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MÚSICA

La identidad valenciana en 15 canciones definitivas

El 9 d'Octubre celebrado con un puñado de canciones emblemáticas. Pop, folk, rock y cançò para definir una idiosincrasia

9/10/2015 - 

VALENCIA. Suele decirse que la canción pop es, de todas las formas de arte (si es que no se le niega la categoría), una de las que mejor sintetiza la esencia de las pulsiones colectivas. Muchas veces, tres minutos son más que suficientes para resumir el signo de los tiempos y ciertos anhelos populares cuya definición no siempre halla su mejor expresión en los discursos de quienes detentan las riendas de la cosa pública. El carácter de un pueblo también se refleja en su cine, su pintura, su literatura o en la música que este genera. Y no siempre ha de concretarse en un empeño lírico que explicite su relación directa con el entorno: hay veces en las que, de forma casi inconsciente, hay una huella sonora más velada y menos patente, que imprime al sonido de determinadas creaciones un sello particularmente autóctono.

Esta es una lista de quince canciones que podríamos asociar sin rubor a diversas formas de entender el hecho de ser valenciano. De pertenecer a una Comunidad de reflejos contradictorios, identidades no siempre bien definidas y, por encima de todo, una creatividad que no siempre encuentra los cauces idóneos para expresarse. Son quince canciones, pero podrían ser quince más. O treinta. Integran una forma, como otra cualquiera, de indagar en nuestro carácter desde el pop, el folk, el rock o la cançò. Empleando el valenciano y el castellano. Una forma como cualquier otra de sumarnos a la celebración del 9 d'Octubre, desde un prisma eminentemente musical.

Julio Bustamante - Al sur del corazón (1998)

Se ha dicho infinidad de veces: pocos han sabido captar la esencia de la ciudad de Valencia como Julio Bustamante. Al menos esa que expresa con más fidelidad su joie de vivre y arrincona sus miserias cotidianas. Pero eso solo se consigue si se mantiene el espíritu jovial y eternamente descontaminado del compositor valenciano, quien lo supo transmitir desde un punto de vista sonoro, perfilando los contornos de aquello que se dio en llamar pop mediterráneo a finales de los 70 y principios de los 80 (junto a Remigi Palmero y Pep Laguarda, desprendiendo una luminosidad que aún resonó durante el nuevo siglo en proyectos como Maderita e incluso Tórtel). Pero también desde el estrictamente lírico, concretado en temas como Cambrers (1981) o València no s'acaba mai (2012). A lo largo de los más de treinta años que separan ambas canciones, y que prácticamente resumen su carrera, también tuvo tiempo de escribir aquello de que “Valencia es más bonita todavía cuando se queda sin tráfico y vacía; se convierte en un sueño de verano mientras paseas por sus calles más antiguas”. Era en la imborrable Al sur del corazón (1998).

Los Auténticos - La estrella (1981)

Cualquiera que frecuente los garitos de Castellón en sus fechas más señaladas podrá dar fe del arraigo popular que ese festivo himno contra la apatía de una pequeña capital de provincia que es Vivimos en Castellón, de Tom Bombadil (“Vivimos en Castellón, qué desesperación...”), aún detenta entre sus gentes. Incluso del imborrable recuerdo que de Mi vida rosa(Los Romeos, en 1990) o de Hielo (Morcillo El Bellaco y Los Rítmicos, 1984) aún guarda la parroquia local. Pero quizá ninguna resuma con mayor fidelidad la prístina belleza del pop de La Plana que La Estrella, de Los Auténticos. Una melodía resplandeciente y eterna, que sintetiza con inmaculada brillantez el genuino poso con el que siempre se han encarado por allí géneros tan dignos de veneración como el power pop, el punk rock o el rock and roll sin aditamentos. Desde una visión muy autóctona. Échenle la culpa a Miguel Ángel Villanueva. En la práctica, el himno pop oficioso de la ciudad.

Ovidi Montllor - El meu poble, Alcoi (1974)

Pocas escenas rebosan más efervescencia en la Comunidad Valenciana que la que se erige desde hace muchos años en Alcoi. Su patriarca indiscutible, faro que alumbró los pasos de todos cuantos se han dedicado a la música popular en la industriosa población del interior alicantino, fue siempre Ovidi Montllor (1942-1995). Hace 41 años, el polifacético actor y cantautor rendía homenaje a su patria chica (mejor olvidemos lo de Camilo Sesto) mediante una adaptación de Le plat pays (Jacques Brel). Entonces cantaba aquello de “Té costeres i ponts, música de telers, muntanyes que el volten i li donen fondor, allí fan ser un riu, aigües brutes de fàbriques...”. Hoy en día, Música de Telers es el nombre de la asociación cultural, sello discográfico y promotora de conciertos que aglutina a la efervescente escena local. Una pléyade de músicos integrada por Arthur Caravan (su Vents sería otro extraordinario himno pop de aquellas tierras), el propio Pau Miquel Soler en solitario, Hugo Mas, Batá, Verdcel, Pelandruska, El Diluvi, Júlia o We Are Not Brothers. Un fértil hervidero.

