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La 'guerra del agua' en Benimaclet: el cierre de grifo a algunos terrenos ocupados enfada a Compromís

12/01/2022 - 

VALÈNCIA. Lo que inicialmente eran unas obras para llevar agua limpia a los huertos regularizados en Benimaclet se ha convertido en un caballo de batalla para varias asociaciones del barrio, que consiguieron congregar unos 300 vecinos el pasado sábado frente al Ayuntamiento de València. El motivo: denunciaban que el consistorio iba a cortar uno de los ramales de la acequia de Mestalla tras detectar que el agua que transportaba estaba contaminada, lo que dejaría sin aportación hídrica a varios huertos vecinales.

La movilización sumó el apoyo del edil de Agricultura, Alejandro Ramón, de Compromís, la principal fuerza del gobierno municipal en coalición con el PSPV, cuya edil Elisa Valía dirige la concejalía del Ciclo Integral del Agua, a la postre responsable de las obras que se van a llevar a cabo. La coalición valencianista exigía al departamento del que se encargan sus socios que garantizara el suministro de agua.

El Seprona detectó elevados índices de contaminación en las aguas de la acequia de Rascanya, próxima al barrio de Benimaclet. Por ello, los técnicos municipales tomaron muestras de agua en este barrio. Fue entonces cuando hallaron el mismo problema en el brazo del Alegret , cuyo trazado atraviesa los huertos urbanos parcelas de huerta.

El Ayuntamiento de València no tiene poder de decisión ni de actuación sobre las acequias, que dependen exclusiva y directamente de la comunidad de regantes de Mestalla. En este sentido, este martes Valía negó la mayor de las asociaciones: el consistorio no puede cortar ni intervenir el ramal contaminado. Así pues, y como se hizo en Rascanya, la concejalía acordó con la comunidad construir una conexión alternativa para llevar agua limpia a los campos afectados. En este caso, desde brazos aledaños que transportan agua no contaminada.

La comunidad de regantes comunicó cuáles eran los campos que requerían suministro de agua al estar registrados y pagar las cuotas del organismo. De los aproximadamente 37.000 metros cuadrados cultivados en la zona interior de la Ronda Nord, la comunidad trasladó al consistorio la necesidad de conectar el nuevo canal a parcelas que suman unos 19.700. El resto de terrenos no participan de la comunidad, de manera que no tienen de derecho a conectarse a las acequias.

Por una parte, se trata presumiblemente de parcelas de unos 9.700 m2 ocupadas de manera irregular por vecinos en el PAI de Benimaclet, donde Metrovacesa aspira a encabezar el desarrollo urbanístico del sector. Por otra, hay una parcela -7.500 m2- que en 2013 el Ayuntamiento cedió en precario a la asociación de vecinos para huertos urbanos, si bien Valía recordó que en aquel momento "ya se sabía que las aguas no eran de buena calidad" y se acordó que el consistorio "no se hacía responsable".

Con todo ello, y en función de los datos aportados por la comunidad de regantes, la concejalía está elaborando el proyecto de la actuación, que conectará el brazo de la Fila fonda -agua limpia- con la zona hasta ahora abastecida por el contaminado brazo del Alegret. Valía explicó que al tener que enviarse el agua en sentido ascendente, el aporte hídrico no será demasiado abundante, por lo que apenas servirá para regar la parcela con derecho a la conexión.

Sin embargo, desmintió la tesis insinuada desde las asociaciones vecinales de que la no conexión de los huertos irregulares con el nuevo canal sea una estrategia para forzar a su abandono y facilitar el desarrollo urbanístico del PAI. Es más, dijo Valía, las parcelas más próximas al edificio Espai Verd, también irregulares, pueden seguir haciendo uso del ramal limpio como hasta ahora siempre que la comunidad de regantes acceda.

Por otro lado, en la zona más próxima a la rotonda, donde hay una parcela cultivada legalmente en linde con la cedida a la asociación vecinal, se hará llegar agua desde otro ramal cercano. La asociación deberá negociar con la comunidad de regantes para utilizar el agua que llegue a este punto. Y es que, subrayó, en todos los casos la relación entre las acequias y los campos está mediada exclusivamente por la comunidad y ahí el Ayuntamiento no puede entrar: el consistorio sólo hace la obra.

Elisa Valía. Fotos: EVA MÁÑEZ

Así pues, los huertos irregulares de la zona central serían los más afectados: podrían continuar conectados a la acequia del Alegret, pero Valía avisó del peligro de utilizar dichas aguas. El consistorio ha recomendado a la comunidad de regantes que impida el paso de agua del río por esta acequia para evitar que se junte con los vertidos, de manera que sólo discurran estos hacia el colector norte.

La edil de Ciclo Integral del Agua manifestó este martes su sorpresa ante las declaraciones del concejal de Agricultura porque, dijo, "nadie de Compromís" se ha puesto en contacto en la concejalía para conocer el estado de la cuestión, el acuerdo con la comunidad de regantes y del proyecto que se va a llevar a cabo.

Los vecinos enfadados del barrio pedían este sábado en su manifestación "una solución que no atente contra el patrimonio cultural, el tejido social del vecindario, la sostenibilidad, la resiliencia ni la capacidad de autoconsumo" y que se detecte el origen de los vertidos a las acequias, algo de lo que "no ha sido capaz en todo este tiempo" el consistorio. En este sentido, criticaron que el Ayuntamiento "decide dejar este brazo como alcantarilla de aguas residuales, en lugar de acometer las obras necesarias para separar las aguas residuales de las de riego en el tramo de acequia con problemas".

Manifestación vecinal

Recordaron además que el sistema de riego de las acequias se encuentra reconocido por la FAO e incluido en el listado de Patrimonio Agrícola desde 2019. Si bien Valía recordó que el Ayuntamiento no interviene patrimonialmente sobre las acequias, puesto que no tiene capacidad: lo que en ellas ocurra es decisión de la comunidad de regantes.

Vertidos irregulares, un problema de décadas

Los vertidos irregulares en las acequias es precisamente uno de los frentes abiertos en la concejalía que dirige Valía, pero no es para nada nuevo: los edificios construidos antes de los años 80 -cuando se puso en marcha el moderno sistema de alcantarillado - vertían las aguas residuales en las acequias.

Más tarde, aunque se obligó a que las nuevas edificaciones conectaran directamente con la red de saneamiento municipal, muchas siguieron incumpliendo. Pero detectar cuáles continúan vertiendo aguas a las acequias es complicado y el problema persiste desde hace ya décadas.

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