ENTREVISTA LEÓN BENAVENTE

León Benavente: “Ahora mismo las independientes se están aprovechando mucho de los grupos”

El grupo vuelve a Valencia el viernes 17 para presentar las canciones de su último disco, 2, en la sala Moon

16/02/2017 - 

VALÈNCIA. Disco de debut de gran impacto editado de forma independiente, 150 conciertos para presentarlo, un EP más tarde y, tres años después, un segundo disco. Eso sí, con contrato ya en una multinacional. León Benavente tienen todos y cada uno de los elementos que pueden convertir el ascenso fulgurante de una banda joven en un viaje rápido de ida y vuelta. Sin embargo, con apenas cuatro años de recorrido, el grupo se mueve con los pies de un veterano. Unión de músicos de Tachenko, Schwarzo de la banda de Nacho Vegas (y al frente Abraham Boba, con su propia trayectoria en solitario), León Benavente está en disposición de entrar en la boca del lobo sin la sentencia a muerte tatuada en la frente del advenedizo; al menos entran armados con las herramientas necesarias para sobrevivir. “Hay una ignorancia muy grande a la hora de ponerte un contrato delante de tus narices: temas editoriales, de contratos discográficos y de booking. Por suerte, nosotros estamos bastante puestos en eso, y sabemos lo que estamos leyendo y lo que estamos firmando”, explica César Verdú, batería de la banda.

 “Ahora mismo las independientes se están aprovechando mucho de los grupos”. La intensa relación entre independencia, multinacionales y el mantra crítico antes molaban más, ahora se han vendido se instala con León Benavente en una dimensión parcialmente desconocida merced a su último disco. Verdú se ríe cuando se le menciona un supuesto viraje mainstream en 2, y pregunta si Flaming Lips también son comerciales (ambos grupos están en Warner): “¿Los Planetas son mainstream?”, pregunta,“nosotros entramos en una multinacional porque creemos que la revolución se tiene que hacer desde dentro”. Después de tocar en más de media docena de festivales en 2016, asume que “ahora a lo mejor a la gente más joven no le interesa tanto pagar una entrada para un concierto de sala, como ir a tres o cuatro festivales en un verano para cubrir el cupo de grupos que quieren ir a ver”. El viernes 17, sin embargo, estarán en la Sala Moon para presentar su segundo disco.

Después de casi un año con el disco en la calle, y con muchos conciertos ya de presentación a las espaldas, ¿qué balance hacéis de 2?

El disco ha ido bastante bien. Salió cuando venían todas las fechas de festivales y estuvimos todo el verano, y en otoño empezamos la gira de salas, que es donde puedes comprobar el feedback del público; al final, el público de festival va a ver muchos grupos y el de sala paga por verte a ti, y también tienes un repertorio más largo y puedes ver cómo funcionan los temas del disco. Estamos muy contentos: empezamos con un single un poco arriesgado, alguno se despistó un poco, pero cuando escucharon el disco entero y vieron el directo, imagino que habrá ido gustando más. Los conciertos han cogido otra potencia y otro cariz; ha sucedido lo mismo que con el disco anterior, que iniciamos la gira con los temas tratando de hacerlos igual que en el disco y, conforme iba avanzando, han ido mutando y cogiendo mucha más fuerza.

Se encaran las canciones de otra forma después de un tiempo tocándolas, supongo…

Claro. Con esta gira llevamos como 60 conciertos e inevitablemente el repertorio del principio no es igual al que llevamos ahora; vamos viendo cómo funcionan las canciones, y hemos ido perfeccionando el repertorio, la puesta en escena. Vamos sumando cosas que van haciendo que se enriquezca el show.

Habéis tardado tres años en volver a publicar disco (con un EP en medio). Sólo lleváis dos discos pero, ¿es un patrón?

