AL OTRO LADO DE LA COLINA / OPINIÓN

Estado de alarma, tranquilidad habemus

Si hace poco más de un mes hablábamos de la gestión de la comunicación de esta penúltima pandemia, empezamos ya a sentir directamente los efectos de esta crisis, como es el Estado de alarma por el Coronavirus

14/03/2020 - 

Hace ya unos días, casi diez, en la tertulia de la COPE dirigida por ese periodista de raza que es Vicente Ordaz, preguntaba si el Coronavirus iba a alterar las Fallas, y perdonen la auto cita, le contestaba que desde luego con la información de ese momento, no iban a celebrarse unas Fallas al uso. Y tristemente no lo van a ser, hay que remontarse a las guerras de Cuba y a la Civil (además de un conflicto impositivo), para experimentar la frustración de su suspensión, si bien esperemos que finalmente se celebren, aunque sea en julio. Infortunio mayor si cabe pues ya habíamos empezado a saborearlas ya que se habían celebrado la exaltación de las Falleras Mayores, Consuelo Llobell y Carla García, e inauguración de la Exposición del Ninot en enero, la presentación del "Llibre Faller" Oficial de las Fallas 2020, y el espectáculo Pirotécnico en La Marina de Valencia en febrero y en marzo tuvimos, hace escasamente dos semanas, la “Crida” en las Torres de los Serranos, iniciado la “Mascletà” diaria, y celebrado el concurso del “Cant de l’Estoreta”, teniendo además muchos monumentos y ninots distribuidos ya por las calles.

Y no solo son las Fallas lo que va a ser diferente en los próximos días, sino que van a ser otras muchas cosas distintas, y no sólo en el corto si no también en el medio y en el largo plazo. En las próximas horas nuestras vidas van a cambiar radicalmente, en función del Estado de Alarma que se aprueba hoy sábado, en un Consejo de Ministros extraordinario en uso de las facultades que le concede nuestra Constitución de 1978 (larga vida para ella) en su artículo 116, punto 2, en relación con el artículo cuarto de la ley orgánica 4/1981 “de los estados de alarma, excepción y sitio” en su apartado “b) Crisis sanitarias, tales como epidemias y situaciones de contaminación graves”. Esta declaración, como habrán escuchado ya, tendrá una vigencia máxima de 15 días, necesitando para su prorroga la autorización del Congreso de Diputados, y además del cuanto (pues el presidente Pedro Sanchez ya ha dicho que serán esos 15 días), también se determina el dónde (también ha adelantado que será en todo el territorio nacional), así todos los servidores públicos de todas las Administraciones Públicas “quedarán bajo las ordenes directas de la Autoridad competente” (Gobierno de la nación) según el artículo 7 en relación con el artículo 9 de esa ley orgánica.

Pero el nudo gordiano del asunto, es el cómo del estado de alarma, y los efectos de esa declaración, que pueden ser una amplia panoplia de posibilidades; desde en primer lugar la limitación de la circulación de personas o vehículos, o realizar una utilización temporal de todo tipo de recursos, ya sea el uso de bienes o la imposición de  prestaciones personales obligatorias, o también la intervención transitoria de industrias, fábricas, etcétera, excepto domicilios privados, incluso racionar el uso y consumo de servicios o artículos de primera necesidad, llegando a poder impartir las órdenes necesarias para abastecer los mercados.

 

Todo lo anteriormente dicho es para el corto plazo, es decir al menos dos semanas de paréntesis en nuestras normales vidas, pero, como decía, los cambios profundos los veremos en el medio y largo, y no solo será por la crisis económica que llegará de una forma u otra, a pesar de que los políticamente correctos, aquellos que hablaban y apoyaban la idea de que estábamos en la “Champion League de la economia mundial” hablan sólo de desaceleración económica, y que prácticamente la curva de la gráfica económica realizará una V, caerá rápido pero remontará también rápido; pero que los más realistas hablan de una U, es decir a la economía le costara volver a crecer, y por lo tanto el escenario económico más plausible es el de una situación de crisis provocada por este black swan, que es el Coronavirus. Especialmente esta crisis la sufrirán los sectores relacionados con el ocio social, ya sea lúdico, cultural, turístico,...., pues este confinamiento que se pide como responsabilidad individual (y se exigirá en el decreto casi seguro), va a tener su impacto en la hostelería, teatros, cines....., ademas de ya en la Bolsa.

