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ADAPTACIONES

Las películas que me monto con tu libro: 12 obras literarias que ansiamos ver en el cine

Lanzamos una lista de deseos que cabalga entre la fantasía lectora y la cinefilia empedernida

11/10/2021 - 

VALÈNCIA. Cualquiera que haya buceado por las procelosas aguas de Twitter más de veinte minutos sabe que esta red social del demonio alberga peligros insospechados. Por ejemplo, que un ejército de tipos con avatares de bustos romanos te llame “Puta guarra” a la primera de cambio. O atreverte a compartir una vivencia traumática y que alguien destaque que te falta una tilde en un verbo. Por suerte, los dominios de Jack Dorsey son también un escenario en el que operar a todo trapo con la maquinaria del descubrimiento, una mansión encantada con miles de puertas esperando a ser abiertas. Así, en pleno scroll infinito, una se encuentra con un tuit de Zuaitz Huerta en el que recuerda que Pedro Almodóvar quiere llevar al celuloide Manual para mujeres de la limpieza, el volumen de relatos de Lucia Berlin que despierta devoción por estos lares (y con ‘estos lares’ nos referimos a la arriba firmante). Y que Agustín Almodóvar ha confirmado en el podcast Estamos de cine que el guion está a puntito. Y que, si todo va según lo previsto, Cate Blanchett será la protagonista (la redactora comienza a hiperventilar de la emoción).

Ante tremenda conjunción de universos, una se entrega a la única reacción posible: generar endorfinas como si no hubiera un mañana. Pero un interrogante va cogiendo fuerza en su materia gris: si el trinomio Almodóvar-Berlin-Blanchett es viable, ¿con qué otras combinaciones de literatura y claqueta podríamos fantasear? O lo que es lo mismo, si tuviéramos un presupuesto ilimitado, ¿qué títulos nos pirraría ver adaptados a la pantalla (grande o pequeña)?

Quizás haya piezas escritas que, por su naturaleza, no vemos posible adaptar al lenguaje cinematográfico. Pero servidora apostaría la mitad de su hacienda a que, al leer ciertos libros, todo hijo de vecino enciende un proyector en su cerebelo y comienza a disfrutar de fotogramas inventados. Para comprobarlo, hemos consultado a unos cuantos profesionales del mundo literario o audiovisual sobre qué ejemplares de su biografía lectora querrían ver convertidos en artefactos fílmicos.

Advertencia: si es usted una de esas personas emperradas en defender que cualquier adaptación de una novela está condenada a ser un chasco, si lleva tatuado en el pecho un ‘El libro siempre es mejor’, es posible que encuentre perturbador el contenido que hallará en los siguientes párrafos. Avisado queda.

Luci Romero, librera en Bartleby

“Mi primera propuesta sería GB84 de David Peace (Hoja de Lata). Nos situamos en la Gran Bretaña de 1984. El anuncio del cierre de las minas de carbón desata la mayor huelga de la historia británica. Piquetes, policías, esquiroles, empujones, puñetazos, golpes de porra. Para imponerse en la batalla, la primera ministra Margaret Thatcher encarga al Judío, un oscuro ejecutivo de las cloacas del Estado, que aplaste al enemigo interno recurriendo a cualquier método. Escuadrones parapoliciales, palizas, ocupación de poblaciones enteras, agentes provocadores… Enfrente estará el Sindicato Nacional de Mineros, liderado por el carismático Arthur Scargill, el Presidente, el Rey Carbón, el Führer de Yorkshire, capaz de movilizar a miles de mineros con sus piquetes volantes o de recabar apoyos y solidaridad de la Unión Soviética o de la Libia de Gadaffi.

Desde que lo leí, pienso en ese libro como una serie, y me gustaría que el creador fuese Jed Mercurio (Line of Duty) o Peter Morgan (The Crown). Para interpretar a Margaret Tatcher, creo que Gillian Anderson, que de hecho ya lo hizo en The Crown. Para el Judío, veo a Stephen Graham. Y como El rey Carbón, Tom Hardy.

Por su parte, Los ojos cerrados, de Edurne Portela (Galaxia Gutenberg), es una novela de un solo lugar, un pueblo que podría tener cualquier nombre y que por eso se llama Pueblo Chico. Pueblo Chico está anclado en una sierra agreste que a veces se cubre de niebla, otras de nieve, una sierra en la que a veces se pierden los animales, desaparecen las personas. En el pueblo vive Pedro, el anciano protagonista, depositario de secretos que rodean a la violencia que ha atravesado el lugar durante décadas. Cuando Ariadna llega a Pueblo Chico por motivos al principio poco claros, Pedro la observa y vigila, mientras Ariadna va desvelando su propia vinculación con la historia silenciada del lugar. El encuentro entre pasado y presente, entre Pedro y Ariadna, da pie a una obra en la que Edurne Portela indaga sobre una violencia que, si bien trastoca para siempre la vida de los personajes, genera la posibilidad de crear un espacio de convivencia y solidaridad. Un título que entrelaza los estragos persistentes de la Guerra Civil junto al nuevo ruralismo.

