GRUPO PLAZA

La importación noreuropea, al dictado de Sudáfrica: quiere su naranja barata... y la valenciana

18/01/2022 - 

CASTELLÓ. Sudáfrica quiere seguir exportando naranja barata a la Unión Europea. Así lo pide en una carta enviada a la directora general de Salud y Sanidad Alimentaria, Sandra Gallina. Lo curioso es que no lo hace directamente, sino a través de las asociaciones de importadores de fruta del norte de Europa. La misiva de estas organizaciones, fechada el pasado 23 de diciembre, ha tenido respuesta en la carta que el sector citrícola europeo ha remitido a las autoridades continentales ya este año y de la que informó el grupo Plaza. 

Concretamente, son el Centro de Productos Frescos de los Países Bajos, la Asociación Holandesa de Minoristas de Alimentos, Comercio de Frescos (Bélgica) y la Asociación Alemana de Comercio de Frutas las entidades que han dirigido la misiva, en la que tratan de desgranar las razones por las que la Comisión Europea no debería imponer el tratamiento en frío para la naranja sudafricana. 

"Económicamente inviables"

En varios casos se trata de medias verdades, cuando no directamente de mentiras, que estas asociaciones de importadores resumen, justo al final, en el quid de la cuestión: "El costo adicional asociado al tratamiento [en frío] hará que las exportaciones sean económicamente inviables". Traducido: los importadores noreuropeos quieren seguir teniendo a su alcance una naranja sudafricana barata, lo que además provoca que la valenciana (y del resto de España y Europa) tenga unos precios ruinosos, como el mismo ministro de Agricultura, Luis Planas, ha reconocido este lunes en el consejo de ministros del ramo


Planas, escéptico y tibio al principio en esta cuestión, no ha tenido más remedio que plegarse a la evidencia. Y ahora solo falta que en Bruselas (y algunos Estados miembro, como intenta el ministro) también asuman la verdad, en una decisión que, en lo que se refiere al tratamiento en frío, no parece demasiado lejana. 

Sin referencia a la economía europea

En lo que se refiere a la carta (que ha sido remitida también a la dirección general de Comercio, a la de Agricultura y a la de Cooperación Internacional) lo primero que llama la atención es que, pese a que en teoría debería centrarse en el tratamiento en frío para la expansión de plagas, buena parte de ella habla del impacto económico de su aplicación. Así, arranca con la preocupación de que la medida, si se aplica, "no estará basada en el proteccionismo" -una palabra tabú en Bruselas, algo que bien saben los importadores- de la producción local. 

Y, a la hora de hablar de aspectos económicos, el escrito se centra en las repercusiones que podría tener en la agricultura sudafricana, sin hacer mención al hipotético impacto, por ejemplo, en la facturación o en los puestos de trabajo en las empresas asociadas a las organizaciones firmantes. Con ello queda patente quien es en realidad el remitente. 

Solo hay una mención a la economía europea: el impacto en el encarecimiento que para el consumidor final podría suponer la reducción de las importaciones de naranja sudafricana. Como si ahora la fruta en Europa fuera más barata que antes para quienes acuden al supermercado. 

Constantes referencias a Sudáfrica

Por el contrario, las referencias a la repercusión económica que la aplicación del tratamiento en frío supondría en los productores sudafricanos son constantes, sobre todo en lo que se refiere al empleo, que prácticamente tildan de ejemplar cuando la realidad es muy diferente, como han contrastado organizaciones independientes

En la carta se llega al punto de señalar que la aplicación del tratamiento en frío acarrearía "el cese de al menos el 70% del comercio anual de cítricos de Sudáfrica con la UE". No se explica pues cómo sus exportadores sí envían fruta a otras zonas, como Estados Unidos o Japón, bajo el cold treatment. Y lo argumentan en que en el país "no existen" las instalaciones que se necesitarían para tratar el volumen de fruta que envía a Europa. Para ello obvian que buena parte del tratamiento (de 21 días) se realizaría en el viaje en barco de la naranja hasta el Viejo Continente.

Falsedades sobre el procedimiento

Asimismo, quien ha redactado la misiva miente deliberadamente sobre la afección que la baja temperatura produce a la naranja, de la que afirma que "solo aproximadamente el 30%" podría soportar el tratamiento. Y para contrastarlo un dato: Castellón siempre ha enviado sin problemas clementinas, que son las que peor soportan el cold treatment, a Estados Unidos. 

En otros puntos la carta apunta que esta sería una "medida fitosanitaria desproporcionada" porque Sudáfrica ya aplica el denominado enfoque de sistemas para luchar contra la falsa polilla (Thaumatotibia leucotreta, la plaga de la cual se trata de evitar la llegada, que solo menciona por sus iniciales), algo que -afirman- funciona porque "más del 99,8%" de los envíos a la UE "son limpios". Pero aquí obvian que solo se revisa un pequeño porcentaje, que las interceptaciones van al alza y que la misma autoridad sanitaria europea ya ha señalado que el método empleado contra la plaga no es efectivo

Además, remarcan que, en su lucha contra la plaga, Sudáfrica evita usar "aerosoles químicos de base amplia", algo que no es cierto, como constatan los controles; y que, en todo caso, quedaría garantizado con el tratamiento en frío, que evitaría el uso de buena parte de los productos químicos. Así, en cuanto a sanidad vegetal la carta de los importadores noreuropeos está llena de falsedades. De hecho, por ello inciden en el perjuicio económico... el perjuicio económico para Sudáfrica. 

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