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'Guerra y paz': del autor original de 'House of Cards', llega la adaptación del libro de Tolstoi

En una clara estrategia por revitalizar su prestigio entre la audiencia británica, la BBC estrena una nueva adaptación del libro de Tolstoi en formato miniserie

9/01/2016 - 

VALENCIA. "Si Charles Dickens viviera en nuestro tiempo, sería escritor de telenovelas". Semejante afirmación tan libre de prejuicios proviene de la tierra probablemente más capacitada para entenderla: Gran Bretaña. Si la escribiese alguien como yo, posiblemente provocaría el enojo de algún lector. Recurro a la vieja técnica de escudarme en la voz de otro, con bastante autoridad en el asunto, para asociar el término de telenovela con Dickens sin que ustedes abandonen la lectura o me acusen de decir una patochada.

La voz de mi defensa no es ningún principiante, sino el mejor guionista británico sin duda ninguna, autor de más de 70 obras de teatro y responsable de algunas de las mejores adaptaciones literarias realizadas por la BBC. Desde Jane Austen, con Orgullo y Prejuicio o Sentido y Sensibilidad, al propio Dickens, con las magníficas versiones de Bleak House y Little Dorrit. Probablemente en este punto hayan llegado a alguna conclusión, en mi opinión precipitada. Una espectadora femenina hablándonos de las virtudes de las adaptaciones literarias de Jane Austen y Dickens escritas por un moñas, pensarán. El guionista este del que habla debe ser un blando ¿Por qué no nos habla del autor de Daredevil o Jessica Jones? ¿Las escenas de patadas para cuándo?

El autor de la frase es el octogenario Andrew Davies, responsable de la nueva adaptación de la obra de Tolstoi para la BBC, Guerra y paz, cuya emisión ha comenzado esta semana, coproducida junto a las norteamericanas A&E, Lifetime e History Channel. Pero además es el creador de la versión original británica House of Cards y de su adaptación posterior para Netflix. Ahora ya podemos hablar con otra perspectiva, ¿verdad?.

Guerra y Paz comenzaba esta semana su emisión con el primero de los seis episodios que componen la nueva adaptación televisiva con excelentes críticas y buenos resultados de audiencia. Rodeada de polémica previa, posiblemente una triquiñuela para aumentar la expectación sobre el evento, su costosa producción de más de 2,7 millones de euros por episodio forma parte de la estrategia de la corporación para recuperar el aprecio y respeto de los británicos hacia su televisión pública en un año difícil para la BBC. 

Como es bien sabido su financiación se ha visto mermada debido a la reducción en la recaudación a través de la tasa que pagan los ciudadanos por tener un televisor en casa. Los espectadores más jóvenes ya no tienen por qué tener uno, sino simplemente una conexión a internet, un ordenador, y el excelente player a la carta de la BBC, el iPlayer. La caída de la recaudación unido a algunas corrientes políticas que quieren debilitar la influencia de una televisión que puede presumir de no casarse con nadie, le ha hecho mucho daño a esta cadena líder en el mundo. Porque la independencia informativa es la verdadera gran batalla detrás de todo esto.

Los ejecutivos de la BBC, mis héroes en esta refriega, por algo son los mejores de toda Europa. Como todo responsable de una cadena sabe, para dar relevancia a tu informativo, es en el resto de la programación donde hay que darlo todo. Una parrilla competitiva es la que se ocupa de proteger la audiencia de los espacios principales de noticias, el último eslabón y la verdadera crème del asunto. Además de que, por supuesto, sea necesario ofrecer un contenido que reciba el respeto del público. Con los informativos te juegas la credibilidad, una parte fundamental de tu imagen; con el resto de la parrilla las emociones, el cariño… y el share de la cadena, que a su vez redunda en el dato de audiencia de los espacios informativos que por sí solos no levantarían el vuelo.

Así surgió este potente proyecto: volviendo a las grandes adaptaciones literarias míticas que tanto ayudaron a fabricar el prestigio de la Corporación. Fue en 1972 cuando se emitió la primera versión televisiva de Guerra y Paz producida por la cadena británica con Anthony Hopkins como protagonista, con gran éxito y mejores premios. En 2007 una coproducción internacional, esta vez sin la BBC, recuperó la historia. Ahora nadie mejor que Andrew Davies para renovar la adaptación, o como dice el propio Davies, para directamente podar la novela hasta dejar solo los sucesos más suculentos que den el pulso adecuado a la historia, y que sea acorde a nuestra época. Es decir, reescribirla como si se tratase de una telenovela moderna de gran producción con un toque british aunque la historia sea rusa. 

Una excelente factura

Ya entendemos por qué la BBC se embarca en 2016 en un Guerra y Paz tan ambicioso en su producción, con un rodaje repartido entre Rusia Letonia y Lituania. También sabemos bajo la pluma de quién, con Andrew Davies a la cabeza. Su director, Tom Harper, siguiente eslabón, ofrece la modernidad adecuada a un producto que necesitaba renovarse para no parecerse a las adaptaciones de otras décadas. Harper fue el responsable de la dirección en algunos episodios Misfits y Peaky Blinders, dos productos que bien han demostrado visualmente pertenecer a la vanguardia, pese a que la segunda sea de época. 

Por último, el casting remata la excelente factura de esta nueva Guerra y Paz con la que viajaremos desde la opulenta vida de la aristocracia rusa hasta el horror de la guerra y sus consecuencias. El reparto de lujo lo componen James Norton (Happy Valley), Lily James (Cinderella, Downton Abbey) y el fabuloso actor estadounidense Paul Dano (12 años de esclavitud, Pequeña Miss Shunshine), candidato en mis apuestas a un BAFTA el próximo año por esta interpretación. El elenco destacado lo cierran Gillian Anderson (Expediente X, The Fall) con una participación tal vez demasiado pequeña para una actriz tan magnífica, y Stephen Rea (V de Vendetta) haciendo un papelón de sutil manipulador que da bastante grima y a la vez les divertirá.

La polémica: el incesto

Previo al estreno, se levantó una fuerte polémica entre los académicos británicos por una relación incestuosa que el guionista Davies añadió en el guión. 

Imaginemos el despacho de los productores:

-“Oye, si queremos actualizar la serie y que la emitan en muchos países, tendremos que sacar alguna teta, ¿no?. -Estás loco, ¿quieres que le dé un infarto a la Reina? En la BBC no te van a dejar -Ya, pero ya sabes que la sexposition vende. Mira Juego de Tronos. Además, nuestros socio y coproductor yanqui Harvey Wenstein está a favor de escenas subidas de tono. Dice que es un ingrediente fundamental para los canales norteamericanos de cable. Y los necesitamos, que es una producción muy cara. -¿Y qué opina Davies? -Davies lo ve fácil. Dice que hay dos hermanos que según Tolstoi tienen una relación muy peculiar, pero que para él es un incesto clarísimo aunque no esté literalmente en el libro. –Pues ya está. La sexposition vende, pero también la polémica sin necesidad de enseñar cacha. Solucionado”.

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