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encierro cultural / OPINIÓN

Lo del IVAM

4/06/2020 - 

VALÈNCIA. Hace algo más de un año escribía en este mismo diario un artículo titulado Lo del Museu de Belles Arts de València. La chapucera forma en la que se realizó el cambio de imagen de uno de los principales centros expositivos de la ciudad era la nueva gota de un vaso que acumula problemas desde hace años, un grifo a medio cerrar en el que parece que priman más las piedras en el camino que los éxitos artísticos. En fin, lo del Museu de Belles Arts. No son ajenos al ruido los centros culturales valencianos, entre los que todavía resuena la salida de Davide Livermore de Les Arts, escenas que van de la comedia de enredos al drama, pasando por la narrativa de tinte bélico. Con una mezcla de géneros se presenta la actualidad de un IVAM que, después de dos meses de cierre forzado, abría de nuevo sus puertas hace un par de semanas para enfrentar una crisis cocinada a fuego lento.

Un resumen para iniciados. La Conselleria de Cultura no renovará el contrato de José Miguel G. Cortés, que dejará de ser director del centro en septiembre, concurso mediante. El director acusa a Vicent Marzà de injerencias políticas y de escudarse en la nueva Ley del IVAM para dejarle fuera del tablero. La bronca cobraba una nueva textura este lunes cuando, tal y como avanzó este diario, el Consejo Asesor comunicaba su dimisión en bloque al considerar que no se ha cumplido el Código de Buenas Prácticas al anunciar la puesta en marcha de un concurso antes de presentarlo en el Consejo Rector. El Consejo –el Rector, no el Asesor- se reúne por cierto esta misma semana en plena polémica y con la salida de Cortés sobre la mesa. ¿Está usted agotado de leer? Yo también.

Si la intención era evitar una mascletà ‘a la Livermore’ el tiro ha fallado estrepitosamente. La batalla sigue su curso, una partida de ajedrez en la que todos tienen algo que ganar y que perder, también fuera de los muros del museo o la conselleria. Tanto es así que no son pocos los que están aprovechando el ruido para comprar un boleto de lotería con la esperanza de recoger algunas migas cuando se cante el número premiado. Eso sí, todo apunta a que aquellos que estén apostando por el caballo de Cortés serán los que acaben perdiendo la partida.

La bronca está encendia, que diría Rosalía, un cruce de acusaciones que cada vez tiene más implicados y que, dicho sea de paso, pierde interés conforme el círculo se va alejando del núcleo. Pero, por más que suba el volumen, hay un fuerte que seguirá inamovible: el propio museo. El centro sigue aguantando unos embistes que poco tienen que ver con su mayor valor, su magnífica colección, en una transición que se antoja de nuevo traumática para un espacio que lleva años queriendo restaurar su dañada imagen y que ahora vuelve a ser el centro de la polémica. Entretanto, el museo sigue esperando que el Ministerio de Cultura le mime tanto como mima al resto de museos del país, mejorar sus ingresos, llevar a cabo su deseada ampliación, aumentar la plantilla... y así un buen número de gotas que siguen llenando el vaso. Esperemos que la bronca, más allá de que requiera una necesaria conclusión, no acabe por tirar por tierra lo verdaderamente importante. 

Gane quien gane. 

Si es que alguien gana con esto.

En fin, lo del IVAM.

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