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IV Foro de Innovación Educativa del Caxton College

José Mª Bermúdez de Castro (Atapuerca): "Hay que poner en valor la dimensión humana del hecho educativo y la interacción entre profesores y alumnos"

2/06/2020 - 

VALÈNCIA. La educación es uno de los sectores que ha padecido de modo más directo el impacto del virus. Ha obligado a reestructurar metodologías docentes, sistemas de evaluación, sistemas de gestión… y todo ello en tiempo récord, con el consiguiente esfuerzo tanto de los centros y los profesores como de los alumnos. Las tecnologías han sido clave para esa transformación, tanto a la hora de ofrecer herramientas, como para implantar acciones de innovación pedagógica o de intercambio de conocimiento.

Sin embargo, José Mª Bermúdez de Castro, Co-director e Investigador Principal de los yacimientos de Atapuerca, cree que esta situación que no debe erigirse como un nuevo modelo educativo. «Es exagerado decir que la enseñanza online va a sustituir a la presencial. Estos meses ha sido necesario debido a la obligación de confinarnos pero, aunque nuestros hijos estén acostumbrados a utilizar tablets, ordenadores, móviles y les sea más fácil, no tenemos que olvidar que somos animales sociales, necesitamos el contacto físico y la relación e interacción entre profesor y alumno es fundamental para la educación, no puede ser sustituida por un ordenador».

A ello se une que «somos animales sociales, muy inteligentes sí, pero animales sociales al fin y al cabo, que necesitan el contacto físico, relacionarse. Al igual que las videollamadas no pueden sustituir una reunión con familiares o amigos, hay que poner en valor la dimensión humana del hecho educativo y la interacción entre profesores y alumnos».

José Mª Bermúdez de Castro va a participar en el IV Foro de Innovación Educativa del Caxton College con un webinar, el próximo martes 9 de junio, sobre ‘La evolución del cerebro humano y su impacto en la educación post covid- 19’. Con este foro, Caxton College pretende tener en cuenta multitud de referentes científicos y prestigiosos expertos adscritos a diferentes áreas del pensamiento contemporáneo para encontrar el mejor modelo educativo.

El co-director de Atapuerca considera que ante el actual debate sobre cómo será la educación post covid-19 es fundamental conocer los aspectos fundamentales de la evolución del cerebro y de la mente. «Es importante saber cómo es nuestro cerebro, cómo ha evolucionado, cómo funciona, sus características y capacidades… para así conocer mejor a quien nos dirigimos. Solo así podremos tener una buena base para afrontar el debate de la educación y encontrar cuáles son los mejores métodos educativos». 

Tenemos mucho en común con nuestros ancestros

Según José Mª Bermúdez de Castro, el cerebro humano se ha hecho más complejo y se han producido cambios importantes con respecto a nuestros primeros ancestros. Pero hemos cambiado muy poco respecto al primer Homo Sapiens, y también respecto a especies anteriores como el Homo Erectus, el Antecessor o el Neardental. «Las tasas de mutación de nuestros genes son muy bajas. De hecho si un hombre de hace 160.000 años apareciera en la actualidad probablemente tendría la misma capacidad de aprendizaje que nosotros».

Bermúdez de Castro considera fundamental no olvidar las semejanzas con nuestros antecesores y lo bajas que son las tasas de mutación de nuestros genes, porque a menudo tendemos a pensar que no tenemos nada en común con nuestros antepasados y eso no es cierto. «Los procesos de aprendizaje de hace millones de años sirven para tratar de explicar cómo ese viaje evolutivo que nos ha conducido hasta aquí, pero también para hacer uso de ciertas experiencias históricas para enfrentarnos a la era post covid-19. Y con esa base, se puede intentar construir la mejor estrategia para la educación». 

Eso sí, los cambios genéticos que se han producido ha sido clave para nuestra evolución. Por ejemplo, el hecho de que el Homo sapiens puede tener pensamiento simbólico. Además, el cerebro de Homo sapiens es más pequeño (en promedio) que el de otras especies relacionadas filogenéticamente con nosotros, pero tiene una plasticidad y un desarrollo único entre los miembros de la genealogía humana.

Además, según el investigador, el cerebro destaca por su capacidad para «socializar el conocimiento y mejorar su transmisión, lo fundamental de nuestra inteligencia es la conectividad e interacción». Algo que no hay que perder de vista a la hora de buscar los mejores métodos educativos. Igual que no hay que olvidar, en ese debate entre educación presencial u online es que, desde el punto de vista biológico evolucionamos muy lentamente. Bermúdez de Castro explica que las mutaciones genéticas se producen de generación en generación y, en ocasiones, no son significativas para nuestra evolución. Sin embargo, la evolución tecnológica «va muy deprisa, tremendamente, y la mayor parte de los humanos no estamos preparados para dominar esa tecnología, no somos capaces de asumir esos avances, estamos biológicamente muy lejos de lograrlo. Y por eso es muy arriesgado pensar que la tecnología puede sustituir la educación tradicional. Hay que medirlo bien. Está claro que la tecnología es el futuro y cada vez tenderemos a un mayor uso de esos sistemas, pero hay que mejorarlos».

De hecho, Bermúdez de Castro cree que esta crisis ha puesto en valor el papel de los profesores y educadores. «No estaban valorados, ni siquiera se les ofrece una buena formación y eso es un error gravísimo. En los países del norte de Europa, los educadores son personas muy valoradas porque tienen en sus manos lo más importante para una sociedad: el talento. Aquí no hemos entendido la importancia de formar el cerebro y la mente de los jóvenes, un valor muy importante para el desarrollo y el avance de un país. Es un error que debemos cambiar».

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