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València a tota virolla

Los festivales urbanos llegan a la edad adulta… pero y a partir de ahora qué

Fotografía fija a un movimiento que puso a València ante su propio mapa. Una vez superado el umbral de modernización, ¿qué hay de esa efervescencia?, ¿qué hay de la profesionalización?

24/11/2018 - 

VALÈNCIA. “Nos dicen que no es lo mismo, que ya no es como antes… pero claro que no es lo mismo, es otro momento, tenemos que volver escuchar a la gente, saber qué necesita”, Isabel Caballero, coordinadora artística de Cabanyal Íntim

“La fase de crisis ha movilizado a los sectores más activos: muchos de los festivales urbanos son reacción. Y luego un cambio de gobierno que permite algo más de receptividad (...) la inactividad de las grandes instituciones culturales ha dejado espacio al resto. Se han de replantear, y comienzan a hacerlo, su permeabilidad con el entorno”, Pau Rausell, director de Econcult, UV.

Las costuras de un momento, el contexto de una efervescencia que ha marcado el día a día cultural de los últimos años en València hasta alcanzar un punto de dicotomía: ¿las instituciones públicas se han festivilizado?, ¿han usado el comodín del público para limitar su activismo cultural? ¿O, por el contrario, son los los propios festivales los que han sufrido mimesis institucional con el fin de consolidar su estructura profesional?

Apuntaba Rausell en esta entrevista reciente la oportunidad de los festivales para dar el paso hacia la profesionalización, al tiempo que un riesgo de perder esa vitalidad a la contra que marcó sin excepción su génesis. ¿Hacia dónde, entonces, se dirigen?, ¿cómo, por tanto, será su estructura y su relación con la propia ciudad?

Frente a una era de obsesión por ponernos en en el mapa, los festivales contribuyeron a un efecto inesperado: poner el mapa, el nuestro, ante los propios ojos. Si nacieron, por omisión ajena, para visibilizar entornos geográficos específicos, y propagar creaciones artísticas allá donde escaseaban, ¿cuál debe ser su nuevo objetivo? 

Por una parte, el riesgo de agarrotamiento de la efervescencia por insistencia en un mismo modelo. Por otra, los condicionantes favorables para aproximarse a mayor umbral de profesionalización

Buscando esa foto fija, algunos de sus principales responsables se ponen al otro lado. 

Salvia Ferrer, Intramurs

Foto: EVA MÁÑEZ

“El formato debe pasar por acentuar su perfil como atractivo turístico, internacionalizarnos”.

“El éxito ha venido de darle una vuelta a las formas tradicionales y a la habitual relación con la vía pública”.

“Estamos lejos de la profesionalización, pero en el camino. Por ejemplo la relación con la empresa privada ya es otra”.

“Las instituciones deben de entender la cantidad de servicios que intervienen cuando organizamos algo así en la calle, y por eso aumentar la coordinación y flexibilidad”.

“Hemos crecido por puro aprendizaje, nos vamos consolidando”.

Isabel Caballero, Cabanyal Íntim

Foto: EVA MÁÑEZ

“Se supone que estamos consolidados, pero a nivel económico es muy difícil subsistir. Que después de nueve ediciones sigamos así…”.

“Las ayudas llegan un año después, son insuficientes. Si queremos ir hacia la profesionalización debemos estabilizarlas”.

“Proponemos experiencias únicas, acercar las artes escénicas a gente que quizá de otra manera no llegaría al teatro”.

“Tenemos que escuchar a nuestro alrededor, que sea un momento del año para involucrarnos con la ciudad, no caer en el conformismo. Nos dicen que no es lo mismo, que ya no es como antes… pero claro que no es lo mismo, es otro momento, tenemos que volver escuchar a la gente, saber qué necesita”. 

Arístides Rosell, Russafart

Foto: EVA MÁÑEZ

“Se ha demostrado que se ha creado todo un movimiento, una nueva forma de afrontar la cultura desde la ciudadanía”.

“Se ha demostrado que son factibles, pero el futuro pende de los presupuestos, todo pasa por la dotación económica, sino el ciclo se acaba”.

“El eslogan de la nueva edición de Russafart es ‘Mantener la esencia’. Y justo la premisa es comunicar ese mensaje, no olvidarnos de para qué nacimos”. 

“Se han dado pasos desde la administración, pero los pasos han sido escasos y pocos”.

“Si los festivales urbanos no estamos bajo un mismo concepto general, una misma agenda, tendemos a perder fuerzas”. 

Sergio Máñez, Distrito 008


“Es un momento álgido, de crecimiento. Hemos demostrado la capacidad para dinamizar nuestros barrios, poner nombre a zonas que la gente no sabía ni cómo se llamaban”. 

"Ahora todos tenemos más claro que la calle es un espacio público que debemos mantener vivo”.

“Aunque no tengamos ánimo de lucro, queremos tener equipos estables, sostenibles. Ahora no es posible”.

“Una de las opciones pasa por ser, durante todo el año, dinamizadores culturales del barrio, generar espacios permanentes”.

Los festivales nacieron como reacción, pero… ¿frente a qué es la reacción ahora?

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