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entrevista a la banda rock

Junior Mackenzie: "La música mainstream antes era Queen, era maravilloso"

12/11/2021 - 

CASTELLÓ. A los y las habituales de las salas de concierto valencianas les sonará el nombre de Junior Mackenzie. Detrás de esta banda de rock está Juan Fortea, músico de Benicàssim que, por recorrer, ha recorrido con su guitarra hasta Estados Unidos. El músico que ha compartido giras con artistas como Richard Hawley, Fran Black o The Kills, arranca ahora una nueva tanda de conciertos por todo el país. En ellos se presenta su último discoNow That We Are Dead. Nominado en los Premios de la Música Valenciana Carles Santos como Mejor álbum rock, el trabajo surge como de costumbre de la inquietud creativa y desazón vital de Fortea. Sus canciones describen el caos en el que vivimos. Una sociedad intranquila y "jodida" que ya existía mucho antes de la pandemia. "No es por ser agorero, pero el disco se compuso mucho antes de que todo explotase", expone. Junior Mackenzie, Juan Fortea, y viceversa antienden las preguntas de este diario, pocos minutos después de lanzar su último single; 'Loneliness'. 

-Tuviste claro que querías escribir sobre el colapso del mundo mucho antes de que llegase un virus y lo pusiera todo patas arriba. ¿Ya estaban las cosas tan mal en 2019?
-Sí, pero más que en 2019, el disco nuevo surge por unas sensaciones que voy teniendo en general del mundo desde hace años. Siempre había considerado que iba a colapsar de alguna manera, lo que no sabía que fuera así. Pero el nombre y el concepto del disco lo empecé a trabajar hace años. A mi me cuesta mucho sacar los discos, le dedico al menos dos años, porque hago un trabajo muy artesanal en mi estudio. Así que, aunque me lo han preguntado muchas veces, no tiene nada que ver con la pandemia, para nada. Fue simplemente muy premonitorio. 

-Dices que tu música no es "apta" para todos los públicos, porque requiere de un ejercicio de escucha activa. ¿Se crea demasiada música para lo que realmente se puede llegar a consumir?
-Se genera muchísima música, porque el 'mainstream' está enfocado a vender. Mi disco no es de una primera escucha, es para gente que le gusta los matices, apreciar las diferentes sonoridades. Creo que por eso me dirijo a un público bastante adulto, un perfil de 30-50 años, y bueno está muy lejos de esas propuestas que comentaba más mainstream. Aunque sin embargo funciona. Antes de la pandemia estuve en el FIB, porque es una música que encaja, o encajaba en los festivales. El cartel que acaba de presentar el FIB es el mismo que otros festivales, todos forman parte de un mismo circuito. 

-¿Hay que renunciar a pensar que los festivales son un sitio para descubrir nueva música?
-Los festivales de música son para ponerse la pulserita, subir fotos a redes y arruinarte bebiendo cerveza. La música donde se disfruta de verdad, bajo un punto de vista artístico, es en las salas. Me alegro de que a bandas amigas como Miss Caffeina se las llame, pero es frustrante para el resto no poder estar, porque son un escaparate muy bueno para ganar nuevo público. Yo siempre he peleado para intentar entrar en estos circuitos y lo pude conseguir, en 2018 toqué en el FIB, pero la pandemia ha hecho mucho daño, se desplomó todo en días y ahora es más complejo estar dentro. Lo que se está viendo de la line up del FIB es que son los mismos grupos que el Arenal o les Arts, porque está detrás la misma empresa. Siempre es la misma música mainstream. 

A parte de esto, los cachés ahora son más bajos. Gestionar giras es complicado. En mi caso, soy el que lleva todo, pago a los músicos y hago de empresario. Gestionar una gira antes era económicamente rentable, ahora es más difícil. Pero bueno, hay que moverse. He sacado nuevo disco y tengo ganas de que la gente venga a escucharlo. 

-¿Qué tal la sensación de volver a los escenarios?
-Pues hasta la fecha hemos dado dos conciertos y ambos han sido sold out. Poco a poco se va retomando todo. Grabamos hace unos días en Radio 3, el mes que viene iremos a Madrid, en marzo también a Zaragoza y tenemos gira por el sur. Ahora estoy tratando de organizar conciertos por el norte. Pero la sensación general, es que estamos hartos de que se nos apriete por todos los lados, a la mayoría de bandas y a las salas. Y somos nosotros los que en realidad mantenemos el circuito de la música en directo. 

