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CONCIERTO EN VALÈNCIA

Javiera Mena: “Muchos se pensaban antes que yo solo iba al estudio para cantar no más”

Javiera Mena estará el 26 de octubre en València (Loco Club) para presentar su último disco, Espejo: un cambio en la producción y en el sonido de su proyecto

25/10/2018 - 

VALÈNCIA. Para su cuarto disco, Javiera Mena ha tenido que tomar muchas decisiones. Unas más que otras han repercutido en el cariz del que ya es su trabajo más reflexivo y menos urgente. Para Espejo, la cantante y compositora chilena, abanderada -por méritos propios- de la cultura del electro pop, firmó un contrato con Sony: “nunca había estado en una disquera, ni independiente ni nada, siempre he trabajado de manera autogesionada, casi que yendo al supermercado a conseguir los discos”. No le ha supuesto ningún problema, en tanto en cuanto su última colección, mucho menos accesible que las anteriores,atestigua que no ha tenido que soportar ninguna injerencia por haber abandonado la más absoluta de las independencias.

Y si de independizarse va la cosa, quizá Puigdemont y Sánchez deberían preguntarle a la chilena cómo lo ha hecho pararse amablemente y sin fracturas del que, hasta entonces, había sido su productor de cabecera: Cristian Heyne. “Muchos se pensaban que yo sólo iba al estudio para cantar no más, pero eso está cambiando”, recuerda Mena, que ha manifestado en más de una ocasión que le agotan las preguntas sobre las figuras masculinas que participan en la producción de sus discos. “No me molesta la presencia de los hombres en mi vida porque yo ya le doy bastante de lo femenino a todo mi trabajo”, termina la chilena, que deja muy clara su papel en la producción de sus discos: “son mías las letras, yo direcciono junto con los productores. Me encantaría también poder producir directamente más adelante para otra gente, más allá de mi proyecto”.

-Le has imprimido un cambio de rumbo a tu último disco. ¿Cómo ha sido la acogida? ¿Estás contenta con el resultado?
-La verdad que sí. Estoy muy contenta porque, a pesar de ser diferente a los otros y en un comienzo creo que a la gente le descolocó, creo que es un disco que con el tiempo va agarrando el sentimiento de las personas. Se están identificando mucho con las letras, por ejemplo, y mucha gente me ha dicho que ha sido un disco curativo para ellos… En ese sentido creo que estoy logrando mi objetivo, que era hacer un disco más introspectivo y que la gente pueda depositar en él otro tipo de sensaciones -no solamente el amor romántico-. Estoy muy feliz, la verdad: es un buen balance.

-Seguramente es tu disco más reflexivo, más fuego lento. Menos urgente.
-Yo creo que sí, y es algo que me dice la gente. De hecho, alguna gente me ha dicho como que al principio no enganchó y después empezó. Y creo que es así, porque era una apuesta para mí, sobre todo por las letras. También es salir de la costumbre. Cada vez que hay un cambio cuesta más digerir. Yo me atreví a hacerlo. De todas maneras, sí, es más fuego lento y también me abre paso a otro tipo de canción; no sé cómo describirlo, pero quizá una canción no tan pop, sino con otros temas.

-De hecho, al margen de las letras, musicalmente abres bastante el abanico.
-Sí.

-Hay un poco de italo disco, un reguetón sui generis
-(Risas) ¡Sí! De todas maneras, como que jugué con esos géneros. Yo obviamente soy latina y, para mí, el reguetón está presente en mi vida desde el año 2002. Jugué ahí con esos 'ritmitos' con los que siempre jugué un poco, pero ahora de manera más abierta. A mí me gusta desarmarlos estilos, me gusta jugar con ellos; soy una persona muy abierta y muy ecléctica en cuanto a la música, y en este disco se nota porque hay mucho más atrevimiento.

