LA OPINIÓN PUBLICADA / OPINIÓN

Lunes 29: San Pedro, Mártir

27/04/2024 - 

Ha vuelto a ocurrir. Pedro Sánchez nos ha sorprendido con una "carta a la ciudadanía" en la que, en un tono personal, se manifiesta indignado y también cansado del acoso al que se somete a su mujer, Begoña Gómez, por supuesto tráfico de influencias, culminado en la admisión de una denuncia del sindicato ultraderechista Manos Limpias por parte de un juez de Madrid. Ante estos hechos, y tras insistir machaconamente en la carta en el acoso de "la derecha y la extrema derecha" (es decir, tras involucrar directamente al PP, y no sólo a Vox, en este asunto), se pregunta si merece la pena seguir. Por ello, abre un periodo de reflexión que culminará el próximo lunes, en el que comunicará su decisión a la ciudadanía.

¿Qué decisión? Pues nadie lo sabe. Los rumores van en todas las direcciones posibles: sobre qué hará y sobre las motivaciones para hacerlo. Por un lado, si dimitirá o no; si, en caso de dimitir, luego podría volver, se investiría a otra persona o habría que convocar elecciones (como muy pronto, para el 23 de julio, instaurando la hermosa tradición anual de votar en plena canícula). Y si no dimite, si sencillamente seguirá al frente del Gobierno o bien se someterá a una cuestión de confianza.

Personalmente, pienso que no dimitirá, porque creo que cuando alguien decide dimitir no anuncia previamente que va a abrir un proceso de reflexión para decidir si dimite o noese proceso se lleva a cabo en privado, sin luz ni taquígrafos, y si al final decides dimitir, dimites. Y si no dimites, cuentas años después, en tus memorias, Manual de Resistencia IV: una nueva esperanza, que estuviste a punto de dimitir y al final no lo hiciste por responsabilidad y para no hacerle el juego a la "derecha y la extrema derecha". Pero hablamos de Pedro Sánchez; tal vez tenga decidido dimitir y quiere que el acto vaya acompañado de toda la tensión dramática posible, porque lo que nadie puede decir de Pedro Sánchez es que el hombre no tenga un depurado sentido del espectáculo.

Haga lo que haga, una cosa está clara: una vez más, Sánchez ha atraído para sí todas las miradas con un movimiento tan arriesgado como inesperado. Ha marcado el paso de la política española para las próximas semanas. Y ello, en un contexto en el que nos hallamos en campaña electoral en Cataluña y dentro de un mes entraremos en campaña de las elecciones al Parlamento Europeo: ¡dos oportunidades en un mes de votar socialista "contra la derecha y la extrema derecha"!

En una cosa tiene razón Sánchez y es que no parece que haya motivo para abrir una investigación a su mujer. Una investigación que se abre, en teoría, para dilucidar si Begoña Gómez aprovechó su condición (ser la esposa del presidente del Gobierno español) para hacer favores a amigos suyos a través de concesiones o contratos administrativos. Pero, como todo lo que se aporta al respecto es una serie de noticias que establecen vinculaciones oportunistas sin nada remotamente parecido a una prueba, habrá que llegar a la conclusión de que lo que sí está bastante claro es que se abre esta investigación judicial porque la afectada es la mujer del presidente del Gobierno, esto es: que las motivaciones no tienen nada que ver con la comisión de delitos, y mucho con razones políticas. 

En resumen, que estamos ante un caso de lawfare, que ha funcionado así: determinados medios de comunicación emiten informaciones que en sí no tienen significado. Sin embargo, a base de repetirlas, replicarlas, y encontrar útiles altavoces en determinados portavoces de PP y Vox, se logra poner el foco sobre ellas, hasta que un juez decide atender la denuncia de una asociación especializada en montar denuncias que nunca llegan a nada con el único fin de que dichas denuncias queden reflejadas en los titulares de los mismos medios de comunicación que generaron las informaciones, y ya tenemos el milagro semiótico: lo que carecía de significado ahora lo tiene, y lo que parecía no tener efecto alguno ahora se ubica en el centro de la política española, porque así lo han decidido tanto los políticos de la oposición como el presidente del Gobierno, en uno de sus habituales órdagos a la grande.

Pero, precisamente porque no parece que este asunto tenga mucho recorrido real, también es preciso analizar si en este sorprendente anuncio existen motivaciones subyacentes, esto es, si el motivo no es sencillamente que su mujer no puede más y él tampoco, y quiere cortar por lo sano con las especulaciones; sino que, en cierto sentido, Sánchez quiere aprovechar esta historia para o bien librarse de la carga del Gobierno español, o bien para utilizarla políticamente en su beneficio. En este sentido, se ha invocado a menudo el fantasma de Israel y su papel central en el espionaje al móvil del presidente. Israel habría amenazado a Sánchez con revelar misteriosos secretos de sus conversaciones telefónicas en el caso de que Sánchez no dimitiera, impidiendo así que España reconociese al Estado palestino. El problema de esta teoría es que no se entiende, entonces, la previa imprudencia de Sánchez anunciando que iba a reconocer dicho Estado palestino. ¿No sería más normal no hacerlo, precisamente por el peligro de recibir la venganza de Israel?

Por otra parte, puede que Sánchez haya llegado a la conclusión de que la actual mayoría parlamentaria que da sustento a su Gobierno es inmanejable, y más aún después de que se celebren las elecciones en Cataluña. Los quebraderos de cabeza de combinar en los pactos a ERC, Junts, PNV, Bildu, Sumar y Podemos se habrían demostrado inabarcables incluso para la inventiva y capacidad de improvisación de Pedro Sánchez. En tal caso, más vale dar por terminada la legislatura con un golpe de efecto que ponga el foco sobre el deterioro del discurso público generado por "la derecha y la extrema derecha" y que aporte un relato (siempre la obsesión por el relato de los hechos, más que por los hechos en sí, en la política contemporánea) favorable para Pedro Sánchez y el PSOE de cara a la repetición de las elecciones. 

Especular es gratis, porque es todo lo que podemos hacer. Como ya hemos explicado aquí en diversas ocasiones, los caminos del perrosanxismo son inescrutables. En todo caso, y me hago eco aquí de un dato de gran valor aportado por Carlos Jenal. Han de saber que el lunes 29 se celebra San Pedro, Mártir. Y eso tiene que querer decir algo (al parecer, sólo se celebra por el rito de la misa tridentina, es decir, la instaurada en el Concilio de Trento y que pasó a quedar en segundo plano tras las reformas litúrgicas del Concilio Vaticano II, cuatro siglos después; pero el dato igualmente nos resulta válido, a los efectos martirológicos de lo que pueda suceder este lunes).

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