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EL MURO / OPINIÓN

Mear la Lonja

¡Ya estamos en Fallas!  Así que, a lo loco. Este año pagaremos dinero público en servicios privados a fin de evitar que nos meen La Lonja. No sé para qué tenemos leyes, sanciones reconocidas o en su defecto servicios a la comunidad. Nos sobran ocurrencias.

8/03/2020 - 

Para justificar eficacia, eficiencia, sueldos y necesidad, nuestra clase política, cada vez más secta y menos política -a veces las visitas institucionales parecen manifestaciones públicas de vividores consentidos- constriñe nuestra sencilla forma de vida y libertad a base de elaborar y pactar leyes, muchas de las cuales no sirven para nada, ni se desarrollan una vez aprobadas y, más aún, se incumplen y olvidan. Pero hacen ruido. Hasta que por un descuido las propias leyes o los códigos legislativos nos recuerdan que el desconocimiento de una ley no exime de su cumplimiento. Y ahí nos han pillado, aunque existan otros senderos para saltárselas como nos ha demostrado la reciente historia de “Los mangantes”, que titularía Tarantino. 

Decía esto de las normas porque, por ejemplo, por aquí tenemos una Ley de Patrimonio Cultural Valencia, otra de Teatro -nadie la recuerda porque así funciona el teatrillo este de la subvención- y una de Mecenazgo, que es un auténtico despropósito. No se entiende ni leyéndola doscientas veces y hasta con un plano. Se ve que la hizo alguien en pleno aburrimiento. La anterior es tan desconocida que ni los actuales gestores la conocen. Además, pensarán que mejor ya que estos neo gobiernos no saben ni de pasado ni de antepasado. Inventan su presente para hacernos creer que han creado la realidad en la que nos movemos.

De la primera -Patrimonio- sólo existe un absoluto incumplimiento, aunque se modificó en sus más de 20 años de existencia sólo para rebajar obligación urbanística e intervencionista en torno al Cabanyal y el teatro romano de Sagunt en plan compensación. A partir de ahí, la incumplen todos los poderes públicos. Hasta nuestra vice presidenta, tiene en un reconocido palacete un cuadro de gran tamaño al aire libre apoyado sobre el suelo y los coches oficiales del otro vice aparcan en doble fila para evitar recorrer los cien metros que llevan a la mascletà a todos esos concelleres/as cuya vida pública es barra libre. Habría que ver si realmente nuestras Corts o Presidencia mantienen las extremas medidas de seguridad y conservación que la propia ley exige en la preservación de tanto patrimonio mueble inmueble y arqueológico. Ya se vio en el entorno del Palau dels Borja. Pero más aún en Fallas, en cuya Plaza de Manises rodeada de espacios protegidos, se han llegado a organizar incluso concursos de paellas.

Ahora viene lo mejor. Hace apenas unos días advertían que nuestro gobierno municipal, que es un mar de ocurrencias y el primero que incumple la ley de Patrimonio Cultural Valenciano (LPCV) ya que cada día cuelga de su balcón una pancarta, algo extremadamente a/ilegal, según la LPCVV, como hace la Diputación en la plaza de toros, el MuVIM en su fachada y otros tantos museos públicos, hacía publicidad, como si fuera un ejercicio de ocurrencia, ya que va a contratar durante las fiesta josefinas a seis vigilantes privados diarios para que la peña que acude a verbenas y fiestuqis no miccione o vomite sobre nuestros emblema Patrimonio de la Humanidad, como es La Lonja. Es realmente una ocurrencia infantil. O sea, ya no nos dedicamos a vigilar nuestro patrimonio sino las consecuencias y consideraciones que nuestra sociedad festiva debería de atender en torno a nuestra valiosa historia arquitectónica. Seis vigilantes al día que nos saldrá por una fortuna cuando lo sencillo sería evitar fiestas en su proximidad. En él y en todos aquellos monumentos que según  nuestra Ley de Patrimonio las instituciones están obligadas a proteger. Espero que después de La Lonja no empiecen a poner más seguridad financiada públicamente en todos aquellos monumentos protegidos para evitar meadas, porque es su caso necesitaríamos una derrama considerable que añadir a los millones que se nos va en recogida de basura y desperfectos en el mobiliario urbano.

Pero es que no dan más de sí. Ni bandos, ni bandas. Esta nueva ocurrencia en torno a las meadas a la Lonja, el Pilar, las Torres, las calles, los mercados, las iglesias, los museos, los monumentos que es lo que protege nuestra Ley de Patrimonio se acabarían haciéndola cumplir. Y en lugar de contratar seguridad privada que no tiene capacidad sancionadora, como dice la ley, poniendo a nuestra seguridad pública haciéndola cumplir. Una docena de multas, y listo. O un par más de meses de servicios a la comunidad limpiando alivios en monumentos y recogiendo desperdicios o aseando los servicios de cualquier estación de trenes y buses y arreglaó. Pero, salir indemne por atentar contra el patrimonio no es muy de progre, ni de buen gestor. Es todo lo contrario. Y más aún si además se desconocen las leyes. Las que nos han dotado los mismos que las incumplen y hasta las desconocen. Por eso aprovechan para irse de vacaciones. Como dicen algunas modernas y neo progres,..“nena/e, todo es tan vulgar…”   

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