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el 'efecto coronavirus' vuelve a golpear sobre el holding aeronáutico

IAG, en mínimos históricos en bolsa y a un paso de ser una 'penny stock'

23/09/2020 - 

VALÈNCIA. Las acciones de IAG, el holding aeronáutico fruto de la fusión de Iberia y British Airways en 2011 -al que se sumaron posteriormente Level, Vueling y Aer Lingus-, marcaron ayer un mínimo intradía de 1 euro en el parqué español (conviene recordar que también lo hace en el londinense) en lo que fue nueva plusmarca histórica, negativa eso sí. Un céntimo menos y se hubieran convertido en una 'penny stock' en toda regla y, de paso, serían junto al Banco Sabadell las dos únicas cotizadas del Ibex 35 con un precio inferior a dicha cota.

Finalmente los títulos de la cotizada presidida por Antonio Vázquez se recuperaron para despedir la sesión en los 1,10 euros tras dos días de durísimo correctivo, lo que equivale a una pérdida anual del 77%, es decir, la mayor de entre los 130 valores que dan vida al Mercado Continuo incluyendo los 35 del Ibex. La capitalización de IAG se ha desplomado hasta los 2.192 millones de euros. O lo que es lo mismo: la octava empresa del índice selectivo menos capitalizada; mientras al derecho también le están sacudiendo en el parqué aunque ayer rebotó con fuerza.

IAG prevé que el aumento de capital, junto con su rápida respuesta a la crisis, deberían permitir al grupo salir de la actual pandemia "en una posición fuerte, con más resiliencia, mayor flexibilidad y con la capacidad para tomar las decisiones operativas y estratégicas correctas para el beneficio a largo plazo de todos sus grupos de interés". El holding destacó en la presentación de la ampliación que dicha operación le permitirá fortalecer su balance y reducir su endeudamiento; mejorar la liquidez y proporcionar protección ante una recesión de la demanda de transporte aéreo que pueda ser más prolongada, basada en su planificación de escenarios de estrés más negativos; y proporcionarle la flexibilidad operativa y estratégica para aprovechar una recuperación de la demanda de transporte aéreo.


Sin embargo, las nuevas restricciones provocadas por el recrudecimiento de la covid-19 están detrás del mal tono de una IAG que la ha pillado en medio de su ampliación de capital, por valor de 2.741 millones de euros para dotarse de recursos para afrontar esta situación, que en un primer momento fue del agrado de los inversores. Hasta el punto de caer a mínimos históricos. "Ni siquiera tras conocer los resultados del referéndum británico sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea la cotización de la compañía llegó a alcanzar unos niveles similares. Por aquel entonces, sus títulos se desplomaron desde el nivel de los 7 euros por acción hasta un mínimo en los 3,95 euros por acción, pero la empresa había logrado reconducir su rumbo, especialmente durante en la segunda mitad del pasado año", recuerda Aitor Méndez, analista de IG.

"En enero de este año, las acciones de IAG no solo habían logrado volver a situarse por encima de los niveles previos al referéndum, sino que llegaron a situarse a apenas 70 céntimos de euro de los máximos históricos de la compañía, marcados en noviembre de 2015 en los 8,72 euros por título. Sin embargo, en ese punto, la pandemia hizo saltar por los aires cualquier plan de presente y futuro que tuviera el grupo y ha despeñado su cotización hasta el importantísimo nivel psicológico del euro por título, por debajo del cual el precio de una acción pasa a expresarse en céntimos o fracciones de euro", añade Méndez.

En 'bono basura'

Todo ello mientras antes de ayer S&P confirmaba el rating de IAG en 'BB', dos peldaños dentro del temido 'bono basura, con una perspectiva 'negativa'. La agencia de calificación espera que la compañía presente pérdidas este año debido al descenso del tráfico aéreo y contempla que las medidas que está adoptando para hacer frente a la crisis, como la reducción de costes, el ajuste de capacidad y la ampliación de capital por 2.741 millones de euros serán "insuficientes". No obstante, si la vacuna para el coronavirus está disponible para la segunda mitad de 2021, considera posible que se restablezca la confianza de los viajeros, por lo que el flujo caja de la compañía podría volver a ser positivo. En el caso de que se retrase aún más la solución a la pandemia, la calificación de IAG se vería rebajada.

La perspectiva 'negativa' refleja que las métricas financieras de IAG estarán "bajo una presión considerable" durante los próximos meses, además de que existe una gran incertidumbre sobre la pandemia y la probable recesión económica y su impacto sobre el holding. S&P no considera que la liquidez sea un riesgo a corto plazo, pero afirma que empeorará la calificación si el tráfico aéreo no se recupera según sus expectativas, si la financiación externa no resulta útil para la compañía o si los esfuerzos para preservar la liquidez no son suficientes.

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