En este disco nos pilló un poco el toro porque salíamos de una gira muy extensa de 150 conciertos, y no nos dio mucho tiempo para pararnos a pensar una estrategia. En nuestro caso fue más la urgencia de hacer un nuevo disco; para nosotros lo primero son las canciones, que estén las canciones y entonces ya decidimos cuándo sacarlo. En este caso es cierto que se nos juntó todo un poco, pero tuvimos tiempo para juntarnos durante dos meses y preparar las canciones (algunas ya venían hechas de meses atrás y otras salieron en el estudio). Lo hemos hecho así, lo que no significa que tengamos una forma clara de trabajar. Quizá para el siguiente disco sí nos apetece más tirarnos más tiempo o tener más calma, y que no se solape tanto la gira del disco con la preparación de otro.

¿León Benavente funciona de forma diferente, como banda, con respecto a las otras en las que habéis estado?

En mi caso, con Schwarz, es parecido porque se trata de una manera bastante democrática de concebir León Benavente; en el caso de Abraham, que es solista, es inevitable que fuera el único en tomar las decisiones. Nos gusta funcionar de una manera, como estamos funcionando ahora, que consigues gracias a los años que llevas en el oficio. Al final es una cuestión de que cada uno entiende que tiene sus virtudes en una faceta en concreto dentro de la banda y lo explotamos. Todo lo que aportamos ayuda a que León Benavente esté donde está.

¿Teníais claro desde el primer momento que queríais un proyecto estable más allá de la unión de cuatro músicos de diferentes bandas?

Queríamos hacer canciones y grabarlas, y que esas canciones nos gustasen sin ninguna pretensión más allá de hacer música. Luego surgió la oportunidad de grabar esos temas gracias a una beca que nos dieron en Matadero, en Redbull; grabamos todo el disco en tres días. No sabíamos dónde íbamos a llegar. Le propusimos a Nacho Vegas, con Marxophone, sacar el disco y la sorpresa fue que tuvo una buena acogida, sobre todo gracias a los conciertos. No sabíamos qué iba a suceder todo esto.

Imagino que entre todas esas cosas que no sabíais que iban a suceder está lo de fichar por Warner.

Nosotros creo que hemos utilizado todas las fórmulas habidas y por haber en la industria musical: hemos estado en sellos independientes, hemos sacado los discos por nuestra cuenta, hemos hecho crowdfunding, hemos estado en la plataforma de Marxophone… hemos probado todas las fórmulas. Y esa era una de las que nos quedaba por hacer: fichar por una multinacional. Nosotros en ningún momento fuimos a buscar ese contrato discográfico, fue el propio sello el que estaba muy interesado en nosotros. Dejamos claro que no éramos muy amigos de los contratos discográficos leoninos, y ellos lo entendieron y nos ofrecieron algo que creíamos que era justo; sobre todo, el que no podían intervenir en todo lo que conlleva el tema artístico, ya sea en composición de canciones, imagen del grupo o cualquier cosa relacionada con el arte del grupo. Nos pareció que si cedían en ese punto era un logro para un grupo dentro de una multinacional, porque no todos funcionan de esa manera. Las condiciones eran idóneas para nosotros, y eso nos sorprendió porque, después de tanto tiempo, nos ofrecieron un contrato que ahora mismo es muchísimo mejor que cualquiera de en una independiente. Ahora mismo las independientes se están aprovechando mucho de los grupos; en este caso, las multinacionales, no sé si porque no les queda otra, están ofreciendo unas condiciones más favorables. Lo luchamos bastante y conseguimos lo que queríamos: que nos acompañen como compañía de discos que es.

Hay quien ya ha hablado de tics mainstream por esa razón en alguna reseña del disco.