Y aunque en un principio, este transitorio distanciamiento físico, no tiene porque dejar secuelas en nuestra forma de ver la vida tan sociable y tan en la calle de los valencianos y el resto de españoles (aparte de los altos daños emocionales de la cancelación de las Fallas , Semana Santa, etc.), si que puede producir un cambio de paradigma a medio y largo plazo a nivel económico, político e internacional.

Y porque hablo de cambio profundo, en todos esos niveles, pues sencillamente las relaciones comerciales, políticas e Interestatales se pueden volver más recelosas, re-centralizarse y re-estatalizarse, frente a la globalización, que como toda moneda tiene su cara y su cruz, y ahora mismo estamos sufriendo una de sus disfunciones. Por ejemplo, las cadenas de producción y suministro deberán cambiar, y en lugar de depender de un solo proveedor (normalmente asiático-chino) se deberá tener diferentes proveedores en diferentes continentes (mejor en Europa) aunque aumente la complejidad y un poco el coste del proceso, pero que dará seguridad económica ante el mundo incierto en el que vivimos.

Por otra parte este distanciamiento social y físico, debería implicar, quizás, la aceleración de la implementación de la cuarta revolución industrial, el 4.0, pues además del teletrabajo impuesto en todas las empresas e instituciones, también se verá como la Robótica mejorará la operatividad y minimizará los contagios humanos, y seguramente todo con un menor coste, pero no solo los drones y derivados se extenderán, si no la Realidad Aumentada, la Simulación, los Sistemas Ciberfisicos bionicos que acortaran las cadenas logísticas, con menores costes de almacenaje, transporte, etcétera, más económicos y con más inmediatez, y mayores posibilidades de adaptación, todo ello unido al Big data, al Internet de las cosas y por supuesto la Ciberseguridad, entre otras cuestiones. 

Otro de las repercusiones son las políticas, que dejando de lado las estrictamente partidistas, en cuanto estructuras políticos, el Estado de Alarma es la manifestación de que el Estado Autonómico necesita, al menos, para los momentos complicados o críticos la existencia de una Administración Central eficaz, y en la que por ejemplo se recentralice la adquisición de materiales sanitarios por economía de escala y fuerza negociadora con las poderosas empresas farmacéuticas sanitarias.

En el ámbito internacional hemos visto como la UE ha vuelto a fallar ante una crisis continental y global, como ya ocurriera con la crisis migratoria de 2015, y no ha actuado de forma unánime, y eso que estábamos avisados. Porque en lo que va de siglo, se han producido al menos seis alertas sanitarias globales, como ha sido el SARS o síndrome respiratorio agudo grave, la gripe por virus A/H5N1, la pandemia de gripe por virus A/H1N1, el poliovirus salvaje, el virus ébola y la infección por virus Zika; y en la UE (burocratizada y poco eficaz para muchos) existen órganos responsables para dar una “respuesta rápida a las amenazas transfronterizas graves para la salud “ como dice su web , como son el Comité de Seguridad Sanitaria y el SAPR (Sistema de alerta precoz y respuesta) de la UE, y que por el momento, nada de nada, de hecho en Italia ya han surgido quejas.

Pero también en el ámbito transnacional, supondrá un refortalecimiento de las posiciones ideológicas y políticas de los que creen que las fronteras están para algo más que para cumplir el artículo primero de la Convención de Montevideo de 1933 (requisitos para ser considerado Estado), aunque siempre estarán los buenistas que hablaran de que las fronteras son como poner puertas al campo. En fin se repensará al menos la Globalización, tal como la entendemos y se desenvuelve hoy en día.

Para finalizar, y no extenderme mucho más, estamos ante uno de los mayores desafíos de las últimas décadas, y que ante la gran incertidumbre de la epidemia, la declaración del Estado de Alarma les debe permitir dormir tranquilos (a mi me lo permite), fíjense que desde las estrategias de Seguridad Nacional del 2011 EES, la del 2013 ESN o la ultima de 2017 ESN, este riesgo de las pandemias está ya identificado, por lo que debe imperar sobre todo la tranquilidad, y dejar hacer su trabajo a los profesionales, a los servidores públicos lleven bata blanca sanitaria, uniforme verde guardia civil, azul policia, negro UME o camuflaje militar. Por todo ello quedaos en casa.

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