Òscar Briz - València tensa (2013)

No todo va a ser paz y armonía, claro. La Valencia del autoodio, la ciudad provinciana que se niega a asumir parte de su historia, la del recurrente hedor en torno a unas señas de identidad pervertidas por una parte de la clase política, también debe estar presente en nuestra música pop. Sin acritud, pero sin complacencia. Al menos siempre que el músico pretenda ser fiel a la radiografía de su entorno. Leal a ese equilibrio entre su desazón sentimental y los condicionantes ambientales. Uno de ellos es el veterano Òscar Briz. Está a punto de editar un disco nuevo, pero su València tensa fue una espléndida evocación de esa fatigoso conflicto que aún se reproduce ocasionalmente en situaciones cotidianas (seguramente más de la cuenta), nefasta secuela de una transición con muchas sombras, que merecen ser erradicadas para siempre. Así lo expresaba el de L'Alcùdia: “Vaig pels carrers de València, el blau del cel es menja el sol...de camí pare en una botiga per comprar uns pantalons...el botiguer diu que le hable en cristiano, i em trastoca el bon humor...aquesta ciutat confusa -que vol ser oberta i gran- sol ser hostil als germans -inconscient, irracional- que venim del mateix arbre i parlem en valencià”.

Mediterráneo - Estrechas calles de Santa Cruz (1978)

En el libro colectivo Historia del rock en la Comunidad Valenciana (Avantpress, 2002), el periodista Jota Martínez Galiana titulaba así uno de los dos capítulos dedicados a la ciudad  de Alicante y sus alrededores: Cuando el sur sabe a derrota. José Parreño, en el mismo volumen, iba aún más lejos, escogiendo el titular Pero, ¿hubo alguna vez rock en Alicante? para rotular su aportación. Alicante siempre arrastró un importante déficit a la hora de exportar su capital musical. Pero si cabe hablar de una banda pionera y emblemática, que además inmortalizó ciertos enclaves alicantinos en sus canciones (Tabarca, por ejemplo, en 1979), esa fue Mediterráneo. Junto al valenciano Eduardo Bort, uno de los valores imprescindibles del viejo rock progresivo estatal. En Estrechas calles de Santa Cruz, buscaron inspiración en el popular barrio del casco antiguo de su ciudad.

Carles Dénia - Valencians, quin goig el vostre (2011)

Hace tres años, Carles Dénia acometía la difícil misión de poner música a varios poemas escritos entre los siglos X y XIII por rapsodas árabes como Ar-Russafí, Ibn Aixa, Ibn al-Jannan o Ibn Khafaja. El cantaor de Gandia recuperaba un lirismo que tenía en las tierras de Xàtiva, Alzira, Sagunt o Valencia, en un pasado muy lejano, su principal sustento. El álbum se llamaba El paradís de les paraules (2011), y aunaba flamenco, cant d'estil, jazz latino, coplas, nanas arábigas y jazz manouche en una magistral lección de reformulación histórica. Mirando al futuro desde la asunción del pasado. Otra espléndida forma de hacer país.


Doctor Divago - Gracia Imperio (2013)

La Valencia en blanco y negro, la de las revistas de varietés de la calle Ruzafa, la que crecía exponencialmente durante la década de los 60 al ritmo de la inmigración atraída por el desarrollo urbanístico del cap i casal, queda inmortalizada en este tema por una de las bandas que mejor han sabido enmarcar sus historias entre sus calles: Doctor Divago. El antiguo número 1 de la calle Tres Forques, marcado por la tragedia de Gracia Imperio desde hace más de cuatro décadas, también forma parte de nuestro imaginario colectivo.

Remigi Palmero - Olor a garrofa (1979)

Ya lo decíamos unas líneas más arriba: si hubo un momento en el que el pop valenciano estuvo más cerca que nunca de acuñar una auténtica denominación de origen, exportando desde un filtro auténticamente genuino una forma propia de entender la canción pop, ese fue cuando Julio Bustamante, Remigi Palmero y Pep Laguarda editaron sus primeros trabajos, entre 1977 y 1981. Toda la obra de Remigi Palmero, el cantante de Alginet, rebosa socarrona mediterraneidad por los cuatro costados. Y lo expresó de una forma más patente que nunca en su primer álbum, Humitat relativa (1979). En canciones como D'Anna, Ràdio Alger, Plens de sol de bon matí o esta Olor a garrofa.

