Gurbujas a montones para volver de vacaciones

Beber

DE UN SALÓN MELENDO MUY TREMENDO

Hoy es viernes de volver de vacaciones con gurbujis de las que nos gustan a millones en uno de esos salones organizado por alguien que sabe de esto montones.

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Hablamos de Jordi Melendo. Catalán apasionado del champagne que desde jovencillo supo que esto era lo suyo. Afición, pasión y finalmente profesión. Para acabar siendo nada menos que embajador espumoso que selecciona bien fermoso. Con un catálogo del que traemos cositas gonitas empezando con el Abelé 1757 Blanc de Blancs (Hery Abelé). Estrellota de chardonnay y carácter. De esos calcáreos que son notarios de lo que es notorio. Dando jolgorio sin perder su elegancia. Con la prestancia que se vuelve medida en balanza que pesa a nuestro favor con una ostra como alianza.

El Champagne Bollinger PN VZ18 (Bollinger) es singular sin par. De potencia distinguida como corresponde a su pinot noir de lo más alabada. Con su avellana tostada y esos panecillos que son una pasada. Aromas de mañanas de tranquilidad que son felicidad con un poquito de caviar.  

El Ayala Blanc de Blancs A18 Extra Brut (Ayala) da un paso más a lo de siempre. Desde la Côte des Blancs y la montaña de Reims para hacerlo rebién. Con frescor y el valor de una fruta que es purita seda. Plenitud a la que jamás le llegará la senectud. Añada que termina enamorada de unos canapés de salmón. Y chimpón.

El Canard Duchêne Brut Léonie Iconic (Maison Canard Ducêne) es homenaje con el que darnos un ídem. La pureza del origen. Una perpetuidad que es generosa, porque por poquito da de más. Sutil y ofreciendo su relente, que sabe lo que se siente cuando es sentimental y que no queda nada mal con unos mejillones.

 

Con oros vibrantes y cantantes

El Taittinger Folies de la Marquetterie (Taittinger) es oro puro. Delicadeza de malacatones que dan su suavidad. Con bondad bondadosa y preciosa. La belleza de una marquetería refinada. Amaderados soñados que anhelan tener a su lado una quiche de espinacas.

Le Chant des Fûts Blanc de Blancs (Le Brun de Neuville) es cantante entre barricas que no son borricas ni sordas. Ordas de uvas que hacen su trabajo entre flores al compás. El que le permite hacer círculos sin tacha. Lo excepcional que conquista muchachas juguetonas y resultonas comiendo un lenguado menier.

El Gosset Brut Grand Millésime 2015 (Gosset) es brillante y vibrante. Lo importante de darse importancia, porque se sabe dueño de la constancia. Esa que aporta un crujir de pasión en tensión causando sensación. Con paraditas en cualquier pastelería y hasta con una pain au chocolat, tía.

Nos despedimos hasta lueguito con el Bruno Paillard Assemblage 2015 (Bruno Paillard). Mezcolanza de pinot noir y chardonnay con todo el reposo necesario para hacerlo enorme. Gigante que anda tan campante muy consciente de que es de los importantes. Radiante y llenito de energía para explicarte que es la riqueza con una bullabesa, prinseza.

Y así, con esta ristra de quitapenas nos llega la alegría de la buena rutina y copeteo, que pronto os veo.

 

 

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