-¿La música como "objeto de consumo masivo", está dejando cada vez más fuera a los grupos alternativos?
-Todo lo que vende, se publicita y suena en radios. Lo demás no. Y desde mi óptica, es música en realidad vacía de contenido. Yo la escucho y no me motiva. No hay un componente artístico detrás. Me pones un grupo y otro y no los distingo. Esto está devaluando la propuesta artística y a la vez está idiotizando al público. Siempre lo comparo con el pasado. Antes la música mainstream eran bandas como Queen, que aun así hacían música de calidad. Queen era mainstream pero era maravilloso, lo demostraba en cada disco nuevo que sacaba. Pero hoy en día no es así. Se hacen propuestas sintéticas y económicas, en cierta manera, pero eso no es música. 

-En el confinamiento fuiste de los que rechazaron hacer conciertos en streaming, porque te parecía injusto ofrecer música gratuita a un público que cuando tuvo la oportunidad ir a tus conciertos no lo hizo. ¿No fue esto muy generalizador?
-Sí, soy una persona muy radical, pero durante el confinamiento no se dejó de repetir que los músicos iban a salvarnos de aquellos días y que cuando saliéramos de eso todo sería mejor. Pero me pareció que no. Por qué iba a hacer un streaming para un señor de Madrid gratis, cuando luego voy ahí y que le parecen diez euros de una entrada caros, pero no los quince euros para el gin tonic. Posicionarme siempre me ha provocado problemas, pero no quería hacer un streaming para distraer a un tio confinado, que después en la realidad no viene a los conciertos. 

-Puedes decir que has girado con artistas como The Kills. ¿Pero, hasta qué punto, da esto alas a un artista de Castellón?
-Las giras con artistas internacionales te dan un currículum, pero solo interesan a la gente a la que le gusta esta música. Es decir, alguien puede leerlo en una nota de prensa y le llamará la atención si ya de por si le gusta esta música, pero a un reggaetonero que escucha C. Tangana le dará igual. 

-Parece que no hay otra que consumir la música en base a singles, aunque si por ti fuera preferirías lanzar el disco al completo de golpe, volviendo a esa escucha que se hacía antes más romántica. ¿Sobre qué otros aspectos te ha tocado decir "vale, no creo que sea lo mejor, pero toca adaptarse y seguir"?
-Estoy en contra de las plataformas digitales, pero no hay más remedio que pasar por ahí. Me parece increíble que el dueño de Spotify sea de los más ricos del mundo y lo que pague a cada artista sea de risa, pero a la hora de vender el disco y buscar promotoras, siempre te piden el link de plataformas. Toca adaptarse, aunque no me gusta lanzar singles, pero es como está estipulado el mercado. Yo ahora estoy lanzando uno al mes. El último llegará en enero. 

-Ya recogiste un galardón en los Premios Carles Santes, por tu videoclip 'Haze' en 2018. ¿Qué supone estar nominado ahora como Mejor álbum de rock?
-Está bien, porque detrás está el Institut Valencià de Cultura y aunque en términos económicos no supone nada, te abre más el circuito de la Comunitat Valenciana y te da mayor reconocimiento. Ya en 2018 se abrieron algunas puertas, pudimos tocar en el Trovam y que la gente viera el proyecto con otros ojos. Lo que yo busco al final es poder vivir exclusivamente de mi proyecto. Lo conseguí durante dos años, pero con la pandemia me tocó reincorporarme a mi profesión anterior. 

También seguimos con el handicap de las bandas españolas que tocan en inglés. Aunque se escuche mucha música extranjera, después no se apoya igual lo que se hace desde aquí. Es un handicap estúpido. En Alemania y Francia también hay bandas que tocan en inglés, pero España huele a naftalina.

Tampoco he tenido nunca mucho público en Castelló. No me siento profeta de mi tierra, aunque ya parece que se me valora de otra manera. Soy medio aragonés y muy cabezón. 

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