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El 'ximismo' ha muerto, el 'dianismo' da sus primeros pasos

2/02/2024 - 

VALÈNCIA. Hace aproximadamente ocho años, este diario acuñaba el término 'ximismo' para referirse a la corriente orgánica dentro del PSPV que respaldaba al presidente de la Generalitat, Ximo Puig. De hecho, vinculaba este nuevo grupo a una especie de evolución del llamado 'lermismo', mezclado con corrientes emergentes como el 'pelayismo' (los dirigentes procedentes de Joves Socialistes criados en la sede de la calle Pelayo) así como otros activos del partido a los que el jefe del Consell y líder del PSPV había dado alas.

El próximo mes de marzo tendrá lugar el congreso extraordinario de la formación socialista que certificará el relevo de Puig al frente del partido por parte de la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, que accederá a la secretaría general del PSPV después de que los otros aspirantes, Alejandro Soler y Carlos Fernández Bielsa, acordaran retirar sus candidaturas a cambio de integrarse en la futura dirección.


Este cónclave, al margen de la propia sucesión, consagrará el fin de una etapa en la formación socialista pero también escribirá el epílogo de una corriente que no sobrevivirá al adiós de su líder. Como dijo Lavoisier, considerado el padre de la Química moderna, la materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Este es el proceso interno que ya está atravesando el grueso del hasta ahora llamado 'ximismo', que en su mayoría venía apostando activamente por la candidatura de Morant para liderar al PSPV, una misión a la que se han incorporado diversos sectores y dirigentes que, no sólo no estaban integrados en la órbita de Puig, sino que incluso se habían desmarcado de él tiempo atrás.

El hecho de denominar a una corriente con el nombre de su líder es habitual en política. Ahora bien, las condiciones, carisma, acciones y, sobre todo, proximidad en el plano orgánico del referente en cuestión, contribuyen decisivamente a la resistencia en el tiempo de una familia determinada. En el PSPV, todavía se habla del 'lermismo' -fieles al expresidente Joan Lerma-; 'ciscarismo' -leales al ex secretario de Organización del PSOE, Ciprià Císcar-; o, más recientemente, del 'abalismo' -afines al exministro José Luis Ábalos-. Dirigentes del PSPV que, además de sus cargos de importancia, han aunado un compromiso con sus dirigentes y militantes más próximos que ha alargado su influencia en el tiempo, más allá de que la existencia de este tipo de grupos puedan considerarse por algunos contraproducentes dentro de las estructuras de los partidos.

 

No obstante, la sensación es de que el denominado 'ximismo' toca a su fin con la irrupción de Diana Morant como próxima líder. El motivo es que Puig, en líneas generales bien considerado en el PSPV como presidente de la Generalitat, nunca terminó de priorizar la atención orgánica ni de apuntalar una familia propia dentro del partido. De hecho, su generosidad con rivales en procesos internos o dirigentes con poco pedigrí en batallas orgánicas, siempre ha escocido a sus colaboradores más próximos. 

Una circunstancia que ha acelerado la extinción del 'ximismo' como corriente propiamente dicha. La mayoría de sus afines ha movido ficha en este proceso interno al margen de Puig: bien es cierto que el expresidente, antes de convocar el congreso extraordinario, se encargó de hablar con Pedro Sánchez para consensuar su marcha y coincidió en la idoneidad de la apuesta de Morant como relevo, pero la realidad es que su entorno ya llevaba tiempo trabajando para el día después de su salida. 

Así pues, llega el momento de la transformación del llamado 'ximismo' en el 'dianismo', que posiblemente incorporará a otros sectores, familias y dirigentes, especialmente por que todo apunta a que el expresidente no va a tener deseo -ni tampoco capacidad- para intervenir en la vida orgánica del PSPV, lo cual facilitará la integración porque evitará viejas rencillas con grupos que se sientan agraviados por algunas decisiones en estos años del todavía secretario general. 

Todavía es pronto para saber si Morant conseguirá establecer un liderazgo lo suficientemente sólido y personal para que estos nutridos apoyos que está aglutinando se conviertan en un grupo homogéneo que merezca la acuñación de una corriente que perdure en el tiempo, pero lo que sí parece claro es que en este proceso termina, en el ámbito orgánico, el denominado 'ximismo', más allá de la defensa y orgullo existente de forma mayoritaria respecto a la herencia institucional que deja Puig.

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