Un Vinoble de sosiego con los vinos que quiero

Beber

LA FERIA MÁS TRANQUILA

Hoy es viernes de una tranquilidad que dará felicidad, porque vamos a bebernos el jerez más de pasto. O como queramos llamarlo, que para explicarlo no damos abasto.

Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

 

Hablamos de Vinoble una vez más, pero ahora con sus vinos sin fortificar, encabezar ni rizar. Porque el vino en este caso sale tal cual, tan natural y nada mal. De palomino fino que no será un fino, pero sí finura pura. Y de otras uvas también, que por qué no. Con más o menos crianza, bota o flor. O nada de nada, que igualmente serán una pasada, monadas. Botellas de mesa, día a día y empezando con el Tres miradas Cerro Macho 2018 (Bodegas Alvear) que nos observa desde parcelas de la Sierra de Montilla. Con tinaja y ocho meses bajo velo, resulta un trago certero. Por tener amplitud de miras para ofrecer madurez en equilibrio y a la vez una frescura de delirio con unas mollejas a la plancha.

El Mirabrás Echevarría 2024 (Barbadillo) viene de viña antigua y casi un mes entre natas. Expresión innata que quiere fluir sin restricciones. Con declaraciones de singular valentía para desafiar a esa albariza que le vio la vida y que se traduce en cositas positivas con unos langostinos cocidos.

Nos lanzamos a por todas con El Piraña Alventus 2023 (El Piraña). Trebujena y bota de quinientos rellenita de otro palomino divino. Selección seleccionada con mucha sutileza. Lindeza sin soberbia, porque es humildad. Ramillete de capullitos blancos que se lanzan a pedir unas angulas con bastante gula.

El Barrialto Azacanes 2022 (Barrialto) es Maína y pieles en bota de oloroso. Lo justo para darle lo hermoso de un naranja gordito y adulto. Con amargores de los que endulzan existencias y tendencia a lo mineral. Y situado para beberlo en su lugar ideal. Esa finca en la que hay un jamón de manual.

 

De lentejuelas y olé

Seguimos con el UBE El Carrascal Las Vegas 2022 (Bodegas Ramiro Ibáñez). Lentejuelas costeñas y para nada pequeñas. De variedad ubérrima y grandeza vertical. Una riada de delicadeza y pureza que habla con nobleza. La destreza de los que estudiaron su historia para centrarse en lo presente. Uno de los nuestros para siempre y ahora con una roteña, nena.

Nos lanzamos al gurbujismo, que aunque se aparte de la quitud, nos apetece. Porque el Gramona Innoble Brut Nature (Gramona) es delicia de espumita infinita. Cuatro hectáreas de xarel·lo del que quiero. Artesanía dorada y hamada. Como esa panadería recién horneada que te abre las puertas y los brazos con un arrocito de pez.

El Viña Castillo Medina 2025 (Castillo Medina) es esperado proyecto que hubo que aguardar con serenidad. Y mereció la pena porque es un auténtico quitapenas. Acero, bota y flor que, en conjunción, lo hacen florecer. Para vencer con su identidad identitaria y absolutamente partidaria de un atún encebollado.

Terminamos encontrando nuestro camino con el Meridiano Perdido Sobremar 2024 (Meridiano Perdido). Brisa elocuente. Varietal con su sal y el salero de llevarnos de fiesta bodeguera. Baile en la cubierta de ese barco que navega sobre el Atlántico en calma. Y nos ilumina el alma con un platito de menudo. Menudo final. De traca y nada mal para dar un hasta luego de manual.

 

 

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo