Mariela Sancari: “El sudor en la mujer se ha considerado siempre un elemento disciplinario”

Libros y cómic

CONVERSACIONES CULTURPLAZA
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. Todo el mundo suda, y mucho más en el que ha sido el verano más cálido registrado en España. El sudor, aunque incomode, es una función natural del cuerpo necesaria para regular la temperatura. Las personas que no sudan padecen anhidrosis, y por ello su cuerpo puede sufrir un aumento peligroso de la temperatura que puede provocar mareos y vértigo. Las que sudan más de la cuenta padecen hiperhidrosis, una condición médica que ocurre por la hiperactividad del sistema nervioso simpático, que envía señales “exageradas a las glándulas sudoríparas”. La artista visual, autora y performer argentina Mariela Sancari pertenece al segundo grupo, y sus manos sudadas se han juntado toda su vida con las de su hermana gemela Gi, que también padece hiperhidrosis como ella. 

Para Sancari, principalmente en su adolescencia, el exceso de sudor le ha supuesto un problema social. A los eventos llegaba ella y su camiseta sudada, y en invierno no se tenía que enfrentar al frío toda empapada. El sudor, a su vez, ha estado en todos los momentos clave de su vida: en cumpleaños, bautizos, en fiestas de bienvenida de algún amigo y hasta en los paseos de su perrita Nori, en los que la humedad parecía hacer que la correa se le escapara de las manos. Nori, a diferencia del resto de humanos de su entorno, nunca le diría nada sobre su condición, porque claro, más raro aún puede ser sudar por la lengua, como es su caso. 

 

El sudor, sin embargo, también le ha dado cosas buenas a Sancari, y una de ellas es su publicación Sudor (Ediciones Comisura) un apasionante ensayo en el que, desde su experiencia con hiperhidrosis, estudia cómo ha sido empleado como burla en los anuncios de desodorante -dirigidos siempre a mujeres- qué supone sudar como acto político y su lugar en la historia, desde Biblia a la crítica de Karl Marx del sweating system. Lo hace alternando poemas, juegos de lenguaje y hasta fotografías de archivo que ayudan a comprender lo que supone el acto de sudar para Sancari, quien además incluye en el libro fotogramas realizados con su propio sudor que le ayudan a dibujar su historia.

 

  • -

 

-¿Cómo llegas al sudor para comprenderlo como un ensayo?

 

-Yo no me había propuesto abordar así el sudor hasta que leí el trabajo del filósofo francés Bruno Latour en el que menciona los “actantes” que son elementos no necesariamente humanos que tienen la capacidad de acción -por ejemplo, una llave que abre una puerta hace junto a esta la acción de “entrar”- y yo durante toda mi vida he estado mano a mano con el sudor, y mi hermana gemela también. Desde siempre he vivido el proceso de sudoración extrema con la vergüenza, y ahora que voy a cumplir cincuenta años quería abordarlo desde otro lugar.

 

Al leer sobre los actantes, empecé a pensar sobre el sudor en mi vida desde otras perspectivas, y de ahí se me abre el espectro de posibilidades de entender los efectos y afectos del acto de sudar.

 

-¿Qué supone hablar desde el "yo" para escribirlo?

 

-Era esencial. Mi trabajo tiene toda una orientación, digamos, autobiográfica y aunque no haya sido planeado, siempre ha surgido así. Mi acercamiento al arte siempre ha tenido que ver con la necesidad de entender cuestiones de mi vida, principalmente en los fotolibros. Todos mis trabajos abordan temas o circunstancias de mi vida que intentan encontrar una salida. No lo pienso como algo catártico, pero sí como un diálogo conmigo misma y con los demás, y en este libro pasa lo mismo. 

 

El libro también está muy en resonancia con mi práctica artística, que parte de una pregunta personal que intenta salirse del ámbito de lo privado para dialogar con los demás, que me hace dudar y que de alguna forma me toca o me corresponde. 

 

  • -

 

-¿Y cómo te condiciona la hiperhidrosis en tu día a día?

 

-Cuando empecé a componer esta obra, hace años, vi que todas mis relaciones han estado mediadas por el sudor. Puede parecer exagerado para alguien que no suda mucho, pero para mí ha sido una presencia determinante en mi vida y relaciones- Quería ponerle más matices a mi relación entre el sudor y yo. 

 

-Además el sudor se relaciona en este libro a través de otros elementos como el lenguaje y hasta en la Biblia.

 

-Lo que hago es vincular mis recuerdos personales con los despliegues del sudor en otros ámbitos. Empiezo a pensar en cómo la cultura le da forma a nuestra vida y cómo se comprende este acto a lo largo de la historia, desde la primera mención en la Biblia hasta el origen del desodorante y el movimiento higienista.

 

-Y en el libro se explica cómo las campañas de desodorante ponen el foco en la mujer y le hacen sentir culpable por simplemente sudar.

 

-Cuando empecé a investigar el desodorante, aluciné con los textos de los anuncios y cómo machacaban a las mujeres con su imagen. Si un hombre suda, se vincula al éxito, pero las mujeres tienen que corregirlo. Hay muchas ideas y prejuicios que rodean este acto.

 

-¿Cómo sientes el salto de la culpa por sudar a dedicarle un libro entero?

 

-Creo que me pasa que cuando logro poner palabras a algo que tengo en secreto, es liberador. El resultado no hace que el sudor desaparezca, pero compartir esta historia es como un respiro. Nunca pensé que hablar de esto fuera a resultar en algo tan bonito, en llegar a entablar conversación con personas que no conozco porque encontramos un espacio común en el sudor que ya no está silenciado, porque ambas nos reconocemos sudantes. Por supuesto, no idealizo el sudor, ni se ha resuelto en ningún sentido, pero siento que cambio ciertos matices y eso me parece más que suficiente.

 

  • -

 

-¿Sudar es un acto político?

 

-Completamente, forma parte de la imagen y, de hecho, solo está permitido sudar en tres situaciones muy clave. Solo se puede cuando trabajamos, cuando mantenemos relaciones sexuales y cuando hacemos deporte. De hecho, el sudor solo aparece en el imaginario colectivo en este caso, y solo hay una representación visual de esto. En este sentido, sudar me parece completamente político porque nos restringimos a ver siempre las mismas imágenes de ello.

 

Generar nuevas imágenes es poderoso porque nos ayuda a abrir el campo de la imaginación y de lo que nos está permitido pensar. En concreto, en el cuerpo de la mujer, el sudor se ha considerado siempre un elemento disciplinario. Esto nos hace pensar en temas más grandes que incluyen los mecanismos sociales con los que funcionamos.

 

-Tú las generas de hecho, a través de tus fotogramas y de los poemas que le dedicas a “tu sudorcito”, ¿sientes que formas parte de la creación de este nuevo imaginario?

 

-Creo que son imágenes únicas y que desde la teoría de la imagen hay mucho que explorar ahí. Ayuda a no ver el sudor siempre representado de la misma forma. En mi caso, desde las artes visuales, juego a poner mi sudor en papel fotográfico y esperar que el 1% que está compuesto de sales y minerales reaccione a los químicos en el cuarto oscuro. El contacto genera la imagen que cada vez es aleatoria e irrepetible. Me gusta explorar esta manera de sudar que es, a su vez, una nueva aproximación a la imagen. 

 

  • -

 

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo