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Citas rocambolescas

Karma Cereza y Meritxell Barberá en el patio: es la trascendencia del movimiento

La líder del grupo Mueveloreina y la media mitad de Taiat Dansa se citan para moverse en un patio de la calle de la Reina

20/07/2019 - 

VALÈNCIA. Calor. Meritxell Barberá llega tras un ensayo de la compañía, Taiat Dansa, a la cual da vida junto a su media mitad Inma García (también impulsan el Festival 10 Sentidos). La próxima temporada recorrerán Europa aplicando su código, su manera de trascender con la danza. Karma Cereza, la voz, el rostro, el cuerpo, del grupo musical Mueveloreina, llega acabada de levantarse tras actuar en el BBK, con ese regusto de las grandes noches tras el cual cuesta adivinar si es ayer o fue hoy.

Movimiento. Las dos hacen del movimiento una manifestación prodigiosa de cómo estar en el mundo. Quizá para pretender detenerlo por un instante, se les sienta en el patio de Reina 125, el edificio símbolo en la calle homónima. El movimiento, claro, reluce y desboca las voces. Han venido a hablar, esto es, a moverse.

Foto: KIKE TABERNER.

Meritxell Barberá: Hay una diferencia muy grande entre saber que quería ser bailarina desde siempre y la verdadera decisión de fundar la compañía junto a Inma. Mientras estás en la universidad no piensas, sigo bailando pero no pienso. Ella estudió historia del arte y yo periodismo. Había que decidir. Decidimos que tirábamos hacia adelante con la danza. Nos mudamos a Nueva York y a Bruselas para formarnos. Volvimos a València. Arriesgamos, le pedimos un poquito de dinero a nuestros padres, prometiendo que se lo devolviéramos. No se lo hemos devuelto claro.

Karma Cereza: Algún día nos tocará…

Meritxell Barberá: Fundamos la compañía, Taiat Dansa, y nuestro proyecto de gestión cultural, el Festival 10 Sentidos. Nuestro entorno estaba más en el ‘pobretas, que lo intenten’, ‘pobretas, que bailen hasta que vean que no dará de sí’. Siempre pensaba que mis padres tenían la esperanza de que encontraría un trabajo normal, pero… 

Karma Cereza: Lo mío no ha sido tan así. Estudié publicidad porque me gustaba y me gustaría dedicarme a la publicidad. Yo no quería ser artista, no, me vino de sopetón. Salir al escenario a cantar… no era una cosa que yo quisiera. Llevamos 3 años con Mueveloreina y el primer año sufría mucho, me gustaba mucho toda la parte audiovisual de detrás, pero salir sin saber cantar, poner la cara… Tenía ansiedad en cada puñetero concierto. Una semana antes, no podía comer. Mis padres hasta se lo creían antes que yo. Créetelo, estáis sacando mucho dinero… Pero yo el dinero ni lo veía. Ahora estoy en un momento muy jugoso, he conseguido relajarme a fuerza de darme cuenta de que la gente se lo pasa bien conmigo. Mis padres ahora están que flipan, ‘con lo mal que empezaste y cómo te brilla la cara ahora’.

Meritxell Barberá: Porque disfrutas.

Karma Cereza: Aunque el previo todavía… Este fin de semana pasado que en el BBK competíamos contra los Strokes… A las dos de la mañana salían ellos y nosotros. ¿Quién es Mueveloreina? ¡No van a venir a vernos! Pero, flipé.

Meritxell Barberá: Mis amigas y yo hicimos en la adolescencia un viaje a la ciudad de los Strokes solo por ellos.

Karma Cereza: ¡Imagínate! 

Meritxell Barberá: ¿Pero cómo os sucedió todo entonces? 

Karma Cereza: Fue viral, fue viral. Teníamos unas canciones de cumbia electrónica guardadas en el cajón, sacamos la canción de trap, fue un bombazo y se nos fue de las manos. 

Meritxell Barberá: Dos inicios diametralmente opuestos los nuestros. 

Karma Cereza: Sí, y me tiraba para atrás que mucha gente, mi novio incluido, había trabajado muchos años en la música sin tener reconocimiento. Y yo que no había trabajado una mierda, tenía todo esto. Me sentía una intrusa, yo sabía que mucha gente trabajaba para estar donde estaba yo. Ahora me lo trabajo como una loca, claro. Queriendo contar lo que quiero.

Mensajes. 

Foto: KIKE TABERNER.