-¿Crees que el fan de Javiera Mena entiende o comparte el cambio en la propuesta?
-Justamente hay una canción en mi disco que se llama 'Cuando no la esperas', y que habla de cuando no esperas las cosas es un poco mejor… Obviamente hay gente que es como más recta, en el sentido de que espera algo de ti durante todo el tiempo, y ese es un fan un poco más cerrado -al que también respeto-. Siempre está esperando que nada cambie; eso le pasa a los artistas, va de la mano con el artista: es una expectativa que existe todo el tiempo y que quizá no cumplas porque tú estás buscando tu propia inquietud como artista. Le pasa a los escritores, a los directores de cine… Es un juego al que hay que jugar e intentar logra, al menos en mi caso, tu propia satisfacción al hacer música; obviamente siempre tomando en cuenta las críticas, pero intentando surfear lo que dicen los demás, lo que dicen los fans. ¿Quiénes son los fans? Porque hay una gente que podrá decir una cosa,otra otra cosa… Es un poco: esto es lo que yo quiero decir y esto es lo que esperan los demás de mí. Es como el constante juego que voy a tener que seguir jugando hasta que siga siendo creativa.

-¿No te han hecho un Arctic Monkeys, entonces?
-¿Qué es eso? No lo conozco.

-El último disco de Arctic Monkeys colapsó redes sociales y medios fundamentalmente porque la gente no esperaba un disco así.
-Bueno… ¿Cómo era el disco? ¿Qué tipo de música era?

-Bueno, era un disco más, digamos, adulto. Más 'de señores'.
-Ya. ¿Sabes qué? Yo soy muy melómana también e incluso podría ser periodista musical porque conozco mucho la historia de las bandas… En Chile hay una que se llama Los Prisioneros y cuando sacaron su disco Corazones todo el mundo se le echó encima porque sacaron algo diferente; hoy en día, treinta años después, es como uno de los discos más valorados. Yo creo que las cosas las dice el tiempo. Incluso también cuando salió La Consagración de la Primavera de Stravinsky como que no fue aceptada. Yo me lo tomo con calma,con tiempo, para ver el tiempo de la razón, no el momento de las redes sociales. En mi caso, de todas formas, creo que no ha sido tan alarmante como estos dos ejemplos que te nombré.

-¿Sueles escuchar tus discos una vez publicados?
-No. Bueno, ¡el otro día lo escuché igual! Pero en realidad no. Estoy ya sobrepasada del disco y me meto mucho en el en vivo, y las canciones empiezan a transformarse. No los suelo escuchar, pero la otra vez lo escuché y la verdad es que me gustó (risa).

-Hay muchos nombres en los créditos de tu disco. ¿Cómo nace la colaboración con Li Saumet (Bomba Estéreo)?
-Fue una colaboración muy bonita porque surge desde la amistad. Ella es amiga mía desde 2012, pasamos unas vacaciones en Nueva York, y es una amistad desinteresada en el sentido de más allá de nuestras carreras musicales. Siempre hablábamos de colaborar y nunca se había dado la oportunidad hasta que yo tuve la canción lista: “Lili, esta es pa ti”. La escuchó, le mandé unas ideas para las letras, ella las cambió completamente… Y fue así, entre amigas.

-Hay nombres más mediáticos en los créditos (como El Guincho o Alizzz), y sé que te preguntan mucho por figuras masculinas en tu trabajo -y no te gusta-, pero te quiero preguntar por Juan Sueiro (Carlos Berlanga, Fangoria… Melody) porque creo que lo tienes en especial consideración.
-Sí. Fue uno de los primeros productores a los que me acerqué cuando me abrí camino y empecé a no trabajar únicamente son Cristian Heyne y vi una manera de trabajar muy generosa de su parte; hay productores que son un poco celosos con sus conocimientos, pero él comparte de una manera que yo nunca antes había visto. Tampoco es que me moleste la presencia de los hombres, yo le doy bastante de lo femenino a todo mi trabajo, así que me gusta combinar y encuentro muy bonita esa unión. Juan me sorprendió y fue como refrescante por cómo te enseña. Aprendí muchísimo con él porque fue como un profesor un poco, te va mostrando todo el tiempo, de una manera muy abierta, como poca gente lo hace.