Tengo claro que la directora sería Iciar Bollain. En cuanto a los protagonistas, en el papel de Pedro, vería a Emilio Gutierrez Caba o Lluis Homar, y en el de Ariana, me encantaría encontrar a Bruna Cusi o Natalia de Molina”.

Alberto Haller, editor de Barlin Libros

“En seguida me ha venido a la mente No digas nada, de Patrick Radden Keefe (Reservoir Books). Se trata de un libro de no ficción en el que un periodista estadounidense aborda el conflicto de Irlanda del Norte a través de un crimen sin resolver. Es una historia tan brutal que creo que sería muy potente hacer una película con ese argumento. Haría falta un realizador que se moviera bien en los films de acción, pero que también tuviera una marca de autor propia... No tengo muy claro por quién me decantaría, así que se lo dejo al estudio encargado de producirla ja, ja, ja.

Y, por otra parte, pienso en Un amor, de Sara Mesa (Anagrama). Creo que sería una cinta sencilla, intimista. Con la sensibilidad adecuada, podría salir una obra muy chula. Precisamente por ello, detrás de las cámaras veo a Jonás Trueba, le pega muchísimo”.

Deborah Ekoka, gestora cultural y librera en United Minds

“El primer libro lo tengo claro: Una autobiografía, de Assata Shakur (Capitán Swing). Conforme lo iba leyendo, me lo imaginaba en imágenes, tiene una energía muy potente. Shakur es un personaje bastante desconocido para el gran público. De Angela Davis se sabe más, pero de ella no tanto y toda su trayectoria es muy fascinante. El volumen te va contando de forma paralela etapas de su infancia y de su época adulta, creo que esos vuelcos del pasado al presente podrían quedar genial llevado a la pantalla.

Como directora y protagonista, pienso también en dos mujeres negras. En el primer caso, Regina King y, en el segundo, Zazie Beetz. King me gusta mucho, rodó Una noche en Miami, que aborda un encuentro entre Muhammad Ali, Malcolm X, Jim Brown y Sam Cooke. La película toca la relación entre esos dos personajes desde la intimidad de las conversaciones que comparten. Normalmente cuando se habla de estas figuras se hace de una forma muy distinta y creo que, con su sensibilidad, esta realizadora consigue darle un aura especial a todo el metraje. Seguro que haría un trabajo genial con el texto de Shakur.

Por otro lado, estoy deseando que se vuelva a llevar al cine El Color Púrpura, de Alice Walker (Debolsillo). El día en que alguien haga ese remake seré muy feliz. La adaptación de Spielberg es muy conocida, pero, para mí, cuenta la parte más aburrida del libro. Se queda solo con la historia que transcurre en Estados Unidos y deja a un lado toda la historia de la hermana que se va de misionera a África y las cartas en las que le cuenta sus experiencias allí. De hecho, después de leerlo volví a ver la cinta porque parecían dos argumentos distintos. Y creo que justo la parte africana es la más potente del relato, de la que podemos sacar mensajes más interesantes".

Mar Linares, actriz

“Un clásico que me gusta mucho es El señor de las moscas, de William Golding (Alianza). Como actriz, he de decir que si me ofrecieran participar o protagonizar este proyecto, me resultaría completamente imposible negarme: me encantaría trabajar en una serie que estuviera inspirada en esta novela.

Pero sobre todo, me gustaría mucho que en la dirección de esta fábula estuvieran Carles Marqués-Marcet y Jesús Colmenar. Desde luego sería un gran producto y un gran descubrimiento, no tengo ninguna duda”.

Kike Parra, escritor

“Hay dos títulos en mi cabeza que, desde que los leí, a menudo pienso en ellos convertidos en película. El primero es Knockemstiff , una colección de relatos escrita por Donald Ray Pollock (Literatura Random House). Knockemstiff es un lugar de Ohio, una hondonada, un pueblo en medio de ninguna parte. El texto está cargado de violencia, sordidez y realismo, por lo que lo veo como un thriller. Escribiría el guion a partir de los personajes del primer relato —una historia en la que un padre transmite al hijo preadolescente, como una herencia, todo su odio y agresividad—, y entrelazaría unas cuantas historias más de otros cuentos del libro con los que conformar un entramado en torno a la familia, el crimen y la religión. El papel del padre se lo daría a Sam Shepard, pero eso es ya imposible, así que le pasaría el turno a Javier Bardem o Brad Pitt. Sin dudarlo, me gustaría que la dirigieran los hermanos Coen.

