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EL MURO / OPINIÓN

Estaban avisados

Pondremos una vela a Santa Cecilia por las esperanzas del actual responsable artístico del Palau de les Arts. Pero sus últimas declaraciones si algo no ofrecen es absoluto optimismo

19/01/2020 - 

Hasta Madrid tuvo que irse Jesús Iglesias, responsable artístico del Palau de Les Arts, para reconocer lo que muchos hemos apuntado desde que se inauguró el complejo cultural. Casi un año desde su nombramiento ha tardado Iglesias en darse cuenta de la dura realidad. 

No deben de haber sentado muy bien sus palabras que, por otro lado, no son y son del todo ajustadas, pero al menos sí valientes y dejan en evidencia y subyacen de ellas varios aspectos: el reconocimiento implícito del despropósito que supuso construir Les Arts sin un proyecto definido en torno a él, esto es, un mastodonte/icono arquitectónico en el que se le dio barra libre al arquitecto Santiago Calatrava sin que nadie pusiera freno a sus delirios y nos costó 400 millones de euros que se sepan; los quince años que han pasado desde su inauguración sin que nadie completara un proyecto global de uso y una reordenación de espacios culturales para darle fuerza y, consecuentemente, el mismo fracaso de anteriores ejecutivos autonómicos como en cierta medida también del actual. En sus cinco años de gestión no ha sabido solucionar tampoco el asunto, pero sí parchear y nombrar cargos intermedios para situar colegas. 

No llegaría a decir que al Palau de les Arts a este gobierno autonómico le sobra o no lo ve como algo suyo, pero sí que hablaría de ausencia de política cultural real en torno a él y proyecto de futuro y, sobre todo, coordinación interinstitucional. Hay que agradecer el esfuerzo de Iglesias para su “revitalización”, aunque para eso cobra, pero que no se fíe demasiado del entorno. Aún así, es un paso dentro del maremágnum.

No digo con esto que Valencia no mereciera un teatro de ópera o musical, aunque según Iglesias en Valencia no haya suficiente público para su mantenimiento, algo sobre lo que discrepo profundamente, sino la forma en que se han hecho las cosas y lo complicado que ya no es sino será cambiar inercias a medio plazo. Lo siento, pero es un proyecto casi imposible de levantar rápidamente después de tantos años sin rumbo. Y menos, sin insistencia e ilusiones, marketing, promoción y difusión creíble más allá del provincianismo y el oportunismo. Todos estaban avisados

No estoy de acuerdo con Iglesias en que Valencia no tiene público suficiente para Les Arts. En absoluto. Más aún en una sociedad que es tierra de músicos y de sociedades musicales. Otra cosa es su conexión y correspondencia con la sociedad civil y la musical. O que nada se hizo pensando en la propia sociedad sino en determinada sociedad, antes, durante y hasta después. Es más, al público cuando algo se pone en marcha hay que ir a buscarlo para seducirlo. Pero para eso hacen falta mecanismos, ideas, tensión e ilusión. No burocracia interna. Menos iniciativas temporales o casuales. No basta sólo con poner billetes.

Pero si partimos de la base de que el coliseo tiene un presupuesto de 23 millones de euros y que sólo dedica cinco a programación ya que el resto se va en personal y mantenimiento, es que algo falla o ha venido fallando desde el principio.

Sin una política de patrocinadores y mecenazgo, una reconsideración de gasto y orquestas en la ciudad, una programación compacta abierta a todos los públicos -ahora es el primer tímido intento- y sobre todo una continuidad y no un cambio persistente sobre los cambios del cambio de cada responsable político o artístico se explica casi todo. Sin olvidar la política de competencias y contraprogramación “familiar”. 

Esa ventana al mundo que se abría en su día con fajos de billetes y visión de nuevo rico, hoy es una mirilla detrás de la puerta, por mucha seguridad que de vueltas al local. Espero y deseo que Iglesias consiga poner orden a un espacio que en esos 15 años de adolescencia no ha logrado formar equipos de continuismo, una línea definida y clara y sí ha sufrido demasiados problemas estructurales, incluso un ERE y hasta detenciones.

No basta con vender fotos oficiales y patronatos sino salir a buscar mercado desde la política y la credibilidad. Todos estos líos vividos nos han dejado en la ventana mundial de una realidad. Y algunos/as aún lanzan más madera. 

Esa imagen de inundaciones, detenciones, juicios, persecuciones a estrellas desde la ignorancia y desprecio al mundo cultural, desde la política de barrio, hace más daño de lo que muchos esperaban. Por no seguir con las políticas comunicativas, marketing o difusión puestas desde el primer día al servicio de afiliados y amigos.

Muchas voces críticas pero sensatas lo advirtieron en su día tras la inundación del coliseo que además sirvió para un ajuste de cuentas político entre los propios miembros del poder que filtraban imágenes y datos para socavar credibilidad y amedrentar al compañero-adversario.

El Palau de Les Arts, sostenía Iglesias en sus declaraciones, no es un espacio emblemático ni un sitio al que por inercia acuda el público por lo que sería necesario aumentar su actividad para rentabilizarlo y convertirlo en un teatro musical en el que cada uno busque su espacio. Es lo lógico. Otra cosa será que le dejen cierta libertad.

Sin director musical para una Orquestra que no está completa y con sus carencias económicas, políticas y de ajuste interno más preocupado de la pose que del fondo, le deseo mucha suerte a Iglesias y a los amantes de la lírica y de la música que actualmente deambulan de un lugar a otro por la ciudad por negligencia política y han disfrutado entre todos de un escenario que nadie sabe cómo rentabilizar a lo grande.

Con esos mimbres y juicios mediáticos -aunque quedarán en apenas nada-, ¿quién espera algo de un ministerio o de un patrocinador? Difícil conclusión. Será su penitencia en el tiempo.

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