-¿Por qué crees que hay ese hermetismo en el gremio de productores?
-No lo sé. Yo creo que hay diferentes tipos de persona. Hay gente que piensa que si alguien toma sus ingredientes va a lograr algo… Es como una mentalidad más de escasez: esto es mío y, por favor, que nadie más me lo copie. Luego hay otra gente que se ha dado cuenta de que si otra persona toma los mismos ingredientes es imposible que le salga de la misma manera que a él. Tiene que ver con eso: por un lado está la mentalidad de escasez, y por otro la de la abundancia -que es la que tiene Juan (Sueiro)-.

-Ahora que te has independizado de Cristian Heyne, ¿te sigue pasando que te preguntan por los hombres que participan en el disco y sientes que se infravalora tu aportación?
-¿Sabes qué pasa? Yo creo que hoy en día se le está dando tanta importancia a mi trabajo como productora también por toda esta ola del asunto de la mujer en un estudio de grabación, que hoy en día y es una conversación esto mismo que me estás preguntando. Ya hay una conversación en torno a esto, y la gente ya se está dando cuenta. Sin desmerecer el trabajo de estos grandes productores -que me ayudan un montón, me dan información y lo valoro mucho-, pero claro, ya no es como muchos se pensaban antes que yo sólo iba al estudio para cantar no más. Eso está cambiando, yo creo.

-Es un sinsentido porque las canciones son tuyas todas.
-Son mías las letras, yo direcciono junto con los productores. Me encantaría también poder producir directamente más adelante para otra gente, más allá de mi proyecto.

-De hecho, elegir a los productores ya es dirección y, de algún modo, es producción.
-¡Sí! Eso también. Y también convencer a ese productor de que trabaje contigo también es producción (risas).

-Publicas disco cada 4 años. Como Depeche Mode desde los 90.
-¡¿Ellos también?!

-Sí. En su caso es premeditado, ¿en el tuyo?
-Bueno, creo que es un buen numero, pero claro, como que el mundo te presiona. A mí me gusta porque me hace no estar apurada. Pero no sabía eso de Depeche. Ahora me gustó más, quiero seguir sacando cada cuatro entonces (risas). Eso sí, entre medio sí quiero seguir sacando cosas antes del disco disco, hacer algunos EPs, remixes.

-Es tu primera vez en una discográfica, creo. Y además en Sony. 
-Nunca había estado en una disquera. Ni independiente ni nada. Siempre he trabajado de manera autogesionada, casi que yendo al supermercado a conseguir los discos, la imprenta… Ahora es la primera vez que tengo una disquera y en ese sentido es una sorpresa ver cómo se trabaja en esta industria. La verdad es que muy bien hasta el momento. A nivel artístico obviamente que ellos me respetan absolutamente, y a nivel promoción lo bueno es que puedo hacer viajes, cosas que yo no hacía: antes cuando iba a tocar, iba solamente a tocar y no a promocionarme. Es ese tipo de diferencias que, la verdad, me han caído muy bien.

-Te leí hace tiempo en una entrevista que comentabas que te habías llevado muchas ideas de discotecas españolas para tu próximo disco. ¿Conoces la Ruta del Bakalao?
-¡Sí, obviamente! Soy fanática de toda esa historia. De hecho me vi un documental que hay YouTube de RTVE. Es un poco darky el documental, como que lo tira mucho para la negatividad, pero sí, sé todo lo que significa. Me llama mucho la atención, y sé que es en València. De todas maneras, me encanta toda esa historia cultural que hubo en España.

-Estarás en València el 26 de octubre… No puedo evitar preguntarte si tienes relación con Soledad Vélez.
-¡Sí! Tenemos relación a través de redes sociales totalmente. De hecho, le quería pedir que se viniera a cantar una canción ese día. La encuentro una chica muy talentosa, muy especial. Todavía no le pregunté, pero le voy a escribir ahora mismo, gracias por recordármelo. Me encanta lo que hace y sé que vive en València pero es de origen chileno.

-Además, ha virado bastante en los últimos tiempos y creo que incluso musicalmente os encontráis más ahora.
-Sí, yo también. Ahora como le agarró una fase más electro. Tiene una voz muy característica, más grave -lo cual me gusta un montón porque refresca un poco-. La voy a invitar y, si está, que se suba.

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