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al otro lado de la colina / OPINIÓN

La Europa de las últimas oportunidades

Foto: RONALD WITTEK/EFE

Este fin de semana vamos a presenciar una nueva reunión internacional en donde esta vez parece que se va ser un poco más realista que la celebrada el año pasado en la misma capital de Baviera

16/02/2019 - 

Efectivamente del 15 al 17 de febrero se celebra nuevamente la MSC 2019, que no corresponde (ojo) a la reunión anual de la naviera MSC, sino a la Conferencia de Seguridad de Múnich (Munich Security Conference), que desde 1963 hace una aproximación geopolítica a la realidad mundial, utilizando el tamiz de la seguridad.

Pero este año, si me permiten adelantarme al desarrollo de la cumbre en sí, y basándome en la agenda propuesta en el MSC19, así como algunos documentos generados en la preparación de la misma, como el Informe de Seguridad de Múnich 2019 (Munich Security Report 2019, MSR2019), me hace ser un poco más optimista sobre la utilidad del foro, por ser mas coherente, o como dirían los anglosajones más honesto, con la realidad en que vivimos, y ha dejado de ser excesivamente utópico. Recuerden como les hable de un documento del MSC18 titulado Más europeo, más conectado, más capacitado, construyendo las fuerzas armadas europeas del futuro y ya saben que, a pesar de los pesares, buenas intenciones, y encuentros de la ya amortizada Angela Merkel y del hiperactivo Emmanuel Macron, este año los debates del antes citado foro alemán parece que serán más distópicos, respecto al presente y al futuro que nos espera a los europeos, en un sentido como el expresado por John Stuart Mill y su discurso ante la Cámara de los comunes en 1868.

Este año el título del Informe de Seguridad de Múnich 2019 es el de El gran rompecabezas: ¿Quién recogerá las piezas?, donde se reconoce mucho más la realidad distópica, y se plantean los debates y tensiones geopolíticas entre los tres grandes Estados Unidos, China y Rusia, en este gran “global strategic puzzle” (rompecabezas estratégico global) en el que vivimos con una falta de un claro ejercicio de liderazgo denominándolo Orden Internacional Liberal, yo casi diría libertino; además se recogen afirmaciones como la Robert Kagan, analista político USA, que afirma: “La alianza democrática que ha sido la base del orden mundial liberal liderado por Estados Unidos se está desmoronando” (julio de 2018. Y por la otra parte Wang Yi (diplomático chino, es decir la voz de su amo, Xi Jinping), que afirmó en septiembre de 2018: “Lo que vemos hoy es que las reglas internacionales y los mecanismos multilaterales están siendo atacados, y el panorama internacional está lleno de incertidumbres y factores desestabilizadores”, lo cual nos lleva a pensar (irónicamente) que los chinos parecen sentirse muy a gusto en este mundo neoliberal y globalizador creciendo a la sombra de los norteamericanos.

También esta edición estará centrada en realidades más europeas y aunque se recuerde ese utópico mensaje de Macron del pasado noviembre: “Necesitamos una Europa que se defienda mejor sola, sin depender solo de los Estados Unidos, de una manera más soberana”, también se recogen, y de que manera, planteamientos bastantes diferentes, como el de hacernos mayores de edad en las responsabilidades defensivas, y así Heiko Maas (Ministro de Asuntos Exteriores alemán) como él afirmaba en junio pasado: “Parte de la nueva realidad transatlántica es que tenemos que tomar más responsabilidad por nuestra propia seguridad porque ya no podemos contar con que el otro lado del Atlántico lo haga por nosotros”, y yo añadiría, como hasta ahora que el Tío Sam nos ha sacado las castañas del fuego, y además de las relaciones transatlánticas, se tratará la amistad franco-alemana, inevitablemente el Brexit, y se hablará de dos grandes socios comerciales europeos, Canada y Japón. Además se procederá a debatir sobre la situación de determinas áreas de interés para nuestra seguridad, los Balcanes, el este de Europa, el Medio Este y el Sahel, y servirá para debatir ese futuro de la UE que cada vez se ve más negro, y con menos oportunidades para recuperarse de las últimas crisis (resistirá la próxima).

Y aquí nos tocan uno de nuestros puntos débiles, el Sahel y África, porque hay que ser conscientes de lo que se nos viene encima, ya se lo he recordado en alguna ocasión, el desafío (el migratorio entre otros) está ya (y estará más) a las puertas (y dentro) de Europa, y España somos uno de los guardianes de las llaves de entrada del continente africano. Los datos lo dicen todo, en nuestro vecino continente al principio del siglo XXI no se llegaban a los 800 millones de habitantes, en la actualidad son alrededor de casi 1.300 millones y en el año 2050 alcanzarán los 2.500 millones, la cuarta parte de la población mundial, imaginen toda la presión geopolítica que vamos a tener.

Este fin de semana por cierto, se produce un acontecimiento relevante en África, la convocatoria electoral en su pais más poblado, Nigeria, alrededor de 210 millones de personas, y el sexto del mundo en cuanto población, pues se celebran tanto eleciones presidenciales como generales, donde se enfrentan, el presidente, Muhammadu Buhari, y el líder del PDP, Atiku Abubakar (hay que recordar, que la victoria de 2015 de Buhari se basó en la promesa electoral de acabar con Boko Haram), y tuvo el mérito de producirse el relevo presidencial sin pucherazos ni protestas del partido oficialista en el poder. En cambio en esta ocasión a Buhari se le echa en cara que ademas de no acabar con los terroristas islámicos, viola los derechos humanos, dirige una administración corrupta y una economía que no satisface a todos por igual, negros nubarrones se ciernen sobre él.

Esperemos que, independientemente de quien gane, la transición o continuidad en el poder no conlleve una gran inestabilidad en ese populoso país, pues ya saben lo que supondría la desestabilización de ese gigante africano, un nueva oleada de personas jugándose la vida en nuestro antaño Mare Nostrum, actual y triste fosa común africana, esperemos que no.

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