Los empresarios de Cartagena reclaman una estrategia a largo plazo para aprovechar el impulso de la industria y la defensa

Foro Plaza

El desayuno de Foro Plaza reúne a representantes del puerto, el metal, Navantia, los regantes, el comercio y el turismo, que piden más formación, mejores conexiones y una Administración más ágil

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CARTAGENA. Cartagena tiene industria, puerto, universidad y empresas con capacidad para crecer. Pero aprovechar ese potencial exige anticiparse a las necesidades de los próximos años. La falta de trabajadores cualificados, la lentitud administrativa y una planificación demasiado ligada a los ciclos políticos fueron algunas de las preocupaciones que compartieron los participantes en el desayuno ‘Una hoja de ruta para el territorio’, organizado por Plaza en el marco de Foro Plaza y celebrado el pasado 15 de octubre en el hotel Sercotel Alfonso XIII de Cartagena.

El encuentro reunió a representantes de distintos sectores para identificar necesidades comunes y plantear cómo preparar a la comarca para las oportunidades de inversión, especialmente en la industria de defensa. La conversación también abordó la seguridad hídrica, las conexiones ferroviarias, la movilidad de La Manga y las dificultades del pequeño comercio, con una reclamación recurrente: establecer prioridades que se mantengan más allá de una legislatura.

Moderado por el periodista y coordinador de Foro Plaza, Eugenio Mallol, el debate contó con José María Gómez, director general de la Autoridad Portuaria de Cartagena; Miguel Ángel Jiménez, presidente de la Confederación Comarcal de Organizaciones Empresariales de Cartagena (COEC); Tomás Martínez Pagán, presidente de la Federación Regional de Empresarios del Metal de Murcia (FREMM); así como Mariano Soto, secretario general de la Comunidad de Regantes del Campo de Cartagena. También participaron Francisco Zapata, responsable de Recursos Humanos de Navantia Cartagena; Mariano Jiménez, gerente de Metalmecánica Herjimar; José Ángel Díaz, de la empresa José Díaz; y José Luis Espinosa, presidente de ACE La Manga.

La formación debe adelantarse a las necesidades de las empresas

  • Miguel Ángel Jiménez, presidente de COEC. -

El presidente de COEC situó el acercamiento entre universidad y empresa entre las prioridades de la patronal. Miguel Ángel Jiménez defendió que el conocimiento y la incorporación de talento resultarán fundamentales para afrontar la transformación tecnológica, y avanzó la preparación de un libro blanco para estrechar esa relación y adaptar la formación a las necesidades futuras del tejido productivo. En este ámbito, aludió al trabajo con la UPCT y a los contactos con la Universidad de Murcia y la UCAM.

  • Mariano Jiménez, gerente de Metalmecanica Herjimar. -

Mariano Jiménez compartió ese diagnóstico, aunque reclamó más anticipación. El gerente de Herjimar sostuvo que la industria necesita preparar ahora a los profesionales que trabajarán dentro de diez años, cuando la robótica y la inteligencia artificial tengan una presencia mayor en la producción y el mantenimiento. A su juicio, las iniciativas actuales avanzan en la dirección adecuada, pero a un ritmo insuficiente. «Tenemos que ser más ambiciosos», afirmó.

El empresario puso el foco en los oficios industriales. Cartagena forma buenos ingenieros, señaló, pero las empresas también necesitan operarios capaces de ejecutar los proyectos y atender la demanda de las compañías tractoras. Por ello, planteó reforzar tanto la formación como la atracción de trabajadores de otras zonas.

José Ángel Díaz recordó la experiencia de su empresa con los convenios de prácticas, que permitieron incorporar titulados y profesionalizar distintos departamentos. Defendió que esa colaboración debe llegar también a las pequeñas compañías, para las que contar con personal formado puede suponer una mejora decisiva de su competitividad.

  • José Ángel Díaz, consejero de José Díaz. -

Más profesionales para la industria naval y del metal

Tomás Martínez Pagán insistió en que la escasez de personal afecta tanto a la ingeniería como a la mano de obra cualificada. Según expuso, las empresas solicitan profesionales para actividades como la soldadura, la tubería, la calderería, el aislamiento o la instrumentación, sin encontrar una oferta suficiente para cubrir las vacantes.

  • Tomás Martínez Pagán, presidente de FREMM. -

El presidente de FREMM explicó que el futuro centro de formación de Cartagena pretende trasladar a la comarca el modelo que la federación desarrolla en Murcia, con cursos de unas 800 o 900 horas orientados a las necesidades de las empresas. También pidió dar a conocer mejor las oportunidades laborales y salariales de estos oficios. «Un profesional de mano de obra directa puede cobrar en algunos casos más que algunos ingenieros», señaló.

