LAS MULTINACIONALES SE MARCHAN EN BUSCA DE BENEFICIOS

Los parques científicos de las universidades pinchan a la hora de retener a las empresas

La dificultad para encontrar fórmulas mixtas que satisfagan los intereses de las partes acaban conduciendo a sonados divorcios

20/02/2017 - 

VALENCIA. Entre los mayores orgullos de la Universidad Politècnica de València (UPV) se encuentra la Ciudad de la Innovación (CPI) que aglutina la totalidad de su sistema de I+D+i. Un parque científico de referencia, organizado alrededor de 140.000 m2, con más de 3.000 investigadores integrados. Dentro del mismo se insertan entes participados por la Universidad, dependientes de los ayuntamientos y, por último, de carácter empresarial privado. Sin embargo, estos últimos han visto mermada su presencia en los últimos años.

Cuando la balanza se decanta por los dividendos, no queda otra que marcharse. No solo por la falta de espacio, sino también por los cánones Y EL PERSONAL

La explicación cabe buscarla en el crecimiento. Las empresas que permanecen en los parques científicos deben escoger entre el afán investigador y la rentabilidad económica. Cuando la balanza se decanta por los dividendos, no queda otra que marcharse. No solo por la falta de espacio para desarrollar una mayor actividad, sino también por los cánones que deben abonar a la propia Universidad y los royalties de patentes que se les exigen en caso de permanecer. Otro factor se la limitación a la hora de contratar personal, según confirman fuentes de las propias entidades empresariales.

Es por ello que, actualmente, dentro del CPI valenciano hay un total de 40 Centros de Investigación, de los que 7 son compañías externas, siete constituyen spin-offs de la propia UPV y hasta 26 son startups impulsadas por la Universidad. El dato contrasta con la composición inicial. El Parque Científico arrancó en 2005 con una sola empresa externa, pero en 2012 albergaba hasta 12 empresas independientes que convivían con seis propias. A partir de ese momento, la cifra de compañías externas no ha hecho más que caer, mientras se incorporaban masivamente las startups: llegaron las primeras 16 en 2013, 28 en 2014 y 24 en 2015.

Este fue el principal motivo por el que, en noviembre de dicho año, la UPV aprobó bonificaciones de hasta el 70% para las empresas instaladas en su parque científico. El documento incluía nuevas situaciones susceptibles de generar minoraciones, como que la empresa en cuestión contratara a un alumno en estudios oficiales o a un egresado como trabajador autónomo. Todavía es pronto para evaluar si la estrategia da frutos.

Fuentes oficiales de la UPV defiende que desde hace algunos años la cifra ha permanecido estable en la cuarentena, lo que supone un máximo histórico. La Universidad insiste en que "para nada hay un descenso", hasta el punto de que en 2016 solamente abandonó el campus AW Sensors.⁠⁠⁠⁠ Admiten "pequeñas variaciones trimestrales, de una arriba o abajo, porque las startups de emprendedores son algo volátiles". 

No dicen, sin embargo, que las empresas que logran superar la fase embrionaria se ven forzadas a dejar sus instalaciones una vez que se han dispuesto a crecer. Tampoco que les resulta complicado retener a las grandes compañías por su necesidades de expansión y sus exigencias a la hora de integrarlas en el organigrama.

El caso alicantino

Una situación parecida atraviesa el Parque Científico de la Universidad de Alicante (UA), solo que este todavía se encuentra en plena fase de creación. Tras un arduo periodo de negociación con el Ayuntamiento de Alicante para hacer uso de los terrenos que rodean  del campus, ahora disponen de 160.000 mpara actividades, pero aspiran a abarcar 800.000 m2. Mientras siguen litigando por ampliar el área de extensión, pierden clientes. De hecho, la presencia de BioNostrum peligró porque las instalaciones se les quedaban pequeñas. 

Pese a todo, fuentes oficiales de la UA insisten en el "apoyo" que pueden suponer para un desarrollo de negocio. En la web de la institución, de hecho, el Parque se plantea como un "acompañamiento a las empresas en su camino hacia la consolidación", incluyendo aspectos como la estrategia de negocio o la vigilancia tecnológica. "En general, el acompañamiento engloba cualquier necesidad específica que tengan las entidades vinculadas", aseguran.

Quizá el Parque más exitoso de la autonomía sea el de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, creado hace 8 años, en cuyas instalaciones confluyen más de 80 empresas vinculadas a sectores diversos. infraestructuras están completas al 95%. En la actualidad, el parque está en pleno proceso de expansión y, entre los proyectos en los que trabajan, está el acuerdo alcanzado el pasado verano con el Ayuntamiento de Elche para que empresas del Parque Científico de la UMH puedan instalarse en Elche Parque Empresarial.

Tanto es así que la UMH destinará 1.020.671 de euros al Parque Científico en 2017. Esta cifra supone un incremento presupuestario del 22,7% con respecto al año pasado. Según anunció la institución , una buena parte de la partida se irá al programa de aceleración SOCE (Servicio de Orientación y Crecimiento Empresarial) destinado a entes propios de la casa.

La facturación

Desde la propia Universidad Politècnica de València presumen de colaborar anualmente con cientos de empresas y entidades públicas y privadas de todo el mundo, “alcanzando una facturación media anual de más de 25 millones de euros”. Esta colaboración se materializa a través de contratos y convenios de I+D+i, además de mediante acuerdos de licencia.

No obstante, fuentes internas de los entes investigadores consideran que la situación se ha revertido, en la medida en la que las empresas que allí trabajan “priman la investigación sobre la rentabilidad”. “Se trata de una situación que contraviene la lógica empresarial, ya que la mayoría de los allí presentes quieren investigar el mayor tiempo posible, dejando en segundo planos los beneficios”, afirman desde otra corporación.

Si se pertenece a las CPI, el funcionamiento no es totalmente independiente. De hecho, está regulado según unas normas negociadas entre la entidad promotora gestora del parque y la empresa. En este reglamento se incluyen precios preferentes con minoraciones por colaboración, pero también se imponen reglas a cumplir y dividendos a entregar.

"El parque debe ser sostenible. Hemos aprendido de otros parques con problemas en el pasado", insisten desde la UA. Es por ello que la institución alicantina determina unas cuotas de participación y royalties de patentes para obtener un beneficio económico, que si bien acaba repercutiendo positivamente en la institución, no siempre favorece al empresario.

El personal

Otra de las cuestiones delicadas es la del personal. El que se adscribe a la universidad tiene la consideración de personal funcionarial, o al menos interino, pero en el caso de las privadas se trata de empleados al uso. Con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva. Si se quiere contratar a determinados nombres o generar equipos de trabajo para proyectos determinados, operar como una compañía independiente es mucho más cómodo, porque no se deben justiciar sus ingresos y gastos de personal a la Universidad.

Cabe recordar que los Parques Científicos de la Comunitat agrupan distintos tipos de entidades. En sus webs hacen referencia a los ya mencionados centros de investigación e innovación, pero también pequeñas empresas, instituciones intensivas en I+D, empresas "Spin-off" de reciente creación y grandes compañías líderes en I+D, siempre que estén dispuestas a ubicar una parte significativa de sus actividades innovadoras en el Parque.

Si bien parece un impulso interesante para empresas o startups en pleno nacimiento, el sistema del Parque Científico es cuestionable para las grandes compañías. Sin duda su ejemplo podría actuar como aliciente para otras inversiones y ser productivo para la Universidad, y por ende para la ciudad, pero el precio a pagar no siempre les saldrá a cuenta.

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