X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
Hoy es 26 de enero y se habla de REALITY SHOW PREMIOS GOYA MINISO retail policía local
GRUPO PLAZA

cuando había uhf

'Hombre rico, hombre pobre': el bueno, el bruto y el malo malísimo

Se estrenó en plena apertura democrática y caló hondo en la audiencia. ‘Hombre rico, hombre pobre’ fue un drama que enganchó al público español, y al no español también a unos personajes contradictorios y reales como la vida misma

16/02/2019 - 

VALÈNCIA.- Hay series de televisión cuyos títulos están grabados en lo más profundo del subconsciente de toda una generación. Seguramente para los más jóvenes el título de Hombre rico, hombre pobre no supondrá nada. Para los más viejos del lugar —aquellos que en 1976, año en el que la serie llegó a España tenían, entonces, entre 15 y 40 años— aquel programa marcó un antes y un después en el modo que teníamos de ver la televisión. Fue una de las producciones que coincidió con la llegada —o el asomo incipiente— de la democracia en España.

Un concepto que entonces se caracterizaba por la irrupción del sexo y la violencia (en plan sosegado, ¿eh?) y la ausencia de paños calientes cuando se trataba de tocar determinados temas éticos. En ese aspecto, Hombre rico, hombre pobre dejó boquiabierto a más de un telespectador cuando uno de los pechos desnudos de Susan Blakely (la actriz que encarnaba al personaje femenino protagonista, Julie Prescott) se dejaba ver fugazmente en la penumbra del dormitorio, en una cama en la que claramente acababa de haber intercambio de fluidos. Yo, Claudio o El aventurero Simplicissimus formaron también parte de aquel espectro televisivo, tan liberador él, que nos corroboraba en nuestros propios salones que sí, que las cosas estaban cambiando para bien.

Lea Plaza al completo en su dispositivo iOS o Android con nuestra app

La ausencia de censura y pacatería no fueron las únicas bendiciones de un drama que causó furor aquí y en Estados Unidos, y que también hizo historia catódica. Hombre rico, hombre pobre narraba el periplo de una familia de raíces europeas, los Jordache, asentados en Nueva York en busca del sueño americano. La trama comienza con la celebración del fin de la segunda Guerra Mundial y termina en 1968. Es la primera serie de televisión que cuenta una historia con un final concebido desde el principio, es decir, no es una mera sucesión de capítulos que avanzan en el tiempo, sin un final en el horizonte, más allá de la cancelación de la serie en sí misma.  

* Este artículo se publicó originalmente en el número de febrero de la revista Plaza

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email