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POLÍTICOS AL HABLA / OPINIÓN

Escupir al cielo

Foto: EFE/Javier Lizón
26/11/2018 - 

VALÈNCIA. Seguro que alguno de ustedes pensó en la sabiduría popular el pasado miércoles cuando uno de los diputados de ERC fue acusado de escupir al Ministro de Asuntos Exteriores Josep Borrell a la salida de la banda republicana tras su cabecilla Gabriel Rufián al ser éste expulsado del hemiciclo. Rufián, un agitador barriobajero con acta de diputado, había sido expulsado después de tres llamamientos al orden durante una deplorable intervención en la que llamó “indigno", "racista" "hooligan” y “fascista” a Borrell.

Sobre el calado moral y político del personaje, casi conviene no pronunciarse, pues seguro que la impresión y percepción del lector es mucho más elocuente que lo que yo pueda y deba escribir. Esta misma semana, escuché nuevamente en palabras de una voz autorizada  la  versión común sobre el papel de ERC en la crisis catalana de octubre de 2017 y me confirmé en aquello que pienso sobre los diputados de ERC: su condición de representantes en el parlamento nacional se circunscribe a cobran un digno salario del Congreso de los Diputados por montar espectáculos. Para todo lo demás, no dudan en mostrarse dispuestos a romper España.

Podría pensarse que son la versión tuitera del histórico Caballo de Troya. Sus formas, sus maneras, sus circos están concebidos para deslegitimar las instituciones desde dentro y que el ciudadano, abochornado por esta imagen dentro y fuera de nuestras fronteras, pierda la confianza en sus representantes y en la política. Me pregunto si son estas las bondades de quienes loan los parlamentos multicolor y pretenden hacer “más barato” el acceso a los mismos con la reducción de las barreras electorales. Yo, si les soy sincera, cada día defiendo con más vehemencia el bipartidismo, que con sus luces y sus sombras, ha dado a España la etapa más estable de nuestra democracia.

Pero como dice un antiguo refrán español “Quien al cielo escupe, en la cara le cae”, y nuestro actual gobierno autonómico son buena muestra de ello. Los actuales gobernantes escupieron al cielo en multitud de ocasiones cuando gozaban de la inmunidad parlamentaria de la oposición. Camisetas, insultos, serias acusaciones, judicialización de la política y tretas de todo tipo. El problema es que, como se sabe, el tiempo pone las personas y las cosas en su sitio. Un día la tómbola de la vida te deja caer en el sillón de una Vicepresidencia o de una Presidencia de Les Corts y, entonces, es cuando cae lo que lanzaste al cielo.

Hoy en día, en nuestra tierra se condenan los escraches en las casas de los políticos pero nadie recuerda lo sufrido antaño. Hoy, la Vicepresidenta Oltra defiende unos presupuestos con ingresos ficticios pero olvida su denuncia por la vía civil y penal a los presupuestos del Partido Popular del 2015. Hoy la prestación de la dependencia también llega demasiado tarde pero nadie llama buitre a la Vicepresidenta Oltra como hacía ella con los responsables de política social del Partido Popular. Hoy en nuestra tierra se nombra candidato a la alcaldía de Ontinyent por el PSPV a Jorge Rodríguez, a pesar de su detención e imputación y hay un lapsus en aquello de las “responsabilidades políticas”. Hoy con el asunto de Orengo y el puerto de Denia sobre la mesa, nadie menta ya aquello de las “puertas giratorias”. ¡Qué cosas!

Bien harían nuestros botánicos en reflexionar sobre esto e invitar a la muchachada republicana a escupir poquito y a tomarse en serio esto de la política, que nos jugamos demasiado para andar con bravuconerías, algarabías y una mal llevaba ansia de protagonismo. España se encuentra en un momento clave de su joven democracia con tensiones nacionalistas que deben reconducirse con sentido común y consensos parlamentarios; no con gritos, demagogia populista y escupitajos. Sus señorías botánicas bien podrían plantearse regalar por estas fechas algún ejemplar sobre el refranero español como libro de cabecera de sus insignes señorías de ERC, Compromís etc., que en esto de la cultura no caben exclusiones. 

Y si esto de “escupir al cielo” no se acaba de entender, que empleen lo que sea necesario, incluso a San Martín.


María José Catalá es portavoz adjunta del PP en Les Corts

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