BARCELONA (EP). El escritor Pol Guasch publica este miércoles en catalán y castellano 'Relíquia' (Anagrama), una novela en el que a partir de la historia de su padre reflexiona sobre la muerte, el amor y los vínculos familiares: "Escribir tanto sobre la muerte ha sido una forma de tenerla como controlada, de mirarla".
En un encuentro este lunes con medios, Guasch (Tarragona, 1997) ha subrayado que la muerte este presente todo el rato, pero que también lo está el amor y los vínculos familiares, y que ha rehuido el relato trágico: "No decides llegar a una familia, pero sí que decides no irte".
Guasch ha dicho que sin sus anteriores novelas 'Napalm al cor' y 'Ofert a les mans, el paradís crema', que tienen muchos puntos en común con 'Relíquia' y en el que también aparece la muerte, este libro hubiera sido diferente, pero que lo ha escrito con "cierta seguridad dentro de la inseguridad que es escribir".
'Relíquia', que se inscribe en la tradición de la carta al padre, es un libro sobre los vínculos familiares, la ausencia, la escritura y el sentido de la creación artística a partir de la historia del padre de Guasch, con una narración coral de la mano de las biografías de otros escritores, que le sirven al autor para poner palabras a los vacíos a los que no llega su memoria.
"Desprotegido de la ficción"
Ha explicado que comenzó a escribir el libro en la Navidad de 2022, diez años después de la muerte de su padre, y que, a diferencia de sus novelas anteriores, estaba "desprotegido de la ficción" al afrontar un relato tan íntimo, que ha querido que no fuera autocompasivo ni autoreferencial.
Guasch ha afirmado que con el relato no buscaba una regeneración emocional o terapia, sino que buscaba comprensión y tratar un tema que la literatura "puede rodear muy bien", y ha subrayado que ha querido comunicarse con otras historias e ir más allá de la suya.
"Descubro que para hablar de muerte, suicidio, ausencia, hay muchos discursos como el médico que no pueden capturar la globalidad, la explicación honda. La literatura puede llegar a capturar cosas que se nos escapan en momentos difíciles", ha sostenido.
Ha afirmado que es en ese momento cuando introduce autores para "reconstruir la nota que no dejó" su padre, y ha dicho que ha entendido más cosas a través de la literatura que con los documentos, los testimonios o las fotografías.
Escritura como "forma de vida"
Guasch ha subrayado que para él la escritura es "como una forma de vida" que le ha salvado de muchas cosas, y ha dicho que no le preocupaba tanto el tono del libro, sino cómo era percibido por el lector.
Ha explicado que el libro ha tenido un largo proceso de edición, "no es un libro precipitado", y ha añadido que no se vale todo en nombre de la literatura y que ofrece su perspectiva de una historia compartida con su familia.
El tabú del suicidio
Respecto al tabú que todavía existe con el suicidio, ha dicho que para la gente que no lo ha pasado es el terror, mientras que para aquellos que han tenido la experiencia cercana es "diferente" y cuando forma parte de sus pérdidas se habla de otra manera.
Para él, escribir tanto de la muerte y tenerla tan presente, "ha sido una forma de tenerla como controlada, de mirarla. No ir hacia la muerte, sino mirarla a la cara".
En la cubierta del libro aparece una fotografía de su padre -con el que tiene un gran parecido-, que rompe con los cuadros que aparecían en sus libros anteriores, y ha dicho que con ella ha buscado reflexionar sobre la herencia, que para él es más allá de la genética, y sobre qué quiere decir heredar.
Guasch ha afirmado que quería que el título del libro fuera una sola palabra y que en este caso era perfecto por que "es el elemento que sustituye a la presencia, la materialidad de alguien que ya no está", y que un libro es además una reliquia en sí, el rastro físico de una ausencia.