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PELAYO, DEL 1 AL 50 | Nº11

Felisano, el templo de la masa frita

¿Quieres comer barato? Es tu sitio.
¿Quieres comer bien? Ñeeee!!!

Por | 21/12/2018 | 4 min, 33 seg


VALÈNCIA. En realidad nos tocaba recalar en Wei Wei, pero cuando llegamos a la puerta había un consternador cartel de 'cerrado'. Así es la vida, cruel; y nos pasamos a Felisano. El establecimiento de comida china goza de gran popularidad entre los estudiantes y los trabajadores de la zona. Nos tocó hacer cola para pedir, pero no para sentarnos, porque la mayoría de la gente practica el take away (y no es de extrañar, dada la estridencia de color). Es el mismo restaurante donde Eugenio Viñas recomendó desayunar en su día, supongo que obviando todos los riesgos (el ataque epiléptico y tal), porque tienen algunas de las desconocidas delicias que en Oriente se zampan de buena mañana. A saber, baozis, congee, xiaolongbaos y huevos de soja. Relax, que ahora traducimos.


Si estás valorando ir a primera hora de la mañana, debes saber que tu estómago se tendrá que enfrentar a mucha masa frita, combinada con sopa caliente, carne especiada y Fanta de sabores. Oye, no estamos aquí para juzgarte. Tal y como nos advirtieron, los precios son ridículamente baratos (nos hinchamos a comer por menos de 15 euros), pero la digestión sale cara. Por mucha fama que tenga Felisano, llega un punto en el que la comida resulta aburrida y repetitiva. Cuando has probado la masa en rollo, en bao, en torta; con verdura, con gamba, con la misma ensalada de verduras que aparece en todos los platos...

... ¿ENTONCES QUÉ?

En primera persona

Almu: “La garantía de que Raisa pudiera comer algún plato de Felisano era dudosa, así que fui la gran zampadora de la tarde. Por supuesto, me tocó probar el baozi, la elaboración más famosa. Se trata de un bollito fermentado, con textura esponjosa, que contiene panceta y cebollino; el primer bocado contenta al estómago, el tercero es un empacho (dato: cuesta 0’70 euros). Luego vino el Mei Cai Bing, que es una suerte de calzone chino, ultra frito, en este caso relleno de hojas de mostaza, panceta y (dicen que) quisquilla. A partir de aquí, todo son variaciones de lo mismo, como el Jian Bao, que puede ser de verduras, de pollo o de carne picante; o el Nuo Mi Bing, con el mismo relleno de su hermano, pero en pastel.


Rollitos y gyozas, sin más. La sopa, absolutamente insabora. No había congee. Se trata de un famoso arroz “pegajoso”, cuyos ingredientes pueden variar según la región y la temporada, pero que en la carta (hay una colgada de la pared) se anuncia con churro, carne picada y tomillo. Sí, sí, churro; a los chinos también les va esa masa, solo que en su caso tiene sabor salado. Cuando fui a pedir el huevo en té verde, la chica me miró fatal y me dio corte. La mayoría de gente del local estaba comiendo cuencos de “ramen” (que por cierto, en China no se llama así, sino chūkamen, por el tipo de fideo) porque hacía frío. El zima qiu me gustó porque es muy dulce, pero esto se lo dejo a ella, que lleva pasta de soja”. 


Raisa: "La verdad es que fue una cita bastante accidentada, para qué engañarnos. Yo llegaba con mis expectativas altas porque le precede buena fama. Investigo el mostrador en el que tienen toda la comida preparada y expuesta, y consigo averiguar qué platos son solo de verdura. Pocos, así que sumamos una sopa "solo con verdura por favor". De ella fueron fruto los accidentes. El primero, la cuchara, para mi inviable; el segundo, la sorpresa de la sopa. Y es que resulta que en la sopa vegetal, ¡había gambas!. ¿Pedir otra? Not my friend. El nivel de hostilidad era alto. 

La verdad es que me agobié un poco, eso de que me saquen todos los platos de golpe no me va. Así que sin saberlo empecé por el postre: el Zima qiu (o bolas de sésamo chinas). Es una bola de pasta de arroz (más pasta) rellena de judías rojas chinas (parecido al rellenos del Dorayaki original) y rebozada con semillas de sésamo. Fue lo que más me gustó. Estaba curiosamente bueno.


Compartí a medias con Almudena el Jiang Bao y el Nuo Mi Bing, dos de las masas rellenas de la misma verdura. ¿Qué opino? que por muy baratos que sean no repito ni loca. Aún así se me quedaba corta la cata, así que venga, ¡qué mas pido! Pues rollitos de primavera. Después del primer bocado los abrí para buscar la verdura. No la encontré. Pero no todo son críticas, en serio, el Zima qiu estaba bueno. De hecho, volvería otra vez a por él , fíjate. "

Quizá todo fue cosa de expectativas. 


LA CUENTA

Precio: 12€ entre las dos. No es coña.

Nivel de Autóctonos: 6. El porcentaje entre Oriente y Occidente era equitativo.

Sabor: 7. A destacar el baozi (cuando todavía estaba caliente) y el zima qiu.

Servicio: 6. “Venga, venga; rápido”.

Hostilidad: 8. Sobre todo si no eres habitual. Nadie te mirará bien.

Horario: De 9 a 23 horas, otro caso nonstop.

Nota final: 6'5. Tanta fama, tanta fama…

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