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sillón orejero

El sexo del futuro imaginado en los 80 por Paul Gillon

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Uno de los grandes del cómic de ciencia ficción, cuyas historias aparecieron publicadas en España en Zona 84, 1984 y la edición local de Metal Hurlant, siempre tuvo muy presente el sexo. En entornos futuristas, situaciones post-apocalípticas, siempre planteaba problemas de naturaleza distópica, pero sexual. Así, sus personajes tenían relaciones con Inteligencias Artificiales, alienígenas o defendían el matrimonio cristiano por toda la galaxia sin excluir la hipocresía que conlleva.

material fungible

Un gobierno nunca los lleva a ver el mar

Édouard Louis. Un escritor de veintisiete años que escribe de su infancia, de su padre y de lo de siempre: el runrún que nos asalta en cualquier conversación, la desafección de lo real, la banalidad política y la catarsis que esperamos. Tiene un nombre concreto: el malestar de nuestra sociedad. 

SILLÓN OREJERO

Deliranta Rococó, lucha de clases para niños en 1976

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Sus señores diminutos con barbas largas y sus mujeres orondas que les cuadruplicaban el tamaño fueron la firma distintiva de los personajes más famosos de Martz Schmidt, uno de esos obreros de Bruguera a los que el paso del tiempo ha ido relegando a un injusto olvido. En las obras del cartagenero se pueden encontrar un humor que sería irreproducible en la actualidad, pero también, como en el caso de Deliranta Rococó, planteó a los niños la lucha de clases tras la muerte de Franco.

SILLÓN OREJERO

'Gutiérrez' y 'La Ametralladora', del humor absurdo al humor fascista

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Los semanarios satíricos de los años 20 que introdujeron humor gráfico pertenecían a las vanguardias del siglo XX con planteamientos estéticamente revolucionarios. Con la llegada de la II República y la polarización política, los dibujantes rompieron entre sí y las revistas pasaron a un humor burgués conservador. En la guerra, toda esta capacidad artística de dibujantes como Tono o Mihura, un humor absurdo excepcional, fue puesta al servicio de la causa fascista sin ambages. Sin embargo, ahí estos autores no se libraron de ser víctimas de la censura

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