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la opinión publicada / OPINIÓN

Fundación, de Pedro Sánchez  

6/11/2021 - 

Seguro que muchos de ustedes conocen la historia de la saga Fundación, del escritor de ciencia ficción Isaac Asimov: un avezado psicohistoriador, Hari Seldon, percibe los inequívocos síntomas de decadencia del Imperio Galáctico, que durante milenios ha impuesto el orden y la paz en la galaxia, y decide anticiparse al caos que está por venir y, de hecho, mitigarlo (la psicohistoria, disciplina inventada por Seldon en la saga de novelas, permite escrutar cómo evolucionarán en el largo plazo sociedades complejas, esto es, viene a ser una forma de conocer el futuro, pero no como los economistas, que conocen el futuro una vez éste se ha convertido en pasado, y a menudo ni eso).

Si uno mira el mundo actual con los ojos de Hari Seldon, no es difícil detectar múltiples síntomas de decadencia: la crisis de suministros, el deterioro del medio ambiente, el encarecimiento de la energía, la crisis sanitaria generada por la pandemia del covid19, ... ¡Pero si incluso el Real Madrid tiene dificultades para montar una SuperLiga, por amor de Dios! ¿A dónde vamos a parar?

Según con qué ojos queramos leer lo que está sucediendo en los últimos tiempos, en la escasez de zapatillas y videoconsolas veremos claramente la semilla de la decadencia y caída del Imperio actual, como cayó el Imperio Romano y como cayó el Imperio Galáctico de Fundación (inspirado en el Romano, si bien cabría decir también que la historia de la "caída" del Imperio Romano -de Occidente- como un proceso nítido e inevitable es muy discutible).

¿Se trata de un problema coyuntural derivado de los desajustes en el comercio y la producción mundiales generados por la pandemia o por el contrario es un problema estructural, anclado en una escasez energética cada vez mayor? En los próximos meses comenzará a esclarecerse el panorama, si los precios de la energía bajan y la cadena de suministros vuelve a la "normalidad", es decir, a lo que había antes de 2020, o bien a oscurecerse, si se evidencia que lo que estamos viviendo ha venido para quedarse y es preciso adoptar medidas drásticas, es decir, asumir de verdad que hay que hacer algo para que sucedan cosas. Véanse, por ejemplo, los solemnes compromisos contra el cambio climático que se quedan cortos conforme se acuerdan y después se aplican sólo parcialmente, o no se aplican en absoluto.

Y podría ser peor, por supuesto: podría no haber solución en manos humanas, como también pasaba en Fundación, donde la caída del Imperio Galáctico era inevitable, y la única cuestión era si resultaba factible trabajar a largo plazo para reducir el período de caos subsiguiente de 30.000 años a "sólo" mil (la medida adoptada por el protagonista de Fundación era, precisamente, montar una "Fundación" en un extremo de la Galaxia, alejada de las intrigas del Imperio Galáctico, para hacerse fuerte poco a poco allí y con el tiempo llegar a sustituir a dicho Imperio)

En todo caso, aunque este invierno estén las estanterías de los comercios vacías y haya apagones de cada vez más horas, como en las series distópicas al uso, no padezcan más de la cuenta: donde no hay decadencia de ninguna clase es en el Gobierno, tanto español como valenciano, y menos una vez tenemos acuerdo presupuestario en ambas coaliciones de Gobierno. El titular más repetido por los medios de comunicación que siguen las aventuras y desventuras de sendos Gobiernos siempre designa que la situación está "al borde de la ruptura". Siempre al borde, pero sin romper nunca, que fuera del Gobierno hace mucho frío ,haya o no energía para calentarse.

Las desavenencias nunca llegan al río y la legislatura continúa frente a una oposición que lleva pidiendo elecciones desde que se produjeron las anteriores, y que presenta cualquier encuesta configurada con 1000 entrevistas para toda España como si los españoles ya hubieran votado (y hubieran votado PP, claro). Pero todo indica que Pablo Casado ha de tener paciencia. Después de todo, el Imperio galáctico aún duró unos cuantos años después del inicio de "Fundación". Y ya se sabe que pocos puestos son más inestables que el de aspirante a emperador: te surgen rivales por todas partes. Sobre todo, si tú has contribuido como nadie a enaltecerlas para que luego se pongan a bloquearte en Whatsapp, que eso sí que es un síntoma inequívoco de decadencia.

(Hablando de decadencia, pocas cosas hay más decadentes que la recién estrenada serie de Apple TV supuestamente inspirada en Fundación, que está generando críticas casi unánimemente negativas. Ni confirmamos ni desmentimos que Apple quiera mandar un mensaje sobre la inevitabilidad de la decadencia de los constructos culturales que emergen en esta época de pesadumbre, y amenace para ello con 1000 años de horripilante serie de televisión hasta poder encauzar las esencias de la historia de Fundación, tal y como la concibió Asimov).

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