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València a tota virolla

Historias analógicas: Carmencita Lab, por qué en Moscú hay un buzón directo a un laboratorio fotográfico de València

Los amantes de la fotografía analógica que en un garaje de L’Alcúdia montaron un laboratorio. Cinco años después reciben 6.000 rollos al mes desde cualquier parte del mundo. Éste es su porqué

23/12/2017 - 

VALÈNCIA. Calle Luis Santángel, en la ciutat. Una vez más nada hacer presagiar lo que se está cociendo -o revelando, ya puestos- en este local en cuya cristalera se lee Carmencita Film Lab. Dentro, a ritmo de expansión, trabajan fotógrafos y químicos, enfrascados en una suerte de alquimia. En su nevera no tienen fruta ni botes de ketchup, sino rollos de película. 

Ellos, directamente, se han convertido en estandarte de la fotografía analógica en Europa e, indirectamente, han posicionado a València como destino clave de la escena.

Comenzaron siendo cuatro (Albert, Rohan, Raúl y Miguel). Hoy son treinta y tienen un laboratorio de 300 metros cuadrados en Ruzafa. Aunque varía por la estacionalidad del sector fotográfico, suelen recibir en sus cuarteles valencianos cerca de 6.000 rollos por mes de países bien dispares (en ocasiones su web se pone en cirílico) y de usuarios en la aspiración de obtener un revelado y una digitalización eficaz, esto es, singular. 

Nuevas líneas de negocio, estrecha relación entre el universo digital y el analógico, funcionamiento transfronterizo, consolidación de un negocio viejo hecho muy nuevo por un puñado de jóvenes… Las derivadas de Carmencita rompen esquemas y alumbran realidades imprevistas.

El aspecto de su laboratorio proyecta textura de comuna de fotógrafos. Nombres como los de Miguel, Albert, Buenaventura, Laura, Héctor, Paula, Iván, Estela, Lluís, Bruno, Gema, Raúl, Alona, María, Paula o Alba. Trabajos como los de scanner, editor, impresor. Y una declaración de intenciones, sus armas favoritas: Canon FX, Canon 500N, Nikon FM2 con Portra400,  Contax 645 con Portra800, Bronica ERSi con Portra 160, Hasselblad 500 C/M con Portra400, Contax RTS2 con Portra400, Nikon F5 con Superia 200+2, Mamiya 645 con Portra800… 

Quienes aventuraban la desaparición final de la fotografía analógica chocan con un renacimiento de nicho. 

Y sí, Carmencita nació en un garaje. De L’Alcúdia. Allí sus fundadores revelaban rollos que después escaneaban en la casa de un amigo nepalí, en València. Carmencita despegaba sin sospechar que dos años después su laboratorio se expandiría más allá de sus confines. Desde su pueblo lanzaron el servicio para que usuarios de cualquier parte les mandaran rollos que ellos revelarían y escanearían. Solo que… apenas les llegaban rollos. “Incluso llegamos a llamar a correos y a empresas de mensajería para saber si había algún tipo de problema porque no recibíamos nada de nada”, comentan los fundadores Miguel Varona y Albert Roig. “Nos dijeron que todo estaba bien y que si no recibíamos nada era posiblemente porque nadie nos enviaba nada. Afortunadamente al poco tiempo comenzaron a llegar docenas de paquetes todos los días para revelar”.

En la génesis, cuatro fotógrafos frente al apocalipsis de lo analógico, queriendo buscar un espacio donde trataran con afecto y personalización las películas con las que disparaban las fotos. “Ya de paso, queríamos hacer crecer la escena analógica en Europa”.

El proceso de Carmencita se compone de una primera etapa en la que recepcionan todos los paquetes a través de empresas de mensajería. “Los rollos que nos llegan provienen de todos los rincones del mundo. Tenemos buzones de recogida en Moscú y Madrid donde los clientes pueden directamente dejar sus rollos. La idea es acercar el laboratorio a todas las partes del mundo, como si fuera al lado de tu casa”. Una vez los reciben los revelan: “los sometemos a controles de calidad, nuestra química garantiza la máxima estabilidad”. El proceso sigue. “Una vez revelados la persona a cargo escanea estos rollos consultando todas las preferencias de escaneado del cliente, que nos hace llegar a través de su ficha de clientes. Para ello usamos escaners Fuji Frontier sp3000 y Noritsu HS1800. Una vez escaneadas editamos para acabar de corregir dominantes, contraste y exposición de cada fotografía. Al terminar enviamos un feedback técnico al cliente donde le informamos de cuestiones técnicas. Tanto el fotógrafo en cuestión como la persona que trabaja en sus rollos generan una relación estrecha con el objetivo de que el cliente obtenga la imagen final que quiere”. 

En su web, bajo el epígrafe best of mensuales, proyectan algunas de las mejores imágenes que revelan cada mes. Una niña engullendo un cono de helado. Una mujer trabando una trenza. Un concierto disparado de luz. Unas canaladuras serpenteantes. Una piscina vaporosa. Una mujer sorteando la toalla. Un gesto de amor. Un pie a lametazos. Postales que vienen del mundo y que son disparos letales de realidad. 

Tras los primeros compases certeros Carmencita decidió aprovechar las semanas de menos actividad para reunirse en ciudades distintas con los miembros de su comunidad. “La idea de los meets nació de ver que había una gran cantidad de fotógrafos analógicos en Europa que compartían una pasión pero no se conocían entre ellos, nosotros como laboratorio actuamos un poco de nexo ya que si trabajan en película es muy posible que nos conozcan. De eso nació la iniciativa, de juntar a fotógrafos con una misma pasión bajo el mismo techo, compartir y crecer todos juntos. Hemos hecho meets por toda Europa e incluso en Rusia. Con el tiempo nos dimos cuenta que lo mejor que podíamos ofrecer a los fotógrafos era conocer el laboratorio, València y ver cómo trabajamos. Así que desde hace dos años lo hacemos exclusivamente en València. También es un punto para dar a conocer la ciudad a nivel internacional en el ámbito de la fotografía”.

Recogiendo un hilo pendiendo, casos como el de esta marca valenciana corroboran la viabilidad de lo analógico en convivencia con el entorno digital. Puestos a elegir, elegimos lo mejor de cada ámbito. Por qué lo analógico, Carmencita. “Creo que hemos llegado a un momento -valoran Miguel Varona y Albert Roig- donde el digital nos ha ayudado a simplificar mucho nuestra vida, pero cada vez más gente está girando hacia procesos más manuales y analógicos sobre todo en lo relacionado con lo artístico, donde desde las herramientas hasta el proceso es más personal. En lo que respecta a las ventajas de disparar película tiene que ver con la capacidad de reproducir y registrar una amplia gama de tonos a los cualesla el digital no puede llegar. La tecnologia que hay detrás de películas como Portra 400 es impresionante, estamos hablando de películas que se han desarrollado durante décadas y buscado la perfección en tonos de piel y latitud de exposición. Esta película es el equivalente a la Kodak Vision 3 que se está utilizando ahora mismo para grabar las películas más punteras de cine”.

6.000 rollos por mes, 30 empleados, un buzón en Moscú, miles de paquetes procedentes de centenares de ciudades y cargados de películas con fotos a punto de ver la luz. La química hace el resto. Un futuro, digitalmente analógico, por venir. 

 

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