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Lisasinson: "Benimaclet es importante en nuestra música porque nos ha dado vida"

El grupo publica Perdona Mamá, que recopila el trabajo de dos años del grupo

10/05/2021 - 

VALÈNCIA. Lisasinson entraron en escena haciendo ruido. Este mes se cumplen dos años de Barakaldo, su primer single, que les sirvió como presentación y confirmación. Durante este tiempo se han ido haciendo con una buena colección de canciones que han publicado en un mini-LP, Perdona mamá (Elefant Records, 2021). María, batería y coros, atiende las preguntas de Culturplaza.

- Dos años desde Barakaldo, ¿qué ha ocurrido desde entonces?
- Han ocurrido muchísimas cosas. Barakaldo se nota que es un primera canción incluso en su estructura, y en tener un espíritu muy punki. Lo que ha pasado desde entonces es que hemos seguido haciendo canciones y se nota mucho en lo que hemos ido sacando que hemos estado buscando un sonido, hemos querido saber cómo queremos sonar. Y yo creo que seguimos en esa búsqueda. Barakaldo no es Todo me da igual, que es más seria. Nos hemos dado cuenta que no queremos hacer solo temas fresquitos, sino meternos en otros berenjenales e ir reconociéndonos.

- ¿Cómo ha sido esa búsqueda por un sonido propio?
- Es súper natural cuando tienes un grupo y haces canciones. El gusto musical propio y el de las demás genera un ambiente de escuchar música todo el rato, también el hecho de compartir escenarios con otra gente. Al final, escuchar más música te hace también ser mucho más tolerante con otros estilos. Por ejemplo, yo venía del punk y Miriam era mucho más popera, pero ahora hemos abierto mucho las miras. 

- ¿Y crees que esas referencias que habéis ido compartiendo se notan en Perdona mamá?
- Se han colado seguro, pero de manera inconsciente. Lo importante es que hayamos sido capaces de escuchar bossanova, reggeaton y post-punk, y que todo eso haya influido en nuestra búsqueda por crear un sonido para un disco.

- Con tantas referencias y estilos, ¿cuál es el eje que une el disco?
- Lo que une las canciones del disco es que las hemos hecho nosotras. Esto es casi una recopilación de lo que hemos hecho hasta ahora y Barakaldo es singular porque han pasado dos años y muchas cosas por el medio. El nexo de unión de las canciones es su propia naturaleza: melodías pegadizas y líneas sencillas. Y las temáticas: hablamos de precariedad, ansiedad, amor y desamor, los estados de ánimo que vivimos en primera persona.

- Hay un salto generacional (y obviamente, de clase) en esas temáticas.
- ¡Por supuesto! Hay un salto en cada generación, que refleja las preocupaciones que tienen. En el rock radical vasco, por ejemplo, se habla de ciertos conflictos. La Movida también hablaba de unas preocupaciones concretas… Ahora nos toca hablar de la precariedad, el amor y la ansiedad. La música de cada generación es un reflejo de lo que se siente.

- Hay varias referencias en vuestras canciones a Benimaclet, que es vuestro barrio. ¿Por qué es importante?
- Ni siquiera somos de València, pero nos sentimos muy del barrio. Benimaclet es el lugar donde nosotras hemos crecido política y personalmente. Es un barrio antifa, feminista, anarquista, con espacios okupados que a mí me ha dado la vida. Ha sido nuestra casa durante los años de universidad y los posteriores, que me han convertido en lo que soy. A veces salen tantas referencias al barrio en nuestra música que tenemos que parar. No sé, creo que no fardaría tanto de mi pueblo como lo hago de Benimaclet.

- Os habéis dado dos años para sacar una primera referencia larga. ¿Ahora qué?
- Teníamos muchas ganas de sacar el disco. La idea inicial era tener el vinilo en 2020, y se ha retrasado todo casi un año. Por el camino, nos dimos cuenta que éramos un grupo que nació casi a trancas y barrancas. Tocábamos en directo y la gente nos animó a hacer canciones, pero necesitábamos nuestro tiempo para sacar un vinilo. No somos Bad Bunny y nos podemos sacar un disco así como así.

Yo creo que, con el lanzamiento del disco, nos quitamos un peso de encima y significa que hay una etapa que ha acabado ¿Ahora qué viene? Seguir haciendo canciones a nuestro ritmo y no lanzar temas como churros. Estamos súper acostumbradas a la inmediatez, al tener que estar produciendo todo el puto rato. Las cosas necesitan tiempo para hacerlas bien. Nuestro plan es hacer otro vinilo, peor todavía falta. No soy amiga de sacar las cosas ya, la vida no es Instagram. Pero bueno, esta es una opinión muy personal.

- El disco invita más a saltar y a bailar en grupo que en veros desde una silla.
- Ya habrá tiempos mejores. Hicimos un intento de adaptar el directo a un formato parecido a un acústico, pero somos una banda con batería, bajo y guitarras, y no lo vimos tan claro. La semana pasada hicimos dos bolos en Madrid, la gente estaba sentada y lo hicimos igual como siempre. Simplemente hay que tomárselo de otra forma.

- Una pregunta que también puede ser un tabú en las bandas emergentes. ¿Qué tal el contacto con los festivales? Hay un sombra de sospecha de aprovecharse de las bandas jóvenes.
- Llevamos dos años de carrera musical y uno en pandemia, así que aún no hemos tenido mucho contacto con festivales grandes. Pero sí hemos participado en algún evento importante y claro que nos ha pasado, por ejemplo, cuestiones con el caché. Nosotras somos unas privilegiadas porque tenemos sello y bolos, pero es que eso lo único que significa es que no estamos súper precarizadas. La gente nos pregunta si la música nos da para pagar el alquiler como si eso fuera un lujo. Los cachés que se pagan no dan ni para repartir; y porque haya gente en una situación aún más precarizada no podemos normalizarlo. Es que muchas veces sale a perder tocar, y eso no puede ser. ¡Estás currando! Al final acabas buscando otros trabajos, rechazas alguno bien pagado porque es en fin de semana, y esos días te los reservas para tocar… Tocando se pasa muy bien, pero a veces las cuentas no salen.

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