Libros y cómic

'Inmaculada', la muerte silenciada de la niña que precipitó el fin del Patronato de Protección a la Mujer

Una investigación de las valencianas Marta García Carbonell, Esther López Barceló y María Palau Galdón, editado por Libros del KO

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VALÈNCIA. (EP) Inmaculada Valderrama Morato hubiera cumplido este 4 de mayo 57 años, aunque no llegó a hacerlo porque mucho antes, un 19 de septiembre de 1983, cuando era una adolescente, falleció al precipitarse desde el tercer piso de un reformatorio de San Fernando de Henares vinculado al Patronato de Protección a la Mujer, la institución franquista de control moral. El misterio y el silencio envolvieron este caso "cerrado en falso" que, ahora, una investigación en forma de libro devuelve a la actualidad para que a esa niña "no le haya pasado solo la muerte, sino también una vida".

Inmaculada. La muerte que precipitó el final del Patronato es el título del libro editado por Libros del KO y que recoge las pesquisas exhaustivas y con tintes detectivescos de las autoras, Marta García Carbonell, Esther López Barceló y María Palau Galdón. Las tres explican, en una entrevista concedida a Europa Press, que el de su protagonista fue "un caso paradigmático", ya que reúne "todas las características que hacen que el llamado Patronato de Protección de la Mujer, sea una institución terrorífica a nuestros ojos del siglo XXI".

En 1983, ya en democracia, con la Constitución en vigor de 1978, bajo gobierno del PSOE de Felipe González y en una España culturalmente efervescente que despertaba tras cuarenta años de dictadura, Inmaculada, que entonces tenía 14 años, murió al caer desde un tercer piso. Pese a la gravedad del caso, ya que la joven perdió la vida bajo tutela del Estado, los jueces "dieron carpetazo" a la investigación, que concluyó como suicidio. No obstante, el revuelo mediático contribuyó a propiciar el principio del fin del Patronato.

Este libro llega después de Indignas hijas de su Patria, el trabajo de investigación periodística realizado por Palau y García con prólogo de López Barceló que vio la luz gracias a la Beca Josep Torrent de Periodisme d'Investigació 2021 otorgada por la Unió de Periodistes Valencians y la Institució Alfons el Magnànim.

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En aquel volumen, las periodistas destapan la acción de una entidad hasta entonces muy poco conocida y estudiada: el Patronato de Protección a la Mujer, organismo creado en 1941 y disuelto en 1985 que persiguió, en palabras de la época y sobre el papel, "la dignificación moral de la mujer con el objetivo de controlar y eliminar el ejercicio de la prostitución clandestina de menores de edad". Sin embargo, se erigió como un sistema de control sobre la población femenina, que trató de imponer un arquetipo homologado de mujer regido por la decencia, el recato y la castidad.

Durante años, todas las investigadoras sobre este órgano y las supervivientes hablaban de Inmaculada como la mujer que hizo que se precipitara su desaparición. "Solo sabíamos de ella que había caído desde una ventana y nosotras decidimos que a Inmaculada no le podía haber pasado solo esto, no le podía haber pasado solo la muerte, sino que también había tenido una vida y una familia y teníamos que saber más de ella", asevera Marta García Carbonell.

A partir de aquí, las autoras desplegaron un trabajo que podría definirse como arqueología de la memoria y con el cual tocaron "a todas las puertas posibles". "Hemos conseguido que alguna se abrieran pero otras, pese a que han pasado 43 años, continúan cerradas". Tras rastrear los archivos y con la ayuda de una detective, fueron capaces de acceder por fin a la familia, "que había pasado más de cuatro décadas pensando que no podía ser que su hermana se hubiese intentado suicidar, ni que se estuviese fugando, pero que se resignaron a mantenerse en silencio porque no tenían otra opción, porque tenían miedo", relata Palau.

Igualmente, lograron recabar el testimonio de algunas de las trabajadoras públicas del centro, así como al forense, el doctor Alfonso Cabeza. Sus aportaciones plasman todas las dudas y las posibles hipótesis en torno al luctuoso suceso.

Las escritoras ponen el foco en que el drama de Inmaculada sucedió ya en democracia y queda por hacer para completar el proceso de Transición. "En el caso del Patronato --subraya Palau-- está por comenzar, incluso".

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Reparación económica

En este punto, López Barceló reivindica la necesidad de que, más allá de reconocimientos públicos a las víctimas, el Estado debería asumir una reparación también económica.

"Al cerrar el juez el caso en falso bajo el término de 'suicidio', lo que se consiguió fue poner un muro frente a las posibilidades que pudieran haber tenido los familiares de buscar justicia más allá de unas diligencias judiciales que se quedaron raquíticas. Esto pasó en 1983 y no se puede considerar amnistiado en esa ley de punto final que tenemos en España, sino que forma parte de una negligencia ocurrida en el seno de un gobierno democrático. Y lo que no se hizo en el 83 debe repararse económicamente hoy", argumenta.

Preguntadas por si temen que pueda producirse un retroceso en a investigación sobre la memoria histórica, se muestran convencidas de que, pese a que exista "una reacción de la extrema derecha, no se va a echar por tierra todo el trabajo que se ha hecho y que forma parte ya del imaginario colectivo".

"Nuestra democracia se cimentó sobre miles de fosas comunes, pero ahora también estamos, esta generación de la conjura que somos, las que hemos sido nietas de las personas que han sufrido en primera persona la represión más directa, más feroz e, incluso también, la social que ha bloqueado sus desarrollos personales, hemos empezado unas líneas de investigación que no van a detenerse", sostiene López Barceló.

Además, advierten que hay centros que "han seguido ocupados por órdenes religiosas" que colaboraron con la acción del patronato y que siguen al cargo de mujeres en situación de vulneranilidad. "Pedro, el lobo nunca se fue", ironiza Palau en referencia al presidente del Gobierno.

El proceso de desarrollo y publicación de este proyecto deja a las autoras con la satisfacción de haber contactado con los parientes de Inmaculada, especialmente dos de sus hermanos. El día en el pudieron hablar con su hermana fue "uno de los más emocionantes" de los últimos años de su vida, reconocen, ya que era "poner a cara a una persona de la que llevábamos mucho tiempo contando pero sin saber quien era". Asimismo, tuvieron conocimiento de que hasta el último día de su vida, Ana, la madre de la adolescente, la tuvo en su memoria y "cuidó tanto de los vivos como de los muertos". "Encontrar a la familia ha sido, más que un reto laboral, "algo personal", apostillan.

"No fueron las únicas"

¿Y qué significa para el futuro esa Inmaculada que mira al lector vestida con su traje de comunión desde la portada del libro? Marta, María y Esther confían en que sirva "para que todas esas familias que también tienen una Inmaculada en su historia sepan que no fueron las únicas".

"Que este libro sirva de punto de encuentro tanto para esas familias como para las supervivientes del Patronato que, por los motivos que sean, por miedo, por culpa o por vergüenza, todavía no han podido dar el paso de hablar", concluyen.

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