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Políticos al habla / OPINIÓN

La fórmula mágica

27/03/2019 - 

Hoy hablar de elecciones generales no es hablar de soluciones políticas a los problemas reales de la gente, no. Hablar de elecciones generales es hablar de lazos y miedo. Es hablar de instinto. Hablar de banderas ¿y por qué? 

Obviamente la respuesta es porque interesa, porque es mucho más cómodo para aquellos que aspiran a que la gente les vote por instinto o por miedo que por las propuestas concretas de su programa, cuya intención de ejecución real es, por lo demás, toda una quimera.

Abundando en ello, interesa porque si realmente se dice lo que se quiere hacer, ni los grupos sociales más desfavorecidos votarían a las derechas neoliberales ni las clases trabajadoras votarían contra sus derechos, apoyando a partidos que por acción u omisión nos mantendrán, si gobierna, en niveles de desigualdad social y precariedad laboral que nos avergüenzan: España es el tercer país europeo en desigualdad, por detrás de Rumanía y Bulgaria y empatado con Lituania. 

La desigualdad social es la madre de la pobreza y por ello no es de extrañar que en España el 26,6% de la población se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social (informe AROPE 2018).

La pobreza y desigualdad social se incrementaron con las respuestas legislativas a la crisis tanto del PSOE primero como después del PP, cuya plasmación más evidente fue aquel pacto veraniego de reforma del art. 135 de la Constitución que priorizó el pago de la deuda sobre cualquier otro gasto público, por urgente o necesario que fuera. Sobre el alto nivel de pobreza y desigualdad ha llegado a alertar Bruselas, que manifiesta la preocupación sobre cómo nos han afectado las políticas dirigidas por ambos partidos.

Foto: KIKE TABERNER

La realidad es que mientras el salario casi no se incrementa, los beneficios empresariales se han disparado al 200,7%. El empleo que se crea es precario y la reforma laboral del PP sigue vigente. No es casual que entre 2016 y 2017, el 1% más rico se hizo con el 40% de la riqueza creada. Es obvio que sólo algunos han salido de la crisis, y también a costa de quien ha sido.

Y es precisamente sobre esa clase trabajadora sobre la que recae sostener al Estado: el 85% de la recaudación vía impuestos. No olvidemos que son esos dos partidos que han gobernado España los que han creado un sistema impositivo que promueve los impuestos indirectos como el IVA que pagamos todos por igual, con porcentajes de aplicación totalmente disparatados incrementados por unos y otros. Y el IRPF, con un sistema fiscal que grava las rentas del trabajo mucho más que las rentas de capital (un ejemplo es lo que paga el IBEX-35 en impuestos: un 7% cuando debería pagar un 25%). Y la guinda es el nivel de fraude fiscal de las grandes fortunas totalmente escandaloso, con amnistía fiscal declarada inconstitucional de por medio. 

Y con esos escasos ingresos (8 puntos por debajo de la media europea) es con los que se han de financiar las políticas sociales. Eso sí, después de destinarlos prioritariamente a abonar una deuda que era privada, en concreto de la banca, y se hizo pública sin pedir nada a cambio (volvemos al art. 135 CE). Y la conclusión es que el gasto social español sigue siendo de los más bajos de la UE -15 y las leyes no protegen a los débiles.

Este modelo de Estado injusto es el que han construido los protagonistas de la alternancia en el gobierno con sus servidumbres y puertas giratorias: la desigualdad social alarmante, la pobreza desesperante, la precariedad acuciante son las consecuencias de ese bipartidismo que nunca ha querido soliviantar ni a la banca, ni a las grandes empresas, ni a la Iglesia Católica. El gran poder financiero, económico y mediático está en manos de una minoría. La cuestión el 28 de abril es si también van a ostentar el poder político, que les permita mantener este statu quo, dándole una capa de barniz para disimular, u optamos por quienes hacen la diferencia.

En esta Comunitat infrafinanciada el gasto social se ha quintuplicado gracias al crecimiento de las políticas sociales que gestiona Compromís desde el gobierno. Hemos puesto en marcha una renta social de inclusión con el fin de que nadie se quede atrás, y, a pesar del incumplimiento estatal de todos los gobiernos en el pago del 50% del coste, en esta Comunitat la ley de dependencia por fin se está realmente aplicando: con pago de atrasos, eliminación de copagos y reconocimiento del doble de personas sólo en cuatro años. 

La educación pública se está dignificando con reducción de ratios, más profesorado y mejor formado, con ampliación de becas de comedor, libros gratis y educación gratuita de 2 a 3 años. 

Asimismo se incrementaron los impuestos a los ricos y se redujeron a las rentas más bajas, acabando con el sistema de IRPF (tramo autonómico) más regresivo e injusto de toda España. Ahora las familias valencianas con rentas medias y bajas son de las que menos tienen que pagar de todo el Estado.

La fórmula mágica se llama Compromís, y sí, hace la diferencia. Son estas políticas valientes las que defendemos también en el Congreso y Senado: la política para las personas, la política de las pequeñas cosas que genera grandes cambios sociales.

Mientras otros sigan tapando sus vergüenzas con debates estériles de confrontación nosotros seguiremos hablando del poder del voto para mejorar nuestras vidas, de lo que hemos hecho y lo que queremos seguir haciendo, aquí y en el Congreso, donde el cambio está por llegar. Tú decides.

Isaura Navarro ha sido diputada de Compromís en Les Corts en la IX legislatura.

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