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comunica a los trabajadores, sin darles opción, que ya no pertenecen a la empresa

Eresa desafía al Hospital General al llevarse las máquinas de resonancia y endosarle el personal

1/03/2019 - 

VALÈNCIA. La situación del Hospital General de Valencia con el concierto de resonancias tiene visos de enquistarse. Este viernes dejarán de prestar servicio siete trabajadores vinculados a la resonancia que la dirección del hospital mandó desmontar a Eresa y que el departamento dirigido por Enrique Ortega no quiere subrogar. 

Sin embargo, Eresa ha remitido un escrito a los trabajadores afectados avisándoles de que a partir de este viernes pasarán a formar parte de la plantilla del consorcio, cuestión que deja a los empleados en un limbo legal. En esta situación ni son despedidos por la empresa ni son aceptados por el que supuestamente es su nuevo empleador, en este caso el Hospital General de València, lo que podría llevarles a resolver la situación en un juzgado, que tendrá que determinar quién debe pagarles si no llegan a un acuerdo. 

La compañía -que no ha dado opción a los trabajadores de elegir si se quedan en Eresa o se subrogan como supuestamente debía ocurrir en la Generalitat Valenciana- se acoge al artículo 44 del Estatuto de los trabajadores, el que se refiere a la sucesión de empresas. "Usted deberá ser subrogado como consecuencia del cambio de titularidad de la unidad productiva donde presta sus servicios, causando baja en Eresa, con fecha 28 de febrero de 2019, por subrogación contractual del servicio", señala el escrito de la empresa a los empleados.

El mantenimiento de las máquinas, la clave

Hace unos días, el Consell Jurídic Consultiu emitía un dictamen en el que señalaba que en el caso de la Generalitat Valenciana existe sucesión de empresas respecto a la UTE Erescanner Salud y por lo tanto hay que ejecutar la subrogación, que hasta ahora estaba paralizada por un informe de la Abogacía. La diferencia clave entre la Generalitat y el Hospital General es que, en el caso del Consorcio, han decido no quedarse con las máquinas de la compañía. 

Enrique Ortega, gerente del Hospital General. Foto: MARGA FERRER

Mientras que la Generalitat lo tenía incluido en el contrato y era más evidente determinar que había sucesión, esta cuestión no consta en el del consorcio, que a pesar de tener claro inicialmente que iba a subrogar al personal finalmente decidió no quedarse las máquinas. Eso dificultaría identificar si realmente existe o no existe una continuidad de la actividad, aunque para Eresa no hay duda: hay sucesión. En definitiva, aunque la compañía finalmente tiene que desmontar las máquinas de resonancias y ha manifestado su voluntad de querer salir del hospital, ha decidido endosar al personal a la administración pública y no reubicarlo en su empresa ni despedirlo.

Echa en cara que se aprobó la subrogación

En una carta remitida por Eresa al Hospital General el 14 de febrero, la empresa recordaba que el 4 de octubre de 2018 fue aprobado en el Consejo de Gobierno la decisión de subrogar al personal, cuestión que se les comunicó el 15 de octubre. "Con ese propósito, el CHGUV solicitó a Eresa el listado de estos trabajadores y documentación relativa a sus condiciones laborales, documentación que fue debidamente entregada", apuntaba el escrito. 

"En la reunión mantenida con ustedes el pasado 8 de febrero, el CHGUV ha manifestado que solo si Eresa deja los equipos de RM de su propiedad en el hospital estaría dispuesto a que se produjera la subrogación del personal de Eresa que presta sus servicios en el hospital", reprochan. En este marco, desde la compañía pidieron al hospital que les informara de la viabilidad jurídica de la fórmula que proponían al no estar incluida la posibilidad en el contrato.

Sin embargo, finalmente el Hospital General de València decidió sustituir las máquinas que tiene instaladas Eresa por las compradas con el dinero de la fundación impulsada por Amancio Ortega y aunque no lo han concretado, lo lógico tras ver el escenario sería que las contrataciones fueran realizadas por la bolsa de empleo. 

'Sin máquinas también hay subrogación'

A pesar de que finalmente no se ejecutó la transferencia de maquinaria, Eresa se ha mantenido firme en su postura: "la transmisión productiva se produce con independencia de que Eresa retire o no los equipos. El CHGUV continuará gestionando y prestado la misma actividad de RM, por lo que opera la subrogación empresarial de los trabajadores. No compartimos que se utilice el argumento de los equipos como pretexto para imposibilidad que se produzca la subrogación de personal. A este respecto solicitamos el informe jurídico que usted manifiesta tener en su poder y que, según dice, justifica la imposibilidad legal de proceder a la subrogación de los trabajadores en caso de que los equipos de RM propiedad de Eresa se retiren".

Lorena Saus, presidenta de Eresa.

Este mismo jueves, la compañía dirigida por Lorena Saus transmitía a estos empleados de resonancias magnéticas los esfuerzos realizados para que pudieran pasar a trabajar para la administración pública. "Nos hemos volcado hasta el último segundo, no lo hemos conseguido. Frustrante e injusta decisión del gerente del HGUV si mañana no se produce la subrogación del personal", recogía el texto enviado este jueves. Ante esta situación, desde Eresa insisten a la dirección del General en que se les dé indicaciones de cómo deben proceder para continuar con el traspaso de trabajadores.

Aunque de momento esta situación solo afecta a siete trabajadores, el número de empleados de Eresa en el Hospital General de València asciende a 25. Evidentemente, el problema sería mucho mayor si se extendiera al ámbito de la Generalitat, donde la cuestión afecta  a más de un centenar de trabajadores. En ese caso, parece que a priori Conselleria de Sanidad está conforme con plantear la subrogación, aunque el comité de empresa manifestó el pasado martes su temor porque este planteamiento se extendiera.

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