Francisco Zapata coincidió en la dificultad para contratar. «No es una cuestión de dinero», apuntó, antes de precisar que, aunque en algunos casos influye la remuneración, el principal problema es que «no hay profesionales». El responsable de Recursos Humanos de Navantia Cartagena destacó la necesidad de ingenieros de distintas especialidades y de perfiles vinculados a las nuevas tecnologías.

  • Francisco Zapata, responsable de RRHH de Navantia Cartagena. -

Zapata presentó Navantia Academy como una herramienta para reforzar los vínculos con universidades, centros de Formación Profesional y organizaciones empresariales. También destacó la puesta a disposición de instalaciones para formar trabajadores y las expectativas que genera el centro de FREMM. En su opinión, los contratos formativos y las prácticas deben servir para que los jóvenes conozcan las oportunidades de Cartagena y puedan desarrollar aquí su carrera.

La defensa como oportunidad para atraer nuevas inversiones

La expansión del sector de la defensa ocupó una parte central de la conversación. Los participantes reconocieron el trabajo realizado para incorporar empresas regionales a esta actividad, aunque defendieron la necesidad de dar nuevos pasos para captar inversiones y aumentar la capacidad industrial de la comarca.

Martínez Pagán destacó el papel del programa Caetra y señaló que más de 120 empresas de la Región participan ya en este ecosistema. Subrayó que las oportunidades alcanzan tanto a las compañías industriales como a las auxiliares que pueden fabricar componentes o suministrar productos y servicios a las Fuerzas Armadas.

Mariano Jiménez pidió aprovechar ese posicionamiento para atraer nuevas unidades de fabricación. El gerente de Herjimar defendió que Cartagena debe aspirar a recibir inversiones adicionales a su actividad naval y captar proyectos de grandes grupos que generen trabajo para los proveedores locales. También advirtió de que las pequeñas empresas necesitan ganar tamaño para asumir las exigencias técnicas, de seguridad y medioambientales de los nuevos contratos.

En esa línea, el presidente de FREMM planteó explorar las posibilidades industriales del complejo de La Aljorra para acoger nuevas actividades. Su propuesta pasa por anticipar alternativas y buscar empresas tractoras que permitan ampliar la actividad de las compañías auxiliares de Cartagena.

José María Gómez añadió que la oportunidad también está en desarrollar tecnología propia. El director general de la Autoridad Portuaria defendió aprovechar las capacidades de las universidades y las empresas para generar conocimiento exportable y reducir dependencias tecnológicas. Además, explicó que el puerto analiza las posibilidades de uso dual, civil y de defensa, de sus infraestructuras.

Planificar más allá de los cuatro años

La necesidad de una estrategia estable atravesó todo el debate. Gómez cuestionó que asuntos como el agua, la energía, la formación o las infraestructuras queden condicionados por periodos de cuatro años, todavía más reducidos en la práctica por los tiempos electorales. Frente a ello, reclamó acuerdos que permitan trabajar con un horizonte de quince años.

  • José María Gómez, director general de la Autoridad Portuaria de Cartagena. -

El director general del puerto vinculó esa falta de continuidad con las dificultades para desarrollar conexiones ferroviarias. Sobre el Corredor Mediterráneo, advirtió de que tan importante como construir la infraestructura es resolver su funcionamiento: la convivencia entre trenes de viajeros y de mercancías puede limitar la competitividad si no se diseña una operativa adecuada.

Gómez recordó que los puertos generan actividad industrial a su alrededor y que sus conexiones condicionan la llegada de inversiones. Como ejemplo, aludió al desarrollo de Tánger y a su capacidad para atraer fábricas al entorno portuario, frente a los largos plazos que acumulan proyectos en España.

La disponibilidad de suelo también apareció ligada a la planificación. En el ámbito industrial se señaló el potencial de Los Camachos, pero se advirtió de que disponer de parcelas no resuelve por sí solo las necesidades de una nueva inversión. La capacidad de suministro eléctrico y las infraestructuras deben acompañar al desarrollo del suelo para que los proyectos puedan materializarse.

Menos trámites para invertir y trabajar

La lentitud administrativa fue uno de los asuntos que reunió más críticas. Los empresarios describieron procedimientos largos, peticiones reiteradas de documentación y dificultades para coordinarse con distintas administraciones, con efectos sobre la inversión y el trabajo cotidiano.

