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Un estudio revela que los cultivos frutales llegaron al este peninsular hace casi 3.000 años

24/05/2021 - 

VALÈNCIA (EP). Guillem Pérez Jordà y Salvador Pardo Gordó, investigadores del departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de la Universitat de València (UV), firman un artículo en 'Journal of Archaeological Science Reports' en el que analizan la llegada de los cultivos frutales a la Península Ibérica a partir del estudio de restos arqueobotánicos.

Como conclusión, se estima que el cultivo de estas especies se inició en la actual Comunitat Valenciana hace unos 3.000 años, coincidiendo con un importante desarrollo social y económico, explica la institución académica.

En lugares como Fonteta (Guardamar del Segura), el Barranc de Beniteixir (Piles), Peña Negra (Crevillent) o L'Alt de Benimaquia (Dénia) han conseguido datar cultivo de frutales como la uva (Vinis vinifera), el olivo (Olea europaea) o el granado (Punica granatum), entre otros, hace cerca de 3.000 años.

Esta nueva forma de agricultura permitió el intercambio económico y cultural de los pueblos del este peninsular con otros de procedencia oriental que fundaron colonias en estas costas, como los fenicios.

"Aunque en el segundo milenio antes de Cristo ya hubiese muestras de este intercambio entre Iberia y pueblos del Oeste del Mediterráneo, no es hasta el primer milenio cuando el modelo de agricultura basado en frutales prospera y se establece en la Península Ibérica", señalan los invsetigadores.

En concreto, las primeras evidencias del cultivo de frutales son materiales recuperados en Huelva (IX - VIII a.C.). Sin embargo, no es hasta los siglos VIII-VII a.C. cuando se establecen estos cultivos en el este peninsular.

Guillem Pérez, investigador de excelencia de la Universitat, destaca que la llegada de estos nuevos cultivos implicó un cambio en la relación de los agricultores con la tierra. Hasta ese momento solo cultivaban plantas con un ciclo anual y un rendimiento inmediato (cereales, leguminosas...), pero ahora invierten en cultivos que tardan varios años en entrar en producción, lo que exige un control sobre la propiedad de la tierra.

El cambio de modelo agrícola forma parte de la transformación de estas comunidades hacia sociedades más complejas que acabaran adoptando un modelo urbano y desarrollando por primera vez una agricultura comercial en la que los frutales y sus derivados como el vino van a ser los productos más destacados.

La adopción de estos nuevos cultivos se produjo a un distinto ritmo por las distintas áreas de la Península Ibérica. La actual Comunitat fue una zona en la que el cultivo de frutales tuvo un mayor desarrollo, con una clara orientación comercial, al exportar estos productos a otros ámbitos de la península.

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