(risas) Es gracioso. No sé si eso también se lo dirían a Flaming Lips, que están con Warner. Me parece absurdo, es una reflexión fácil. No nos consideramos un grupo mainstream; de hecho, nosotros entramos en una multinacional porque creemos que la revolución se tiene que hacer desde dentro. Que Warner fiche a León Benavente a lo mejor ayuda a otras bandas también, a que las apoyen sin por ello ser mainstream. Es decir, ¿Los Planetas son mainstream? Es muy difícil entender qué es el mainstream, ejemplo tras ejemplo. Nosotros hacemos música y no nos planteamos eso. Antes de fichar sí que teníamos cierta reticencia al tema de fichar por una multinacional, por lo que eso conlleva y por el daño que te pueden llegar a hacer, sobre todo: es evidente, y en la historia de la música ha sucedido, que si no interesas te van dejando en el cajón y te dejan morir sin que tú quieras que suceda. En nuestro caso, como controlamos todas las facetas de la banda, ellos respetan nuestra filosofía y para nosotros es lo fundamental; más allá de estar con una multi o con una independiente. Si por el hecho de fichar por Warner somos más comerciales… Las canciones estaban hechas antes de fichar por Warner y, de hecho, en ningún momento escucharon las canciones. Warner confiaba en el grupo y en la propuesta del grupo, no le hizo falta escuchar las canciones: eso dice mucho.

Y que sois un grupo nuevo, pero vosotros no lo sois.

Nosotros vemos que España está en un momento en el que puede haber un cambio, y está habiéndolo. Es muy significativo que muchos grupos estén llenando palacios y pabellones sin ser el mainstream al que estábamos acostumbrados la gente que llevamos muchos años en esto. A partir de ahí, no sólo se está dando cuenta el público, sino que se está dando cuenta también la industria, y sería absurdo negarse a, cuando te abren esa puerta, no cogerla y aprovecharla de una forma inteligente. Otra cosa es que no sepas lo que estás firmando. Lo que también sucede en la música y en muchos grupos es que hay una ignorancia muy grande a la hora de ponerte un contrato delante de tus narices: temas editoriales, de contratos discográficos y de booking. Por suerte, nosotros estamos bastante puestos en eso y sabemos lo que estamos leyendo y lo que estamos firmando. Y no tienes ninguna culpa, porque al final el grupo lo que tiene que hacer es canciones, pero también tienes que asesorarte un poco alrededor de lo que estás firmando y lo que te están proponiendo; y no fliparte para saber, dentro de una realidad, lo que puedes conseguir. El problema está ahí también un poco: a veces la gente no sabe lo que firma.

El año pasado, festival arriba, festival abajo, actuasteis en 16 festivales. ¿Cómo afecta a un grupo el hecho de saber que no sólo tendrá que pasar por festivales para presentar disco, sino que, cuanto más lo haga, mejor funcionará?

León Benavente parte de la intención de hacer canciones para tocarlas en directo, y también sabemos que una gran baza del grupo son sus conciertos. No concebimos las canciones para un festival o para un directo en sala. El hacer unos buenos conciertos es lo que nos interesa: los discos los hacemos porque hay que hacerlos y sacarlos, pero los directos son fundamentalmente nuestra carrera, hacemos 150 con cada disco. 

Alrededor de la cuestión de los festivales… Se ha creado cierto escenario a partir del cual los grupos nacionales que tocáis en la mayoría de los festivales, también estáis luego en salas, pero eso no sucede con los internacionales, que sólo acaban tocando en festivales. ¿No se están cargando un poco el tejido de salas de conciertos con eso?

Lo que ha sucedido es que hubo un momento en el que se subió el IVA y una serie de impuestos, y a los grupos internacionales no les interesa venir porque tendrían que meter muchísima gente como para cubrir los gastos de esa gira. Eso por un lado, y por eso al final hacen tan pocos conciertos. Tampoco creo que hagan muchos festivales; es decir, antes venían muchos más grupos internacionales a festivales que los que hay ahora. Tampoco existía la escena nacional que existe ahora: realmente ha habido un boom de grupos nacionales, y cada vez se hacen las cosas mejor, cada vez se escriben mejores canciones -creo-, y eso es lo que está haciendo que esa escena que antes se rehuía tanto en el indie -sólo interesaba lo anglosajón o americano- esté dando cabida a los grupos nacionales cantando en castellano; no dejemos de ver que el indie se inició con grupos que cantaban en inglés porque era lo que escuchaban y lo que se movía.

