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CRÓNICAS POR LOS OTROS / OPINIÓN

La vuelta al cole no es igual para todos

A veces una escuela se convierte en un espacio que va más allá de una clase donde aprender a leer y escribir. A veces una escuela se convierte en un espacio lleno de amor, de vida y de futuro. A veces una escuela traspasa la frontera de la educación y se convierte en un hogar. A veces una escuela supone la salvación… porque “la vuelta al cole “no es igual para todos

10/09/2016 - 

Esta semana muchos niños y niñas vuelven al cole con más o menos ganas pero vuelven al cole. La mayoría no estos niños no son conscientes de lo afortunados que son. No son consientes que volver al cole es un privilegio que no está al alcance de todos. De hecho, durante mi infancia, admito que yo nunca lo fui. 

Los niños de mi entorno occidental no son conscientes que todos los niños y niñas en el resto del mundo no tienen una escuela donde poder ir. No son conscientes que  todos los niños y niñas no se quejan de tener que madrugar para llegar puntuales a clase. No son conscientes que todos los niños y niñas no se pueden permitir el lujo de dejarse el desayuno a medias, con o sin cereales. No son conscientes que  todos los niños y niñas no se pueden quejar por  hacer sus deberes para el día siguiente. 

“La vuelta al cole" se ha convertido ya en una expresión muy recurrente en estas fechas que usamos para muchos aspectos de nuestra vida y que ha perdido  la importancia que tiene. Creo que los mayores no somos conscientes de ello pero sí somos  responsable de hacer que los niños y niñas de aquí sean conocedores de la vida de los niños y niñas de allí. 

Nosotros somos responsables de que los niños y niñas de nuestro entorno sean más completos y estén mejor formados si son conscientes que en otros lugares del mundo hay niños y niñas como ellos que no van al cole, que han de madrugar para ir a trabajar, que tienen que ayudar a sus mamás y sus papás a conseguir comida cada día, que juegan sin juguetes o que sencillamente no pueden jugar.  Niños y niñas que nunca se quejarán de tener que comerse los cereales en el desayuno. Niños y niñas que nunca se quejarán de los deberes para el día siguiente. Niños y niñas que nunca se quejarán. Niños y niñas que sin saberlo son auténticos supervivientes, héroes… como los niños y niñas de Twashukuru Nursery School.

Los sueños se siguen cumpliendo

Esta semana también hemos abierto la escuelita Twashukuru en Lamu, Kenia, un curso más. Y la felicidad es inmensa. La sensación de haberlo conseguido un año más está ahí. Y sólo quienes trabajamos día a día en este tipo de proyectos y en conseguir mantenerla, sabemos lo que eso supone y la gratificación para los que trabajamos por la escuela desde aquí y los que están allí, en terreno. Pero nosotros somos lo de menos. Lo importante son los niños y niñas que acuden cada día a la escuela. Porque esta vuelta al cole supone mucho más. Supone seguir creando un futuro para estos niños y supone darles la oportunidad de salir de la pobreza extrema en la que viven.

Esta vuelta supone que lo estamos consiguiendo, que vamos por buen camino, que nos sentimos apoyados y que nos espera un año por delante duro. Un año de seguir luchando, de seguir caminando y de seguir avanzando. Un año con esfuerzos y sacrificios que salen recompensados cuando ves, escuchas y vives la felicidad que supone para esos 28 niños y niñas, volver al cole.

Porque la vuelta al cole para ellos supone volver a ser niños y niñas. La vuelta al cole supone volver a jugar , volver a reír, volver a enfadarse, volver a correr, volver a saltar, volver a pintar, volver a cantar, volver a nadar, volver a los uniformes y volver a comer.


La importancia de la educación

Cuando hablamos del acceso a la educación, de su importancia y del derecho que supone poder estudiar a veces no somos del todo consciente de qué estamos hablando. Y es que sobre el papel es más fácil decirlo, es más fácil escribirlo y es más fácil reivindicarlo. Sobre el papel todo es más fácil. 

No somos conscientes ni ellos ni nosotros. Ni los pequeños ni los mayores. Y no pretendo machacar conciencias ni lanzar mensajes populistas ni mucho menos juzgar. Sólo pretendo que seamos conscientes.  Y es que el día a día, el sistema y nuestras rutinas y demás preocupaciones no nos dejan serlo. Nos envuelven y nos aíslan en un mundo lleno de comodidades y nos hacen olvidar en ocasiones en valor real de las cosas.  

Y es que “la vuelta al cole” supone a veces mucho más que volver a clase. Supone volver a nuestro día a día, supone volar a una rutina, supone volver a lo nuestro, supone volver al trabajo, a las clases, al gimnasio, a las clases de inglés, a la monotonía, a los objetivos, a los retos , a las metas … supone volver a no pensar. Supone “volver”. Sin más.

El derecho a la educación se convierte en una frase muy manida que a veces hasta se dice sin pensar, pierde su fuerza. Y es normal. En nuestro país desde hace años el numero de analfabetos ha descendido considerablemente (entendemos por analfabeto quien no sabe leer ni escribir) y más aún si hablamos de gente joven. Una realidad de la que nos debemos sentir orgullosos porque sin educación no hay futuro. 

Pero me gustaría llevar a tierra y aterrizar por un minuto esta reivindicación. Es mucho más importante de lo que parece. Y me temo que nunca podemos ser conscientes de la importancia de la educación hasta que no lo vives, hasta que no te rodeas de personas sin educación y convives con sus limitaciones.

Las limitaciones

Desde hace un tiempo soy más consciente de la importancia de la educación; convivo con personas analfabetas; llevo años visitando escuelitas que cambian vidas en todo el mundo. Escuelas que van desde Guatemala con el Padre Sergio y su Comunidad Esperanza hasta Mozambique con el Padre Vicente Berenguer o India con la Fundación Vicente Ferrer, Ecuador, Perú, etc,etc,etc. Una circunstancia que me hace ser mas consciente de la importancia de la educación. Y no es que antes no lo supiera, o no lo intuyera ¡Para nada! Pero ahora es una realidad que vivo de cerca. 

Gente joven, menos de 40 años , que no sabe ni leer ni escribir. Gente , que por otro lado, tiene ansias de mejorar su calidad de vida y nunca podrán. Gente que tuvo que dejar de estudiar por ponerse a trabajar. Hombres y mujeres que a los 10 años cuidaban la casa, a sus hermanos o iban al campo o a pescar para ayudar a su familia. Personas luchadoras que han tirado hacia delante son sus medios y a los que sigo admirando porque de la nada , han conseguido todo. Personas que han desarrollado una capacidad enorme por la limitación que supone ser analfabetos y que nunca dejarán de ser pobres porque no saben ni leer ni escribir. Solo por esta gente, deberíamos vivir la vuelta al cole con otra actitud y sin olvidar que la vuelta al cole no es igual para todos. 

Imaginemos en este momento de nuestra vida que no supiéramos ni leer ni escribir. No podríamos vivir la vida que vivimos. No podríamos comunicarnos como lo hacemos. No estaríamos leyendo ni escribiendo ahora este articulo. 

No seríamos nosotros. No tendríamos esta vida. 

La semana que viene… ¡más! 

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