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EL MURO / OPINIÓN

La Ley del Talión

La muerte de una estrella del espectáculo siempre conmociona. Todos hablan del suceso mientras se recupera a la carrera su trabajo. El óbito pasa a ser entonces simple negocio. La de Prince casi ha eclipsado nuestra realidad más próxima plagada de nuevos escándalos y cambalaches

1/05/2016 - 

La muerte debería ser siempre un mero proceso natural. Pero muere quien menos se lo espera: accidente, sorpresa, sobredosis, descuido e incluso aburrimiento y desencanto. El robo es consustancial a la especie humana. Hasta el extremo de que la Biblia lo esculpió. Es un mandamiento: el Séptimo. Según el catecismo, el principio “prohíbe tomar o retener el bien del prójimo injustamente y perjudicar de cualquier manera al prójimo en sus bienes. Prescribe la justicia y la caridad en la gestión de los bienes terrenos y de los frutos del trabajo de los hombres. Con miras al bien común exige el respeto del destino universal de los bienes y el derecho de propiedad privada. La vida cristiana se esfuerza por ordenar a Dios y a la caridad fraterna los bienes de este mundo”.

Todo muy fino. Como lo de investigado/imputado. La Ley del Talión es más drástica; también cruel. Sin contemplaciones. Si robas te cortan una mano sin justicia previa. En Corea del Norte, directamente, te cuelgan en una plaza pública en plan Inquisición mientras su líder se prepara unos “dry martinis” o lanza un misil en pleno aburrimiento primaveral.

se van a gastar una pasta en una nueva campaña electoral inservible pese a que Felipe VI reclame austeridad

Ahora que cristianos, ortodoxos y neoliberales pasan por banquillos o son advertidos bien estaría un relax momentáneo, aunque igual acaban en el infierno o les cortan también las manos o la lengua para que no hablen. Son asuntos transversales y hasta electorales. Así que se van a gastar una pasta en una nueva campaña electoral inservible pese a que Felipe VI reclame austeridad. ¿A ellos, equilibrio? Yo no quiero pagar ni uno más. Con los 160/180 millones que cuesta una campaña electoral se podría hacer muchísimo, como con lo que han cobrado todos esos electos que nadie sabe qué han hecho en estos meses de parranda. Se llevarán además un móvil y una tablet.

Me centro. Lo de la muerte es por mi admirado Prince. He querido dejar pasar el tiempo y que los bendecidos soltaran sus alegorías. Ahora todos saben de Prince. Todos. Hasta alguien recuperó mis crónicas de su visita a Valencia en los noventa para llenar páginas de “conocimiento” sin aludir al autor. Todo un detalle. 

A mí me da igual, pero las hemerotecas y la wikipedia desnudan lo que está pasando con la experiencia y la inteligencia comunicativa. No quiero hablar de Prince, porque igual alguien utiliza todo lo que pueda contar de mi experiencia con él, como con Johnny Rooten, el exSex Pistol que vuelve a Valencia como PIL el 6 de mayo a la sala Noise. Pero sí diré que éste último, sentado a mi izquierda, no quiso comer cigalas en un restaurante de la avenida Primado Reig de Valencia porque las consideraba insectos. Mi admirado Rafa Cervera sabe cómo son esos momentos rodeados de aureola y estrellas a veces insufribles.

La muerte o la indiferencia natural es un grado. Ha muerto Prince, ese “hortera con tacones y mucho  talento”, como titule una parte de mi crónica y a quien siempre he admirado y del que recomiendo Dirty mind, Parade, Around the world in a day y por supuesto Purple Rain, que son esos discos donde se descubre la brillantez de un genio pequeño de estatura. 

Su muerte ha sido un suceso que le ha devuelto a los primeros puestos de las listas de ventas, como sucede cada vez que alguna estrella del rock o de la literatura desaparece. Y si es por muerte violenta, aún más. La maltrecha industria se ha llenado los bolsillos estos días como sucedió con la muerte de David Bowie agobiado económicamente por la crisis de las subprime de las que casi nadie habló porque no estaba en las hemerotecas ni en wikipedia. 

La reflexión final es comprobar cómo un genio -cualquier humano, por muy multimillonario que sea- desaparece a la carrera y en una semana nadie se acuerda de él sino tienes industria, suerte y beneficios colaterales. Murió “Jako” de súbito y se infló el negocio, aunque lo más patético de mis últimos años de periodista encorsetado fuera ver cómo una agencia de comunicación pública enviaba numerosas fotografías de una caja de madera de carga y descarga sobre una carretilla en la pista de aterrizaje para explicar cómo se trasladaban los restos de Paco de Lucía. De estrella megamillonaria a bulto en la bodega.

Casi nos despistan

Estábamos ensimismados y aturdidos, fans y desconocedores de Prince por su muerte y era tal el flujo de información siniestra, económica y musical, que casi dejamos de atender otra realidad. Prince era muy dado a los símbolos. De hecho, durante un tiempo fue un simple icono gráfico, un símbolo entre masculino/femenino, religioso/agnóstico para mostrar su descontento con el negocio puro y duro y de paso provocar. Pero para otros muchos los símbolos no lo son todo.

Prince era casi generacional –sólo les separan ocho años- a Juan Cotino, expresidente de Les Corts y exconseller, pero Isabel Bonig sí es fan real de The Cure como me hace saber, algo que de verdad me alegra y une. La Audiencia Nacional quiere juzgar a Juan Cotino, entre otros muchos, por el tema de la visita de Benedicto XVI a Valencia. Si es finalmente así esperamos todos que durante el proceso explique detalles de los cambalaches, pagos y contrataciones con los de la Gürtel y RTVV. Nos lo merecemos. Que tiemblen.

Y ya puestos parece que Ricardo Costa quiere también dejar claro su marrón y de paso que alguien dé la cara por él. http://valenciaplaza.com/ricardo-costa-pide-que-rajoy-y-cospedal-declaren-en-el-juicio-por-la-financiacion-ilegal-del-ppcv. Como quiere hacer también Vicente Rambla pidiendo que sea citado a declarar todo el que se ha puesto por delante. Es una carrera directa hacia el sálvese quien pueda. Están en su derecho. Pero el panorama parece más bien gris muy oscuro. O sea, negro.

Cotino prometió su cargo como presidente de la cámara valencia junto a un crucifijo, como Prince con su imagen icónica juró su destino ante el negocio musical. Cotino fue el máximo responsable de quienes velan porque nuestra seguridad, integridad, honradez y honestidad sea clara, blanca, pura e incluso inmaculada. Los Mandamientos son fieles. Por eso presuntamente “trincar” o desviar de una visita papal no debería de permitir a nadie transitar por el purgatorio pese a sus buenos actos acreditados en algún momento. Mejor directamente saltar al infierno tras el paso previo por el trullo.

Aunque, la verdad, con lo bien que lo vamos a pasar algunos en el fondo del volcán por esos pecadillos menores que nos callamos, tener otras compañías -Prince y Bowie están más que invitados, por supuesto- no será lo más aconsejable. Menos aún sabiendo que igual a alguno en plan contubernio se le ocurre la idea de querer cambiar o negociar con las fuentes de calor del averno para repartir comisiones y dejarnos al tiempo sin “sauna”. Y eso sí que no. 

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