La Habitación Roja - Malvarrosa (2003)

Aunque no abunden las referencias espaciales en los textos de La Habitación Roja, los de L'Eliana siempre han sido una banda especialmente receptiva a asumir la herencia local (ahí están sus versiones para certificarlo, entre las que se encuentra Imágenes, de Glamour) y presta a hacer gala de sus raíces valencianas. Quizá la canción en la que lo mostraron de una forma más manifiesta fue en esta Malvarrosa, una cara B en la que -no obstante- la playa valenciana se perfila más como un medio que como un fin en sí mismo.

Clara Andrés - El Rei En Jaume (2009)

La cantante de Oliva es uno de los valores en alza de la canción pop en valenciano. Acreedora de dos premios Ovidi, podría decirse que los temas de Clara Andrés transpiran la sensual sutileza de una compositora fiel a su tierra (La Safor), pero progresivamente abierta a sonoridades tan distantes como el jazz, la bossa nova o el folk.  En todo caso, el tema que hemos escogido data de mucho antes de esa apertura de miras, y encarna su versión más didáctica, musicando grácilmente la historia del Rey Don Jaime en un ejercicio de historia apto para todos los públicos.

Pau Alabajos - València 9 d'octubre (2008)

Es imposible aludir a la fecha del 9 d'octubre sin recordar el tema que Pau Alabajos compuso hace siete años. Principal cara visible de una generación de cantautores de nuevo cuño (aunque Feliu Ventura, Borja Penalba, Néstor Mont, Hugo Mas y Andreu Valor son algo más mayores) el de Torrent siempre ha mostrado una patente conciencia social en sus temas. No en vano, se veía venir que acabaría encaminando sus pasos al mundo de la política (es ahora concejal por Compromís en el ayuntamiento de Torrent). València 9 d'octubre pulsa la atmósfera de una fecha muchas veces enrarecida, no siempre enmarcada en una deseable normalización.

Senior i el Cor Brutal - València, eres una puta (2009)

Otra canción de amor y odio. La más punzante que ha escrito nunca Miquel Àngel Landete sobre su ciudad. Un canto por la preservación de la identidad pedida, siempre bajo el yugo de la globalización y el papanatismo reinante: “Ara ja no és com abans, quan m'abraçaves i m'engronsaves, estan deixant-te sense orgull, tractan d'europeïtzar-te”. La Valencia que quiere ser moderna (y a la vez no perder sus señas tradicionales), de nuevo en el diván.

Al Tall - Tio Canya (1976)

La historia del Tio Canya, el hombre que vio como su lengua era despreciada durante los años de la dictadura, se convirtió en uno de los himnos identitarios en tiempos de la turbulenta transición valenciana. Fue versionada años más tarde por Obrint Pas e incluso dio nombre a una red de Casales Culturales. Puede ser vista como una antigualla, a casi tres décadas de su edición y dos años después de que Al Tall dijeran adiós de forma definitiva, pero su poder para galvanizar un estado de ánimo colectivo no merece que el paso del tiempo se convierta en olvido ni desdén.

Carolina Otero & The Someone Elses - Benidorm (2013)

Benidorm, fiel a ese micro clima que la envuelve, es como una ciudad inserta en su propia burbuja dentro de nuestra costa. Una urbe con sus propias reglas. Un gigante con hechuras desarrollistas que se las ha ingeniado para mantener intacto su poder de atracción durante las últimas décadas. Musicalmente, su imagen ha estado ligada a reclamos kitsch (el triunfo de Julio Iglesias en su Festival de la Canción de 1968). Pero de un tiempo a esta parte, incidiendo en su capacidad para generar acentuados contrastes, se ha convertido también en un enclave idóneo para citas que tienen en el pop independiente y el rock undergorund sus principales motores (Low Festival, Turborock, Funtastic Dracula Carnival, Fuzzville). Por eso tampoco es de extrañar que formaciones que podríamos adscribir sin reparos a las filas del rock independiente hayan asumido parte de su carácter como sustento creativo. Uno de los casos más recientes es el de los valencianos Carolina Otero & The Someone Elses, quienes rindieron su particular tributo (con la colaboración de David Pascual, Mr. Perfumme) hace un par de años. Benidorm es, desde hace tiempo, terreno abonado para la sorpresa. 

Pep Gimeno “Botifarra”- Malaguenya de Barxeta (2006)

No podía faltar en este recuento el hombre que mejor ha sabido prolongar la ancestral tradición musical valenciana para anclarla en el presente. Pep Gimeno “Botifarra” ha hecho de la recuperación del cant d'estil y el folk valenciano el motor de su vida. Hace solo unos días se presentó su nuevo disco en la Diputación de Valencia, algo que no debería ser noticia en un entorno medianamente normalizado, pero que ha sido celebrado (por lo que tenía de excepcional, dada la coyuntura de las últimas dos décadas) como todo un acontecimiento. Solo cabe esperar que el ejemplo cunda, y que lo haga sin distinciones.


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