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arquitectura

La plaza pop-up se hace realidad: Orriols cierra el diseño del solar de la ermita

9/05/2016 - 

VALENCIA. Final de trayecto. El barrio de Orriols ya ha dado por finiquitado el proceso participativo por el que han confeccionado su proyecto ideal para la plaza de San Jerónimo, un solar abandonado frente a la ermita que dentro de poco se convertirá en un espacio para eventos sociales y culturales. El sábado tuvo lugar la jornada #ViuOrriols en la que los equipos profesionales contexto[arquitectura] y Carpe Vía presentaron los resultados del proceso participativo a los técnicos municipales de cara a la inminente licitación de la obra, que se prevé se ejecute antes de que acabe el presente ejercicio, dando respuesta así a una de las históricas demandas de las organizaciones vecinales.

“Se trata de un proceso inédito en esta ciudad que ha permitido recoger las reivindicaciones de los colectivos de todas las edades afectados por un proyecto municipal y conseguir así que lo hagan suyo”, declaró el concejal de Participación Ciudadana, Jordi Peris, que ha promovido desde el Ayuntamiento de Valencia el proyecto junto con la concejala de Parques y Jardines, Pilar Soriano, iniciativa coordinada por contexto[arquitectura] y Carpe Vía. La transformación de la plaza está dotada de un presupuesto de medio millón de euros, un espacio en el que hace dos semanas se levantó la primera prueba con un mobiliario pop-up que sirvió a los participantes para comprobar in situ qué funciona y qué no.


"Levantar la plaza nos ayudó a saber qué funcionaba, cómo concretar las ideas. Es importante para saber cómo van a quedar las cosas, para comprender y adelantarnos a los usos que acabará teniendo el futuro espacios", explican los organizadores del proceso. La jornada del sábado tuvo un carácter lúdico y festivo, pero también se convirtió en una sesión de trabajo durante la cual se hizo pedagogía pues, además de analizar la propuesta final, se explicó el proceso que ha llevado hasta ella. 

"Desde el barrio se ha reivindicado el uso cultural. Esto no es nuevo, aquí se organizan desde hace tiempo sesiones de cine de verano o ferias interculturales. Para ello plantamos, salvando un desnivel, unos elevamientos que pueden funcionar de gradas y permitir diferentes usos de este tipo, como representaciones teatrales. El proyecto plantea un espacio para el entretenimiento, como mesitas y zonas de juego asociadas al espacio, con actividades muy específicas, como lugares para trepar". Uno de los principales cambios plantados tras la creación de la plaza pop-up fue la necesidad de incluir estructuras que den sombra, además de ajustar la situación de la vegetación para rebajar el impacto directo de la luz solar.

Foto: Caixa Fosca

Proceso colectivo

La construcción de la plaza pop-up vino precedida de un work-shop llevado a cabo con la colaboración de la Universitat Politècnica de València. La convocatoria estaba dirigida a estudiantes y profesionales del ámbito de la arquitectura, las Bellas Artes, el Diseño o cualquier otra disciplina relacionada con el diseño urbano colaborativo, dos sesiones en las que se planteó la plaza efímera a escala 1:1 y se acompañó con la conferencia del arquitecto Domenico di Siena, fundador de URBANOHUMANO.

Este diseño se llevó a cabo haciendo uso de palets, basquets o globos, una plaza que estuvo viva durante menos de 24 horas. Construida en una mañana, durante esa misma tarde se programaron diferentes actos de carácter cultural y una visita por el espacio con los vecinos para determinar la últimas conclusiones, que fueron presentadas este sábado a los técnicos municipales.

La construcción de una plaza en el solar, convertido en un barrizal y que en los últimos años se ha usado como aparcamiento improvisado, dará respuesta a una reivindicación vecinal con muchos años de historia. Las innumerables quejas por el mal estado del espacio resultaron en el proyecto Sembra Orriols, que en 2014 se inició de la mano de dos equipos de arquitectos que lideraron el proceso participativo que finalizó este fin de semana. Desde entonces han combinado el proceso creativo con diferentes actividades lúdicas -como batukadas, juegos tradicionales o talleres infantiles- para demostrar que otros usos son posibles para el solar.


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