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Educación, salud y servicios públicos y privados a escala humana, en los debates del Grupo 4

Abordará el futuro de los servicios públicos y privados con la persona centrarán los debates del Grupo 4 bajo la dirección de los expertos Carlos Pascual, Damià Tormo, José María Peiró, Manuel Llombart, Carlos Pujadas, Ángel Alberic, Iker Marcaide y Maite Marín

VALÈNCIA. La primera reunión del Grupo 4 de Foro Plaza, dirigido a reflexionar sobre el futuro de los servicios públicos y privados con la persona en el centro, ha abordado el impacto de tecnologías como la inteligencia artificial, las nuevas formas de colaboración y la gestión los datos con una mayor visión estratégica. Bajo su paraguas temático, se desarrollarán debates y reflexiones en torno a la Educación, la Sanidad, la Administración Pública y los Servicios Profesionales del Futuro.

El Grupo 4 está integrado por el presidente de la Càtedra de Cultura Empresarial de la Universitat de València y miembro del consejo editorial, Carlos Pascual; el gerente y cofundador de Columbus Venture Partners y miembro del consejo editorial, Damià Tormo; el Catedrático de Psicología Social de la UV, investigador del Ivie y miembro del consejo editorial, José María Peiró; el director general del IVO, Manuel Llombart; el CEO de Laberit, Carlos Pujadas; el CEO y cofundador de Quibim, Ángel Alberic; el fundador y presidente ejecutivo de Zubi Group, Iker Marcaide; y la directora del Complejo Educativo Mas Camarena, Maite Marín.

La transformación del modelo sanitario ha centrado una parte de la conversación en la reunión de lanzamiento del Grupo 4 de Foro Plaza. Debe evolucionar de un sistema reactivo a uno predictivo y centrado verdaderamente en el paciente. Ya no sólo debe estar diseñado para actuar cuando la persona está gravemente enferma, porque "la sanidad del futuro consiste en seguir sano". Es una vía fundamental para garantizar la sostenibilidad económica del sistema del bienestar ante el reto demográfico que se avecina. 

Las tecnologías de la revolución digital y el superciclo de la inteligencia artificial (IA), que ha empezado a desplegarse ahora, pueden contribuir a la consecución de este objetivo, pero llevan asociados una serie de poderosos desafíos. Garantizar que el paciente sea dueño de sus datos implica un cambio de paradigma hacia una medicina menos paternalista, donde "la persona quiere tener el control de su información" y llevar sus datos médicos consigo. 

Además, se prevé una disrupción total del modelo actual de espacios físicos de salud. "Los hospitales van a desaparecer como los conocemos hoy y gran parte de las especialidades médicas también". Muchas pruebas se harán por adelantado en dispositivos wearables y el conocimiento médico será plenamente accesible para el paciente.

Otro desafío asociado a los datos es la tensión entre Administración y sector privado de salud. Existe un bloqueo por parte del sector público, que se resiste a compartir datos de salud por temor a perder su control o bajo la premisa de que las empresas destinatarias se enriquecerán sin generar retorno. Sin embargo, esta visión es un error, ya que "toda la I+D de IA es 100% privada" y bloquear estos datos frena la creación de valor tanto para el paciente como para la economía.

La educación debe superar su inmovilismo actual y atender las necesidades reales, dinámicas, cambiantes, de la sociedad y del mercado, en buena medida alimentadas por las posibilidades que abre la nueva era tecnológica. Las universidades mantienen, en ese sentido, planes de estudio caducos, y una buena parte de las carreras y de la educación superior no ayudan a la empleabilidad del estudiante. 

Es conveniente adoptar una estrategia de integración de la IA, en lugar de su prohibición, con enfoques valientes e innovadores. El profesorado debe exigir su uso crítico. "Quiero saber los prompts que le planteáis, quiero saber el resultado que os ha dado y quiero saber cómo lo criticáis", afirma uno de los participantes. El reto ya no es memorizar conocimientos, sino aprender a utilizar las herramientas que integran todo el saber mundial.

Si se transforma el modelo educativo conforme a ese nuevo paradigma, es posible ofrecer un nuevo 'trato' al estudiante, un cambio en la relación profesor-alumno para crear comunidades de aprendizaje continuo donde los roles se intercambien. "Aquí no sois clientes, sino partners, porque esto va de cambiaros a vosotros", buscando transformar a los alumnos para que sean plenamente competentes en su profesión cuando abandonen las aulas.

La burocracia actual es un freno para la transformación de los servicios públicos y privados. Es urgente que el sector público adquiera una visión integral y cambie su forma de relacionarse con el entorno. El gran objetivo tecnológico y de gestión debe ser que la Administración sea la que adapta al ciudadano y no el ciudadano a la Administración.

Puede ser necesario, en ese sentido, un cambio en las competencias del funcionariado, para lo cual se debe comenzar por revisar el modelo de selección de empleados públicos, basado en memorizar temarios obsoletos que "hoy no sirven para nada". La competencia principal del funcionario no debe ser sólo la prestación de servicios, sino sobre todo el análisis de la demanda social, la contratación de servicios y la búsqueda de fórmulas eficaces de colaboración público-privada.

A pesar de que la Administración genera una cantidad inmensa de datos con un potencial incalculable, falla en su aprovechamiento, lo cual puede atribuirse tanto a la falta de predisposición a hacerlo, como a la existencia de legislaciones de protección de datos excesivamente rígidas que impiden el cruce de información incluso entre Consellerias. Una de las cosas que hacen falta en España es producir datos de calidad o unificarlos o trabajarlos de una forma sistémica.

Por último, surge un debate interesante sobre si la IA creará una sociedad empresarial a "dos velocidades". Frente a la creencia de que las grandes corporaciones dominarán por su músculo financiero, la IA abre una oportunidad para las pequeñas y medianas empresas, porque no tienen la masa laboral que es la que va a generar problemas a esas megaempresas, y su agilidad las puede convertir en las verdaderas ganadoras si adoptan rápidamente la digitalización y se incorporan al superciclo de la IA.

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