El otro es la novela Dicen los síntomas, de Bárbara Blasco (Tusquets). En cuanto terminé de leerla, vi en mi cabeza a Isabel Coixet en la habitación del hospital donde transcurre gran parte de la historia, haciéndole alguna indicación a la actriz principal. Blasco habla de enfermedad, de amor, de soledad, de familia, de hijas sin hijos, de las palabras y mensajes que no llegan al receptor. Eso suena a Coixet. La protagonista es una mujer de treinta y nueve años, camarera, filóloga de formación y soltera. Aguarda a que su padre —en la cama de un hospital, en coma— se muera, pero con resentimiento y rabia, porque su silencio deja múltiples preguntas sin contestar y, además, lo hace sin sufrir. La obra es una constante y profunda mirada a la realidad más cotidiana y dibuja a los personajes, la mayoría mujeres, con un lápiz muy afilado, si hablamos de la parte psicológica. Esto también suena a Coixet. ¿Intérprete para el papel protagonista? Uf, qué difícil (y fácil a la vez): Bárbara Lennie, Lola Dueñas o Natalia de Molina”.

Rafa Molés, director, guionista e integrante de Suica Films

“M’agradaria que s’adaptara al cinema el llibre Una qüestió personal de Kenzabito Oé (Edicions de 1984). M’interessa especialment la idea dels personatges que sempre estan fugint. També la por al monstre (al diferent o l’inesperat), en aquest cas, encarnat en el fill. I, sobretot, com s’explora eixa masculinitat masclista de la nostra societat que representa d’alguna manera el protagonista d’aquesta història. Un home cruel i fràgil alhora, encadenat per la seua pròpia masculinitat, representant d’eixe home que no es vol responsabilitzar de res, que té por de tot i sempre està fugint cap a algun lloc. Respecte a la direcció, optaria pels germans Dardenne.

A banda, crec que seria bonic tindre l’oportunitat de dirigir amb el meu company Pepe Andreu algun conte d’Alice Munro. M’encantaria contar aquestes històries que escriu i en les quals, a voltes, aparentment no passa res, però, en realitat, passen tantes coses. El plaer de veure en el cinema a Munro no estaria sols en ser el director, sinó en ser espectador d’un film de qualsevol dels contes de l'escriptora canadenca”.

Begoña Lobo y Vicente Ferrer, editores de Media Vaca

“Uno de los libros que nos encantaría ver llevados al lenguaje audiovisual es Viaje a Sierra Nevada de Santa Marta, de Elisée Reclus (Editorial Laertes). Escrita antes de que la ecología fuera una disciplina definida y ubicada en Colombia del siglo XIX, narra de qué manera el entorno geográfico incide en la sociedad y de cómo los hombres se adaptan, sobreviven a entornos complicados, perjudican a esos entornos... Reclus, anarquista y geógrafo, plantea crear una colonia que parta de cero, que sea gestionada de forma armónica y con la idea de progreso social equilibrado como guía. Es un escrito muy especial y pensamos que Fernando León de Aranoa, que tiene una perspectiva muy social en su trabajo, sería la persona adecuada para estar detrás de las cámaras. En principio, sería una película de época, pero quizás decidiría traerla a la actualidad, pues esas son las licencias que se permiten las adaptaciones literarias,

El segundo volumen que elegimos es El hombre solo, Bernardo Atxaga (Alfaguara). Ya tiene bastantes años y, a pesar de tratar asuntos similares, ha pasado mucho más desapercibido que Patria. El propio Atxaga nos comentó en su momento que le encantaría que al frente de la adaptación estuviese el director cubano Tomás Gutierrez Alea, pues le encantaba su mirada. Los tonos de los cineastas son tan personales que imprimen a cada historia una forma diferente de ser contada. Tuve la ocasión de proponérselo al propio Guiterrez Alea cuando visitó València, pero desgraciadamente falleció antes de que el proyecto se pusiera en marcha. Así que queda el interrogante de qué habría pasado, qué producción habría salido.

En cualquier caso, creemos que es necesario que haya una sintonía entre los autores y las personas que trasladan esas piezas al lenguaje fílmico. Lo mismo sucede con los libros ilustrados: no cualquier ilustrador puede trabajar en cualquier obra. Y no es por arrimar el ascua a nuestra sardina, pero los ejemplares de Media Vaca están concebidos como películas: Milano es una cinta de Jonas Pekas protagonizada por palomas; No tinc paraules es cine alemán de Fritz Lang…”

Turno para la audiencia lectora, a ver, confiesen sus títulos.

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