También en España hay algo, a nivel generacional, y es que antes había una escena más de sala, quizá acompañado por el propio indie y que no había tantos festivales; ahora a lo mejor a la gente más joven no le interesa tanto pagar una entrada para un concierto de sala, como ir a tres o cuatro festivales en un verano para cubrir el cupo de grupos que quieren ir a ver. También se pierden el show de sala, que para nosotros es muy importante, ya que los festivales te limitan el tiempo y una serie de factores que luego en sala sí puedes ofrecer; el público paga por verte y es donde tienes el baremo de en qué posición se encuentra el grupo.

Respecto a nosotros… Después de tocar en tantos festivales, nos propusimos hacer 40 o 50 fechas de salas, que era bastante arriesgado, pero nuestra sorpresa ha sido que está habiendo bastantes soldouts en salas grandes. Y es curioso, porque nos hemos expuesto tanto… Pero bueno, nuestro caso a lo mejor es una excepción. Yo creo que el circuito tiene cada vez mejores salas, y cada vez la gente se está tirando más a la carretera: es fundamental. Los festivales los tienes básicamente durante tres meses, luego si te dedicas a esto tienes que seguir tocando. Nosotros hemos tenido bastante buena suerte porque hemos tocado en muchos festivales y luego en las salas también funcionan.

Es lo que mencionaba, que con esta cultura de festival te cargas los conciertos normales a cambio de una especie de muestra que seguramente es probable que ni siquiera veas en buenas condiciones.

Es una cuestión del festival, que es al final como una feria de música: te exponen ahí durante un tiempo muy limitado. A nosotros nos pasa: no somos un grupo de hacer dos horas de repertorio, pero ahora mismo vamos con una hora y media en sala, que sería imposible en un festival. Es cierto que te quedas con esa sensación de que es un escaparate, pero bueno, nosotros lo vivimos de la misma manera, ya sea festival o sala, porque al final estamos ahí para tocar y hacer nuestro show. No sé, es inevitable. Ahora mismo estamos en una época en la que hay muchísimos festivales; hay gente que habla de una burbuja, hay otros que dicen que no se tiene que ver tanto como un festival de música sino como algo a lo que la gente puede ir a pasar el fin de semana y, ya que está, ve unos grupos. Si te pones a analizar los carteles de los festivales, te das cuenta de que hay una cantidad de grupos que es imposible verlos a todos: al final acabas viendo a 4 o 5 bien y al resto de pasada. Cada uno elige la forma de ir a un festival; si vas a verlos conciertos que te gustan o vas a pegarte la fiesta.

Antes de acabar te quería preguntar por ‘Habitación 615’ y si es cierto lo que se cuenta al respecto de lo que te sucedió en un aeropuerto mexicano con la Interpol.

Sí, sí. Esa canción es una de las últimas que compusimos para el disco, y fue un mes que estuvimos en México, en el que había bastante tensión dentro el grupo por diferentes cuestiones: teníamos varios contratos sobre la mesa, las canciones no estaban terminadas y a la vuelta teníamos que grabar… Es una biografía de ese momento. Y sí, me paró la Interpol, pero es que me está sucediendo últimamente varias veces. Es una cuestión de que hay un problema en mi pasaporte que se extravió, y al parecer hay dos en rigor, así que cada vez que cruzo la frontera de México me paran; al principio me acojoné bastante porque pensé en si me habían metido algo en la maleta, y la verdad es que las cárceles, y en este caso las mexicanas, no sonde mucho agrado para nadie. Todo lo que cuenta esa canción es real.


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