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España defiende medidas urgentes para bajar el precio de luz en un Consejo muy dividido

21/10/2021 - 

BRUSELAS.  A última hora de la noche, el Consejo Europeo no había llegado a un acuerdo sobre el debate de la energía que ha impulsado España desde finales de este verano, cuando los precios de la electricidad comenzaron a dispararse. Durante toda la tarde, los presidentes de gobierno y jefes de Estado de la Unión Europea (UE) estuvieron debatiendo en Bruselas el reciente aumento de los precios de la energía, y su impacto en los ciudadanos y las empresas, especialmente las pymes, que se esfuerzan por recuperarse de la pandemia de la covid-19.

El cambio estructural del mercado energético que busca España ha entrado en la agenda del Consejo tras el impulso dado por el presidente español, Pedro Sánchez en las últimas reuniones. Aunque el problema afecta a todos los Estados miembros de la UE, no afecta a todos de igual forma, ya que se apoyan en el carbón, el gas o la energía nuclear. Sólo España es una isla energética.

Por ello, el gobierno de Sánchez ha impulsado en este Consejo que las medidas aprobadas en la Comunicación de la Comisión Europea se aceleren, transmitiendo un mensaje más firme sobre la gravedad de la situación y la necesidad de dar soluciones a corto plazo. La Comunicación de la Comisión presentada hace una semana contra el aumento de los precios de la energía contiene medidas que pretenden ser útiles tanto a corto como a largo plazo.

Pero la Comisión no ha sido contundente y ha dejado que sean los Estados los que lidien cada uno con su problema. Por ello, les ha recomendado que acometan medidas nacionales a corto plazo que impliquen un apoyo urgente a la renta de los hogares, ayudas estatales a las empresas y reducciones fiscales específicas.

¿Crisis temporal?

De los 27 países, algunos defienden que es una crisis temporal y sólo quieren que se apoye a los ciudadanos y empresas más vulnerables. También hay muchas divisiones en cuanto a abordar elementos estructurales del mercado de la electricidad. Los países nórdicos dicen que funciona bien y otros, como Francia, quieren impulsar la energía nuclear.

La propuesta de España es que es un problema europeo que requiere soluciones europeas, con una compra estratégica conjunta y una reserva de gas. España ha hablado de la especulación del Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (EU ETS, por sus siglas en inglés) que está a la espera del informe de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, por sus siglas en inglés). Por ello, pide un examen del funcionamiento mayorista de la electricidad, al estimar que no está dando las señales adecuadas de precios a consumidores y empresas. “Si la crisis se alarga, el coste de las medidas fiscales para los países, para las arcas del Estado, es muy oneroso”, defienden fuentes oficiales.

Los líderes siguieron debatiendo hasta avanzada la noche, tras un debate muy intenso y con posiciones diversas, de mucha complejidad técnica. El punto más problemático recayó en el funcionamiento del mercado eléctrico. Los países del Este mantienen una posición contraria al Green Deal, al pacto verde para la transición ecológica. De otro lado, el gas ha sido el centro del problema. De otro lado, hay países que no consideran que haya especulación en las ETS y que hay que demostrarlo y estudiarlo. La propia Comisión dijo que iba a estudiarlo en su Comunicación.

Lo que propone España es que se adopte un documento con el apoyo de un mínimo de países que opere como una cooperación reforzada. Ello significa que, de de forma voluntaria, un grupo de países pueda abordar la compra conjunta de gas. También pide que se acelere el estudio del mercado de la electricidad. La Comisión hablaba en su informe del mes de abril, pero el presidente Sánchez insiste en que se puedan tomar medidas extraordinarias. “Hay circunstancias que dan señales de que el mercado no está funcionando bien y queremos que se analice porque los precios medios de oferta están muy alejados del precio de tasación”, añadieron las mismas fuentes. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen - Zucchi FOTO: Enzo/European Council/dpa 

Reservas energéticas

En un principio, España llegó al Consejo con el apoyo de Francia y Grecia, que apostaban por un conjunto de iniciativas, como la creación de reservas estratégicas de gas que permitiría negociar con una sola voz y mejorar la capacidad de negociación de cara a los grandes suministradores. Ello significaba adoptar el mismo criterio que con la compra conjunta de vacunas por la UE, que tan buenos resultados ha dado para luchar contra la pandemia.

En concreto, en el último Consejo de Economía y Finanzas, la vicepresidenta y ministra española de economía, Nadia Calviño propuso “una revisión de los mercados de CO2 para reducir el impacto de la especulación y la necesidad de revisar el marco regulador para dar respuesta a la volatilidad de los precios en medio de la transición verde”.

Alemania debe tener un as en la manga, cuando ha eludido apoyar a España en su propuesta para controlar el precio de la energía. El presidente Pedro Sánchez llegó al Consejo Europeo con un plan que implicaba la modificación del marco regulatorio y la compra conjunta de gas entre todos los socios de la Unión. Los aspectos más técnicos se han dejado para la próxima semana, cuando los ministros de los Estados miembros lo debatirán en el Consejo de energía.

El último Consejo de la canciller Angela Merkel no ha sido bueno para los países del sur, que como España, Francia, Grecia, Italia, querían una solución al desmedido aumento del precio de la energía. Las nuevas políticas de reindustrialización de la UE, junto con la transición verde a las energías renovables implican un control de sus costes a nivel europeo. Francia apostó de nuevo por la energía nuclear, mayoritaria en su territorio.

De otro lado, cabe recordar que Alemania y otros países del norte siguen con grandes reservas de carbón, al no haber cumplido con el proceso de descarbonización y cierre de minas que España llevó a cabo hace más de 20 años por exigencia de la UE. Además, el gobierno de Merkel ha dejado bien atado el polémico gasoducto Nord Stream 2, que prevé duplicar las exportaciones de gas de Rusia a Alemania sin pasar por Ucrania en breve, tras su finalización. Mientras tanto, los embargos políticos a Rusia se traducen en vetos rusos a productos agrícolas, como los cítricos valencianos.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, recibe al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. - FOTO: Francois Lenoir/EU Council/dpa  

Propuestas a largo plazo

La Comisión, por su parte, también apoyará las inversiones en energías renovables y eficiencia energética, comprendidas ya en el Pacto Verde. Además, “estudiará posibles medidas en materia de almacenamiento de energía y compra de reservas de gas”, propuesta que España quería que fuera inmediata. En cuanto a un cambio del marco regulatorio de la energía, se limitó a decir que “examinará la actual configuración del mercado de la electricidad”.

Estas son las medidas a medio y largo plazo que, según la Comisión pueden asegurar la energía a un precio asequible para los hogares y las empresas, y la transición hacia a la neutralidad climática. Por su parte, el Banco Europeo de Inversiones examinará cómo acelerar la inversión en la transición energética, dentro de su margen actual de capital, con el fin de reducir los riesgos futuros y cumplir las ambiciones europeas de conectividad global.

De otro lado, se urge a acelerar la transición a energías alternativas, mientras los precios tiendan a subir y encontrar soluciones para las familias vulnerables que no pueden atender al pago. En este sentido, habrá medidas legislativas a nivel estatal y con directivas actualizadas. En el origen está la recuperación económica, especialmente en Asia, que ha aumentado los precios de la energía, tanto luz como gas y carbón.

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