el embalaje. Este año se cierra una etapa comandada por el presidente del Clúster, Francisco Ortega, quien ha logrado tras 8 ediciones hacer de los Premios Diseño y Sostenibilidad unos premios nacionales que unen a la empresa con la Universidad. Y en este sentido, los logros del Clúster y su posicionamiento actual, no hubieran sido posibles sin su compromiso y dedicación.

Pero, las necesidades de este sector deben continuar por la internacionalización y la potenciación de la entrada de sus empresas en nuevos mercados y posicionamiento en Europa. Y también por la incorporación de nuevas tecnologías como las que desarrolla la industria 4.0, ligada a nuevas soluciones de negocio, plataformas colaborativas, la fabricación aditiva ó la robótica y sensorización de los equipos. La formación específica sobre envase y embalaje es otro de los aspectos clave de futuro, ya que todavía no existen grados específicos en esta materia en las Universidades valencianas. Un reto ya que será comandado por la nueva dirección.

* Jesús Pérez es director del Clúster Innovación Envase y Embalaje

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