Karma Cereza: Siempre he tenido un compromiso reivindicativo y muy político, la música era la forma de escupirlo. Pero como estamos en la era de los ofendidos y se van a enfadar todos… estoy hasta el moño, para educar que te eduque tu madre. Así que en nuestro nuevo trabajo hemos querido tener una voz más propia, más oscura, sexual, personal. Ya se ha acabado lo otro. 

Meritxell Barberá: Nuestra parte reivindicativa quizá es menos explícita pero constante, y tal vez por eso nos quemamos menos. Por cómo es nuestra manera de crear no somos una compañía cuyo mensaje sea una reivindicación, pero nuestra defensa siempre ha sido clara: la defensa porque la danza ocupe un lugar significante, de acercarla a los museos, de que no se le considere un divertimento. Tratar de patalear contra figuras como el rol de musa en el arte que yo detesto. Nuestra lucha ha sido tener un código de movimiento propio, labrarnos esa cualidad. 

Movimiento. 

Karma Cereza: El movimiento… Yo lo comunico todo con el movimiento, con la cara. No llevamos nada más en el escenario. Es que hago teatro también cuando estoy cantando. Pones cara, esos gestos. Un acting todo el rato.

Meritxell Barberá: ¿Hasta qué edad bailaste? 

Karma Cereza: Estuve yendo a Mari Cruz Alcalá. Nunca he sido fan del ballet porque mi madre me obligó a ver si cambiaba la postura. Pero era rebelde y todavía consolidé más mi postura. Luego ya me apunté a contemporánea, pero no tengo flexibilidad, no tengo ná. Me creaba rechazo cuando ya comenzaba a ser una obligación, con nueve años.

Meritxell Barberá: Recuerdo el vasito de leche con tapadera que me traía mi madre antes de bailar. ¡Que mis amigas se están tomando un bollycao! Yo le decía: no quiero ir, no quiero ir. Mi madre: pues te borro… Imaginaba la goma de borrar pasando sobre mí y acababa gritándole: ¡no me borres!

Karma Cereza: Yo caí cuando comencé con la fase de las puntas, con sangre. ¿Qué? ¿Que además de todo tengo que salir de aquí reventada? ¡No!

Meritxell Barberá: El nervio previo, en cambio, sigue ahora. No me importa morir en el intento, disfruto bailando de una manera sin parangón con otra cosa. Pero cuando estoy entre bambalinas siempre veo una pistola que me apunta desde el otro lado, y pienso: sí, por favor, que se acabe ya todo esto. Entonces piso el escenario y todo se me olvida. Ahora que estoy con mis bailarines más fuera del escenario, me persigue menos la pistola pero sufro más viéndolos en escena. Es patiment

Karma Cereza: En lugar de una pistola estoy deseando que alguien me diga: se ha anulado el concierto. Pero cuando salgo… En el BBK estaba muy nerviosa pero como pensaba que no iba a venir nadie quería salir y acabar. Me veo en los vídeos y me veo una cara… me vuelvo una niña pequeña, me apetece saltar encima de la gente. Euforia. 

Foto: KIKE TABERNER.

Futuro. 

Karma Cereza: Como estoy en un momento jugoso me gustaría que esto durase más. Pero quiero tener hijos, me da exactamente igual con pareja o no. Lo único que tengo claro es que voy a estar siempre de redactora. Me encanta también coordinar, se me da bien. ¡Necesito esto! ¿Qué me das tú? Como me han venido las cosas dadas, vamos a ver qué pasa. 

Meritxell Barberá: A veces las decisiones forman parte de si el contexto te acompaña. Pero no me imagino mi vida sin la danza. Desde pequeñita siempre me ha gustado tanto bailar como crear, si no más crear. Llegará la edad pero, como estamos haciendo la transición, cuando la presencia en el escenario baje estaremos acostumbradas. 

Desenlace.

Meritxell Barberá: He visto a Karma muy en mi sintonía, hablamos mucho sin pensar demasiado.

Karma Cereza: Es nuestro día a día, así que lo escupimos directamente. 

Meritxell Barberá: La gente quizá es más meditativa…

Karma Cereza: Y hablamos muy rápido las dos.

Meritxell Barberá: Estábamos diciendo… que acabe ella ya que quiero hablar yo… 

Karma Cereza: Me ha encantado Meritxell. Dedicarte únicamente a la danza, a pico y pala… Me veo muy identificada, cómo gesticulas, esa rapidez… Me encaja mogollón. 

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