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EL INVERSOR ESTÁ DESNUDO / OPINIÓN

La fiabilidad de los test de estrés: Caso Popular

14/06/2017 - 

VALÈNCIA. Adiós al Banco Popular Español, un histórico en el panorama bancario español con una gran tradición de seguridad y solvencia. O así fue hasta la crisis financiera. El que fuera una de las entidades de mayor eficiencia del sector ha sido subastado por la Junta de Resolución Única (Single Resolution Board, o SRB), terminando con la historia de la entidad y convirtiendo al Banco Santander en el primer grupo financiero de España y líder en el segmento de pymes.

La decisión del BCE ha estado entre proteger a los inversores o a los clientes, optando por los segundos para evitar más situaciones de pánico y sobre todo un posible efecto contagio a otras entidades pequeñas. La SRB ha actuado de manera rápida y eficiente, como se pretendía, y el mercado no ha reaccionado más allá del sector en España. Pero la historia no ha hecho más que empezar.

En primer lugar: el Banco Popular aprobó sus test de estrés el pasado año, al contrario que Monte dei Paschi di Siena. Este último tuvo que ser rescatado con dinero público, pese a la oposición inicial de Bruselas: Ningún banco debía ser rescatado con dinero del contribuyente, sólo los accionistas y bonistas tendrían que asumir pérdidas, decían. ¿Son realmente útiles estos test para evaluar la salud financiera de una entidad? A continuación, el Popular realizó una ampliación de capital por 2.500 millones de euros, alrededor de la mitad de su capitalización bursátil de aquel momento. ¿Fue la información ofrecida fiel a la realidad, o se oye un eco del caso Bankia?

Una parte de los nuevos accionistas lo fueron gracias a créditos ofrecidos por el propio banco, algo que parece fuera de cualquier lógica empresarial pero que no es raro en el sector bancario. La acción no tardó en retomar su espiral bajista, destruyendo valor y sin anunciar planes claros hasta el final que todos conocemos. ¿Es esta una gestión responsable, o se puede hablar de negligencia?

No a la resignación

El resultado ha sido que accionistas y tenedores de bonos subordinados o convertibles perderán todo su dinero, pero si algo nos ha enseñado la crisis es a no resignarnos: exigimos nuestros derechos legales, pedimos responsabilidades y no queremos cargar siempre con la mala gestión de otros. Existen ya plataformas organizadas y hemos visto las primeras denuncias en la fiscalía, y todo apunta a que el caso traerá cola.

El lastre del banco ha sido el 34% de préstamos morosos que tenía en sus libros a 31 de marzo, y el aluvión de demandas sólo añadirá más leña al fuego. El Santander ha contemplado ambas cosas y las ha provisionado, pero tendrá que hacer una enorme ampliación de 7.000 millones el próximo vez para hacerles frente. ¿Qué opinará el accionista del banco, que aún no ha recuperado el nivel de su anterior ampliación de hace casi tres años?

Desde EFE&ENE hemos evitado el sector bancario por distintas razones, pero la principal es la imposibilidad de valorar empresas opacas, apalancadas y con gran riesgo regulatorio. La confianza es la sangre del sector, y por su apalancamiento sólo hace falta una retirada moderada de depósitos para hundir cualquier entidad.

Fue una disminución de los depósitos en el Banco Popular lo que disparó las alertas del BCE. ¿Pasará lo mismo con Liberbank? Nadie lo sabe. Pero si la grieta de confianza abierta con el Popular sigue abierta, no habrá entidad pequeña que esté segura.

Alejandro Martínez es socio director de inversiones y cofundador de EFE & ENE Multifamily Office

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