la empresa tiene dos proyectos en la localidad de 60 hectáreas cada uno 

Kenergy: “Si no hay un consenso en Moixent para la implantación de las fotovoltaicas nos marcharemos”

18/04/2021 - 

VALÈNCIA. El interés de empresas promotoras para la instalación de panales fotovoltaicos en Terres dels Alforins ha alarmado a los viticultores de la zona, que ven amenazada la tierra que desde hace años están cultivando y potenciando a través del enoturismo. Una preocupación que se centra en las consecuencias que puede tener su instalación para el entorno natural pero también a que ese paisaje de vides, cultivos y huertos se vea empañado por los paneles. Posibles amenazas que las empresas fotovoltaicas disipan rápidamente al afirmar que las energías limpias y la protección ambiental y paísajistica son perfectamente compatibles. 

“Está claro que las energías limpias no somos la amenaza sino que lo es el Cambio Climático. No hay que olvidar que somos una empresa de energía limpia por lo que las plantas fotovoltaicas siempre se instalarían en suelo que no es fértil y se integrarían en el paisaje”, asegura Andrés Pérez, responsable en Valencia de la empresa Kenergy Ventures BV. Además, asegura que antes de elaborar cualquier proyecto se habla con asociaciones ecologistas y con personas del lugar para que no haya ningún impacto medioambiental: “Una planta fotovoltaica tiene que ser un bien para la comunidad y debe estar consensuada”.

En la Comunitat Valenciana, Kenergy Ventures BV ha presentado veinticinco proyectos, dos de ellos situados en Moixent, una de las localidades que forma la denominada Toscana valenciana —junto a Fontanars y la Font de la Figuera—. Concretamente y, aunque la empresa presentara inicialmente un proyecto más extenso para sondear las posibilidades, Andrés Pérez detalla que se trata de dos campos fotovoltaicos de 60 hectáreas cada uno —generarían 50 MV cada uno—. Su emplazamiento deber ser compatible con los planes territoriales y urbanísticos que cumplan con las condiciones medioambientales, funcionales y territoriales. “Los terrenos en los que se ubicarían están alejados de los viñedos, no hay bodegas alrededor y es un emplazamiento donde no hay mucho impacto visual para la zona”, matiza. 

Un interés por el territorio valenciano que se debe al Decreto Ley 14/2020 de 7 de agosto por el cual se adoptaban una serie de medidas para acelerar la implantación de instalaciones para el aprovechamiento de las energías renovables en la Comunitat Valenciana. “Con el fin de cumplir el objetivo de 2030 —un tercio de la energía consumida debe provenir de renovables— la Generalitat Valenciana ha agilizado las tramitaciones y facilitado la implantación de las fotovoltaicas”, comenta resaltando que ese horizonte marca 6.000 MW en centrales fotovoltaicas

Un Decreto, explica, en el que se establecieron una serie de criterios ambientales y urbanísticos para tener la consideración de instalación de interés económico estratégico y se delimitaron, a través de un mapa, unas zonas óptimas y zonas prohibidas que deben de evitarse. Por ello, la empresa debe presentar ambos proyectos ante el ayuntamiento de Moixent para adquirir el Certificado de Compatibilidad Urbanística. En este punto, cabe recordar que el alcalde de la localidad, Guillermo Jorques y su corporación ya mostró su negativa para la instalación de dos parques solares en la zona —de 2,7 km2 y 1,2km2—. Además, el consistorio ha iniciado los trámites para la modificación del Plan General de Ordenación Urbana de Moixent (PGOU) para preservar aún más el territorio. 

El delegado de la empresa expresa que el proyecto está en su fase inicial, momento en el que se realizan los estudios del proyecto para ver su viabilidad. Una vez aprobado, recalca, transcurren dos meses hasta que se admite a trámite y se eleva a la Generalitat Valenciana, donde las distintas consellerias implicadas deben analizar el proyecto y aprobarlo o no. Sin embargo, Andrés Pérez afirma que “si no se produce un consenso real en Moixent no realizaríamos los proyectos y nos marcharíamos”.  

Por otra parte, asegura que el impacto de la energía fotovoltaica es mínimo pues los proyectos se diseñan para que sean respetuosos con el entorno. “En la actualidad ya no se emplea el hormigón para que el suelo no quede afectado, los parques quedan rodeados por arbustos para reducir el impacto visual, no se utilizan fitosanitarios y los vallados son cinegéticos, lo que ayuda a proteger a la fauna”, detalla. 

Asimismo, insiste en destacar que “la decisión de arrendar los terrenos es de cada propietario y solo se alquilan aquellas tierras que respetan todas las restricciones marcadas en el Decreto”. Palabras que pronuncia ante las criticas de ciertos viticultores al señalar la letra pequeña de los contratos y al preguntarse qué ocurrirá en caso de que la empresa decida marcharse antes de esos 35 años de arrendamiento. “Las condiciones del contrato se pueden ajustar si el propietario así lo desea y en ningún caso la empresa se irá a los diez años porque la inversión que se realiza es tan elevada que no es hasta los quince o diecisiete años cuando comienza a ser rentable una planta fotovoltaica”. 

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