José Ángel Díaz relacionó las trabas urbanísticas y los costes de construcción con las dificultades para ampliar la oferta de vivienda. También lamentó la carga de trabajo que generan los requerimientos administrativos y fiscales. «Mi negocio no es presentar papeles a la Administración», expresó, al reclamar que las instituciones aprovechen la información y los medios de los que ya disponen para reducir esas gestiones.

Mariano Soto trasladó esa preocupación al sector agrario. El secretario general de los regantes explicó que la complejidad de las ayudas y las obligaciones documentales obliga a dedicar cada vez más recursos a la tramitación. Hay agricultores que dedican «más tiempo a arreglar papeles que a cultivar lechugas», lamentó. A su juicio, esa carga perjudica especialmente al pequeño productor, que tiene menos capacidad para asumir asesoramiento y estructuras de gestión.

  • Mariano Soto, secretario general de la Comunidad de Regantes del Campo de Cartagena. -

Desde el puerto, Gómez defendió que la actividad económica y la protección ambiental pueden ser compatibles. Citó la experiencia de la Autoridad Portuaria en la mejora de sus espacios naturales y cuestionó los plazos de los procedimientos. «Lo que no tiene sentido es que la tramitación dure una eternidad», afirmó. También sostuvo que existen modelos de Administración pública capaces de trabajar con agilidad y eficiencia que podrían trasladarse a otros ámbitos.

Agua y energía con una visión conjunta

La seguridad hídrica fue otra de las prioridades. Mariano Soto mostró su preocupación por los recortes del trasvase Tajo-Segura y reclamó una gestión del agua que supere las divisiones territoriales. Aunque señaló que la disponibilidad actual es favorable, advirtió de que el sector necesita certidumbre para los próximos años.

El representante de los regantes defendió abordar conjuntamente el suministro agrícola y la protección del Mar Menor. En este sentido, reclamó recuperar proyectos pendientes que, según sostuvo, permitirían aprovechar recursos y reducir las entradas de agua a la laguna, con especial atención al entorno de la rambla del Albujón.

Soto también recordó la dependencia entre agua y energía: tratar, obtener y distribuir los recursos hídricos requiere electricidad, de modo que las decisiones sobre ambas materias deben coordinarse. Una relación que conecta las necesidades del campo con las de la industria y el resto de actividades económicas.

La Manga reclama soluciones a la movilidad

José Luis Espinosa trasladó al debate las dificultades del sector turístico. El presidente de ACE La Manga destacó la proyección nacional e internacional del destino y su capacidad para atraer visitantes, incluidos quienes eligen el Mar Menor para celebrar sus bodas, pero lamentó la distancia que percibe respecto a las administraciones.

  • José Luis Espinosa, presidente de ACE La Manga. -

«Estamos alejados administrativamente», señaló. Espinosa reclamó un plan integral para la zona y situó la movilidad entre los principales problemas de La Manga. A su juicio, las medidas aisladas resultan insuficientes si no se coordinan el transporte público, los accesos y la gestión del vehículo privado.

El representante empresarial puso como ejemplo la necesidad de acompañar las lanzaderas con una estrategia que incentive su utilización. También pidió atender las infraestructuras existentes, entre ellas el saneamiento y el puente del Estacio, y relacionar cualquier nueva planificación turística con la capacidad real de la zona para prestar servicios.

La tecnología y el futuro de las pequeñas empresas

La inteligencia artificial, la ciberseguridad y el uso de los datos aparecieron como herramientas para mejorar la productividad, aunque con dificultades distintas según el tamaño de las compañías. Martínez Pagán explicó que FREMM asesora a sus asociados y facilita el acceso a especialistas para ayudar a las pequeñas empresas a incorporar estas soluciones.

En el ámbito portuario, Gómez destacó las posibilidades de compartir información para optimizar el tránsito de barcos y mercancías. Sin embargo, advirtió de las resistencias que provoca intercambiar datos comerciales y de la necesidad de crear espacios de confianza entre los operadores.

José Ángel Díaz puso el foco en la situación del pequeño comercio y en la distancia que se abre entre las grandes compañías y los negocios de menor tamaño. Recordó que estas empresas sostienen servicios y empleo en los núcleos de población, y que sus cierres afectan a la calidad de vida de los vecinos. «La capilaridad de la sociedad son las pequeñas empresas», defendió.

El empresario reclamó una mayor capacidad de actuación conjunta para trasladar esas necesidades a las administraciones. La preocupación por que las oportunidades de crecimiento alcancen también a las pymes acompañó así al debate sobre las nuevas inversiones: formar profesionales, atraer industria y mejorar las conexiones debe traducirse también en actividad para el comercio, la hostelería y los servicios de la comarca.

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